Matices: Nuevas masculinidades

Por Dianeth Pérez Arreola

Interesante estuvo la sesión de preguntas de la glosa del secretario del Agua, Armando Fernández Samaniego el pasado viernes.

La diputada Michel Sánchez, además de hacerle algunos cuestionamientos sobre la equidad de género en su secretaría y en las comisiones del agua, le pidió al funcionario la impartición de cursos de nuevas masculinidades.

Aunque esta ha sido una petición recurrente de Sánchez, destaca la solicitud tras el comportamiento de Fernández Samaniego durante la sesión de preguntas; menos mal que no está en el Servicio Exterior Mexicano, porque la diplomacia no es su fuerte.

Como dato curioso, la diputada Montserrat Rodríguez se presentó ante el secretario con su nombre y apellido, y no “Diputada Distrito Once”, como la nombró el servidor público. También le reclamó que a las legisladoras de Morena les ofrecía apoyo y su mejor disposición para solucionar lo planteado por ellas, por lo que le dijo que ella era diputada del PES y que no deberían importar los colores para recibir respaldo.

Samaniego no dijo nada sobre los comentarios de Rodríguez, y empezó a contestar las preguntas directamente.

La diputada de Movimiento Ciudadano, Daylín García preguntó sobre las razones para que la Secretaría de la Defensa Nacional se ocupe de las obras de la planta de saneamiento, los daños patrimoniales causados por Fisamex, el cobro por derechos de conexión, y la atención a usuarios por recibos locos de agua.

El cuestionamiento molestó al funcionario. Sobre la contratación de la Sedena dijo que se lo tenía que preguntar al presidente porque él no decidía eso, pero que celebraba que fuera así, que se le diera al ejército esa obra junto con otros proyectos emblemáticos del sexenio.

Sobre Fisamex, dijo que los cobros no son ilegales porque están en la ley de ingresos y hasta invitó a la diputada a legislar para que el poder judicial deje de declarar esos cobros como inconstitucionales.

Defendió el esquema de cobros, aunque concedió que fue polémico, y remató diciendo que así como se ampararon las empresas para que se les regresara el cobro hecho por Fisamex, se amparaban para no pagar el predial, y “hasta para no pagar derechos registrales cuando registran su casa en San Pedro”. Sin duda este último comentario fue con dedicatoria; ya le preguntaremos a Samaniego si tiene el valor de decir nombres o si lo dijo al tanteo.

El tema de Fisamex es más político que el motivo de este informe, remarcó el funcionario, quien agregó que ninguna autoridad ha determinado que ha habido un daño patrimonial. También eso le preguntaremos a la gobernadora la próxima mañanera. Hasta donde sabemos, Fisamex no ha regresado ese 20 por ciento de comisión con el que se quedó de cada cobro que hicieron las comisiones del agua, por lo que al regresar el importe a los amparados, el gobierno está cubriendo este porcentaje, lo cual sí es un daño patrimonial, porque el contrato sí decía que la empresa tendría que cubrir cualquier posible consecuencia legal.

Fernández Samaniego explicó que se recaudaron 1,800 millones y de esa cifra se pidieron 400 millones por quienes se ampararon, y solo 80 millones han sido devueltos, y así minimizó el asunto.

Sobre el tema de los recibos locos preguntó con sarcasmo a García, ¿traerá uno de ellos?, ¿una foto?, ¿una denuncia en Facebook?, a lo que la legisladora contestó que no. Ella también mencionó que había empresas que habían cerrado por no poder pagar los recibos por cobro de conexión.

“Me gustaría hacer un padrón con esas muchas empresas que dice usted han cerrado por esos cobros excesivos”, dijo el servidor público. “Es que no quieren hacerlo público”, contestó Daylín. “Aaaay no” exclamó con burla Samaniego.

Michel Sánchez por su parte, destacó la importancia de la política de equidad de género, y pidió incluir la capacitación de masculinidades éticas en la SEPROA y en las comisiones del agua.

Explicó que los hombres utilizan la ira, el enojo y la violencia como una forma de arreglar situaciones. Le faltó el cinismo y el sarcasmo. Al final de la sesión, me acerqué a preguntarle a Sánchez si creía que Fernández Samaniego necesitaba el curso de masculinidades éticas, dado el comportamiento mostrado en la glosa.

“Él y todos”, indicó, y a continuación explicó la iniciativa de Ley Dariana, que obligaría a todos los servidores públicos de todos los niveles y órdenes de gobierno a tomar estos cursos, pues se han enfocado a la mujer en todo lo relativo a cuestiones de equidad de género, dejando de lado que la mayoría de los generadores de violencia son hombres y que se necesita la reeducación para poder lograr cambios sustanciales.

También pregunté al secretario del Agua si tomaría la capacitación en nuevas masculinidades, a lo que respondió que sí. Veremos qué tanto aprende.

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