Columna
Matices: Segundas partes nunca fueron buenas
El principio del fin de la primera administración de Norma Bustamante, empezó con la sesión extraordinaria -como siempre- de cabildo, donde entregó el versión escrita de su informe de gobierno y donde hablarían “las diferentes fuerzas políticas”.
Los regidores de oposición estuvieron bien planchaditos y felicitadores, con excepción de los de Acción Nacional, quienes poniéndose el huarache antes de espinarse, dijeron que con motivo del informe seguramente veríamos en todas partes el mensaje del segundo triunfo de Norma, por supuesto con la intención de hacer parecer que la alcaldesa reelecta tiene el enorme respaldo de los mexicalenses.
Pero Manuel Rude García le recordó que ganó con el 23 por ciento y el resto fue una mezcla de abstencionismo y otras opciones, para que no se sienta legitimada por la falsa percepción de los números.
El más lisonjero de todos, Óscar Vega Marín, regidor del PAN, luego independiente y finalmente del Verde Ecologista, con su halagador discurso nos dio una muestra de lo que le espera al XXV ayuntamiento como síndico.
Al final la alcaldesa destacó que la enorme mayoría de los acuerdos de cabildo se tomaron por unanimidad, pero no dijo que también la enorme mayoría de las sesiones han sido extraordinarias, por lo que no hubo oportunidad de exponer, discutir y en caso aprobar o desechar iniciativas; solo se trataron asuntos prioritarios para el funcionamiento del gobierno municipal.
Ve aquí la opinión de la regidora Edel de la Rosa

Ahora pasemos al informe modalidad evento social. La cita fue en el Ceart, donde a la prensa nos dejaron estar en la entrada cazando entrevistas con los invitados, aunque uno prefirió irse por la puerta de atrás para no enfrentarse a las preguntas incómodas que le esperaban, el alcalde de San Luis Río Colorado, Santos González Yescas.
Había pasado un día desde que le quitara el micrófono al colega Manuel Angulo, cuando lo cuestionó en su mañanera sobre los recursos que recibe el director de comunicación de aquel municipio, en su doble cachucha como propietario de un medio, con información oficial obtenida de transparencia.
Como estaban evidenciando una vez más la corrupción de González Yescas, lo más fácil fue pedir que le quitaran el micrófono y amenazarlo, situación por la que ya se pronunció Artículo 19 y varios colegas de todas partes, en especial de Sonora y Baja California.
Volviendo al informe, no hubo lugar para la prensa. Nos dejaron entrar y colocarnos hasta arriba, pegados a la pared, de pie la casi hora y media que duró el evento.
Tras los honores de rigor, el programa fue más musical que protocolario. Las arias de ópera Nessun dorma y O mio babbino caro, de Giacomo Puccini, así como una melodía interpretada por la orquesta que dirige un denunciado por delito sexual, fueron los tres números musicales que se llevaron la mayor parte del programa.
Después vinieron videos de felicitaciones de otros alcaldes, un videoresumen de los tres años de gobierno de Norma Bustamante y finalmente su mensaje, que no tocó los temas pendientes ni se comprometió a nada en concreto para el siguiente periodo.
Cambiando ligeramente de tema pero sin dejar de lado el tema municipal, ya no saben como evitar que se filtre información de las corruptelas de bomberos que les tienen prohibido el uso de celulares dentro de las instalaciones en todas las estaciones de la ciudad y el valle.
Pero aun así, las transas son tantas que no se puede hacerlas sin que se enteren otros, y por lo pronto Rubén Darío Osuna, el capitán de Bomberos, se siente seguro de repetir en el cargo, mientras que Edson López Vilchis sueña con que le den la direccion de Administración Urbana, cargo privilegiado y muy rentable.
Nos cuentan que por falta de personal están enviando a los sindicalizados al centro de comunicación 911, el C4, pero ese no es el papel de los bomberos y al que se queja lo amenaza el subdirector Gabriel Corral con “que se atengan a las consecuencias”.
Por cierto que Corral, tras 3 meses en el cargo, ya agarró sus 15 días de vacaciones, al cabo que lo cubre Roberto Lomelí, capitán del turno B, quien quiere quedar bien porque su permanencia pende de un hilo. Resulta que se aventó un buen moche y se lo quedó todo él. Cuando López Vilchis se enteró casi se agarran a golpes.
Y hablando de López Vilchis, es propietario de tres compañías: Seguridad Privada Integral Aplicada a la Industria y al Comercio SA de CV, Transportes Contigencia y Sitio Taxi Plaza Carranza. Habrá que checar si su bonanza empezó desde que está viviendo del erario.
Pero hay más, por supuesto que Zahori no se les podía escapar del moche, y a pesar de la clausura por el incendio reciente en sus instalaciones, les bajaron 200 mil pesos. 100 para Osuna y López Vilchis y 100 en concepto de multa para el ayuntamiento.
El subdirector corral designó a su hermano Germán como perito de bomberos. Germán se la ha pasado años de incapacidad en incapacidad, pero milagrosamente al inicio de las campañas electorales se recuperó.
Y sobre la segunda parte del gobierno municipal, aunque ni Rodrigo Llantada ni Norma Bustamante lo dicen abiertamente, ya está más que seguro que el primero sea el nuevo secretario del ayuntamiento.
Cuando Norma se vio avasallada por la cargada a favor de Netza Jáuregui desde el edificio del Poder Ejecutivo, solo Llantada y Panchito Pérez Tejada se mantuvieron firmes en su respaldo y su cartera para apoyar la reelección, y ahora es hora de las recompensas.
Poco le importa a Norma y a Marina las acusaciones y denuncia en contra de Llantada por irregularidades en documentos y pagos relacionados con su actividad inmobiliaria.
En una lista de compras de propiedades adquiridas al Ayuntamiento por Llantada desde 1992 hasta enero pasado, encontramos que de 21, en 10 el valor de operación es inferior al valor de avalúo. Lo curioso es que la mayor parte de las “rebajas” son desde que Baja California se pintó de guinda.

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Matices: Abusivos
En el asunto de la licitación millonaria para los uniformes de bomberos, nos comentan que la empresa ganadora del fallo fue promovida por Ignacio Lozoya, a quien premiaron enviándolo a Protección Civil. La última vez que se licitaron uniformes de combate el costo fue de 28 millones de pesos, y aunque dicen que esta vez se incluyen además uniformes ligeros, ese gasto representa cerca de 6 millones de pesos así que no se justifica que el presupuesto se amplíe casi al doble. De ese tamaño es el negocio en el Ayuntamiento de Mexicali, y de ese nivel el interés para mandar a los voceros oficiales a defender lo indefendible.

Hace ya varios días que le enviamos la pregunta a la enlace de comunicación de la Secretaría de Salud, de por qué ganaba tanto el doctor Adrián Medina Amarillas como publicó el semanario Zeta, más de 200 mil pesos al mes. Dijeron que le correspondía a Comunicación Social, a quien también cuestionamos y nunca recibimos respuesta. Así la transparencia en el Gobierno de Marina del Pilar.
Si la explicación va en el sentido de que tenían que ofrecer un “incentivo” al doctor para que aceptara el cargo porque en su trabajo ganaba más, ¿por qué le interesa buscar un cargo de elección popular? Además, con eso de que ya todo es del IMSS Bienestar, la secretaría de Salud estatal está más de adorno. Si le interesara el sistema de salud hubiera peleado porque el control se quedara en el estado y no en la federación, y ya se les acabó el pretexto de la transición, la federalización no funciona y está más que comprobado.

En otro tema, el antes morenista y ahora petista José Guadalupe Montoya Jiménez y Sandra Luz Acosta Landa, fueron a llorar al partido para que les ayuden a tener casa. Nada más que olvidaron decir que están invadiendo tres propiedades en Villa Mediterránea que buscan prescribir. Incluso a Montoya Jiménez le aparece una propiedad en la colonia Maestros Federales, donde tenía dos lotes y le donó uno a su hijo, así que muy necesitado no está.
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Matices: El des-control de daños
Este jueves fue de mañanera en la capital bajacaliforniana. Como siempre, tratan de controlar la narrativa y contener las posibles preguntas que metan en aprietos a la administración estatal. Además de “sugerir” preguntas al inicio de los cuestionamientos, también en plena conferencia le mandan mensaje a algunos medios para preguntar si quieren preguntar, cuando en el formato de registro dice “¿desea hacer una pregunta?”, pero claro, ellos quieren controlar quién toma la palabra.
Lo hemos dicho antes y lo volvemos a decir: las mañaneras son pura simulación; es un “ejercicio democrático” donde se acuerdan preguntas, se evade a ciertos medios, se llama a tres personas diferentes a contestar ampliamente una pregunta para acabarse el tiempo y su buscan aliados que le entren al juego. La única razón para tenerle miedo a los cuestionamientos que se puedan hacer ahí es no poder ofrecer respuestas satisfactorias.
En la mañanera de hoy, además de pasar todo lo anterior, la prensa criticó duramente la actuación del gobierno estatal ante la falta de energía eléctrica que afectó amplias zonas durante las trombas del viernes y el domingo.
Marina del Pilar empezó recordando la visita de la presidenta, la inversión anunciada, que ya tenemos suficiencia energética (lo cual es falso), queriendo mostrar a todos el mundo de fantasía en el que vive. No importa cuántos postes se reemplacen, cuántas plantas se inauguren, la cantidad de torres de energía de Tijuana a Mexicali ni los millones de pesos que anuncien de inversión, porque mientras se sigan cayendo postes cada que hace viento y tarden tres días en las reparaciones, todo lo demás son discursos.
Se le reclamó a la gober la falta atención a la gente que quedó sin energía, sin ofrecerles albergue e insumos, lo que la sorprendió y anunció regaños a sus colaboradores por no hacer el trabajo que les corresponde.
Por cierto, que su “flamante” coordinador de gabinete no fue presentado ni en la mañanera de Tijuana ni en la de Mexicali. Al menos tiene la vergüenza de no exhibir a Ariel Lizárraga. Su fiel escudero, Néstor Cruz, al parecer tiene el don de la ubicuidad, pues mientras sigue siendo el coordinador de comunicación de Morena, también tiene oficina en el tercer piso del Poder Ejecutivo.
Con el regreso de este par a su antiguo feudo, al personal de Comunicación Social se le borró la sonrisa, pues Ariel retomará el control que tenía con mayor poder. Por lo que respecta a la apertura en las mañaneras y eventos públicos a donde la prensa no es invitada, no ha habido ninguna diferencia.

Pasando a otro tema, en la madrugada del 30 de agosto, pasaban de las 4 de la mañana cuando en José Sánchez Islas y Francisco L. Montejano, frente al bar El Copeo, atropellaron a un hombre de entre 30 y 35 años.
De acuerdo con reporte policiaco, deducen que el vehículo involucrado circulaba con dirección de norte a sur por L. Montejano y al llegar a la altura del Copeo, se encontraban unas personas peleando, cuando uno de ellos invadió el carril de circulación, interponiéndose en la trayectoria de la unidad, de la que se desconocen características, dándose a la fuga.
Eso quiere decir que el bar propiedad de los socios de Luis Alfonso Torres Torres está gozando de horas extras, que esperamos -y le pedimos a Rodrigo Llantada nos facilite las pruebas- esté pagando puntualmente al Ayuntamiento de Mexicali. Esta desconfianza es porque RadarBC ya publicó hace tiempo que a El Copeo en Mexicali se le cobraron pocas horas extras que sí utilizaba cada fin se semana, pero en ese entonces el responsable de la omisión era el entonces secretario del ayuntamiento de la capital, Daniel Valenzuela.

Pasando a otra cosa, se acabó el amor entre Armando Samaniego y Norma Bustamante, pues el diputado federal se le fue a la yugular con el tema del millonario presupuesto que se ha llevado la adecuación y renta del Cine Lux.
Hoy en conferencia de prensa, calificó el tema como una de las verguenzas de Mexicali e invitó amablemente a las autoridades municipales a informar detalladamente en qué se ha gastado cada peso, lo cual prometió la alcaldesa informar desde poco antes de semana santa, sin que hasta la fecha haya cumplido su palabra.
Hasta dijo que la oficial mayor, Claudia Beltrán, demostraría que la empresa ha regresado dinero y que lograron bajar la renta. Aquella renta que ella había dicho sería de 50 mil pesos al mes (le faltó un cero) y que quedó en 519 mil al mes.
Claudia quedó peleada con Marina del Pilar por este tema, por ensartales el contrato en beneficio de su amigo Panchito Pérez Tejada, y ahora Samaniego aprovechará el tema del Cine Lux para golpear a su posible oponente a la alcaldía, la Oficial Mayor.

Finalmente, qué traerá la líder estatal del PAN, Lizbeth Mata, que anunció esta semana que se registraron cinco contendientes a la gubernatura, y entre ellos mencionó al empresario Mario García Franco, pero este negó a sus amigos que hubiera hecho tal cosa. O Liz está metiendo ruido innecesario a la elección o de plano no sabe ni quién se registró.
Lamentable también que estén midiendo en encuesta telefónica a la hija de Ruffo; se hizo mediática hace 15 minutos por el asunto de la encarcelación de su padre y el partido ya le está viendo cara de candidata. Así de desesperados están los blanquiazules por la falta de figuras con buena reputación.
También no hay que dejar de mencionar que en la encuesta telefónica para medir candidatos fuertes a la alcaldía de Mexicali, no están considerando ni a Modesto Ortega ni a Margarita de Sánchez. Si prometieron una contiena interna honesta, pareja y transparente, pues tienen que ofrecer piso parejo a todos, les guste o no, porque al abrir el proceso a los ciudadanos, se espera que tengan el más claro sistema de medición para que haya pocas dudas y mucha unidad.
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Las audiencias y el debate sobre veracidad de noticias y opiniones
COLUMNA INVITADA/ Por Guillermo Rivera Millán
Detrás del ruido sobre censura que generó la publicación de los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias hay una pregunta más precisa que el debate apenas rozó: ¿qué significa exigir veracidad a una noticia sin exigir lo mismo a una opinión? El artículo 12 obliga a preservar pluralidad y veracidad; el artículo 18 pide “elementos mínimos” para sostener que una noticia era veraz al difundirse. Ninguno define qué cuenta como elemento mínimo, ni distingue con claridad dónde termina el hecho verificable y dónde empieza el juicio de valor protegido sin ese estándar.
Esa imprecisión no es un detalle menor. La Corte Interamericana y la Primera Sala coinciden en que no puede exigirse a un periodista demostrar la verdad absoluta de lo publicado, sino diligencia razonable para verificarlo antes de hacerlo público. Las opiniones, por su naturaleza, no se someten a ese escrutinio salvo que aparenten fundarse en hechos que el propio emisor introduce sin sustento. Los Lineamientos no incorporan expresamente esa distinción tripartita —opinión pura, información de hecho, opinión con base fáctica— que ya es un estándar consolidado. Dejarla fuera del texto no la elimina; traslada su definición a la práctica administrativa de la Comisión, con el riesgo de que cada caso se resuelva sin criterios previsibles.
A esto se suma un elemento que vuelve más compleja la discusión: en materia de libertad de expresión, la afectación no surge solo cuando la autoridad sanciona. La sola existencia de un estándar ambiguo produce un efecto inhibidor: redacciones que ajustan contenidos, moderan afirmaciones o evitan opiniones con base fáctica por temor a que la Comisión considere insuficientes los “elementos mínimos”. Esa autocensura inmediata abre la puerta a convertir al artículo 18 en una norma autoaplicativa desde su entrada en vigor, lo que abre la puerta a su impugnación en abstracto sin esperar la primera multa.
Hay además un reverso que el debate ha ignorado: la veracidad también es condición del derecho de réplica reconocido en el artículo 6º constitucional. Sin un estándar claro, el ciudadano no puede defenderse frente a información falsa que le cause un agravio. El problema de los Lineamientos no es exigir veracidad, sino hacerlo sin definirla: la incertidumbre desnaturaliza simultáneamente la libertad de prensa y la efectividad del derecho de réplica, dejando a periodistas y audiencias sin parámetros previsibles.
¿Procede impugnar este vacío? La respuesta depende menos de un tecnicismo procesal y más de qué tan concreta sea la afectación acreditable. Un concesionario con interés jurídico directo puede cuestionar desde ahora obligaciones ya exigibles, como contar con código de ética y criterios editoriales definidos. La aplicación del estándar de veracidad, en cambio, suele ser más difícil de combatir en abstracto, aunque el efecto inhibidor fortalece la argumentación de autoaplicatividad. Hay, además, un segundo frente: exigir a la propia Comisión que incorpore el estándar de diligencia razonable en su práctica de supervisión antes de que un caso concreto obligue a un tribunal a hacerlo por ella.
Conviene ser explícito sobre las imprecisiones detectadas. El texto no aclara si “elementos mínimos” equivale al estándar interamericano de diligencia razonable o a algo más cercano a la certeza. Tampoco distingue con nitidez los tres escenarios que la Primera Sala ha desarrollado para expresiones de interés público. Y la facultad de supervisión del artículo 52, redactada en términos abiertos, no acota quién verificará la diligencia ni bajo qué procedimiento, dejando un margen de apreciación mayor al deseable cuando el objeto supervisado es discurso público.
Hay una tensión de fondo: proteger a las audiencias exige que alguien defina, en el margen, qué es suficientemente veraz. Ese alguien puede ser el propio medio, un defensor independiente, un tribunal o una comisión administrativa. Organizaciones como ARTICLE 19 han insistido en que esa definición no debería recaer en una autoridad dependiente del Ejecutivo; la CIRT ha planteado, desde otra posición, la misma preocupación.
Una salida regulatoria viable consiste en trasladar la definición de los “elementos mínimos de veracidad” a los propios Códigos de Ética de los concesionarios. Estos instrumentos sí son obligatorios, generan obligaciones inmediatas y pueden impugnarse. Incorporar ahí el estándar de diligencia razonable y la distinción tripartita permitiría que la predictibilidad dependa de pautas profesionales y no del arbitrio político del regulador. Esa cláusula de conciencia editorial cerraría el vacío normativo sin esperar una reforma legislativa o una impugnación de quien se considere afectado.
- Director General De la Peña y Rivera S.C. y Fundador de Justicia que Transforma México A.C.
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