Columna
Matices: El enemigo en casa
Bueno está el pleito entre Adán Ugusto López y Ricardo Monreal. El primero dijo en tribuna que acabá los “negocitos” que había en el senado, vista la reducción de presupuesto que sufrirá el próximo año.
Entre las tranzas está un contrato por 60 millones de pesos anuales para la administración del archivo del senado, que consistía en el manejo y archivo de papelería diversa en un inmueble de Hidalgo, por la empresa Full Service de México. El jurídico del senado ya tiene instrucción de presentar las denuncias correspondientes.
También iniciaron el proceso de recisión de contrato a otra por 90 millones, llamada Grupo Piaza. Adán Augusto prometió presentar datos de otros tres o cuatro contratos más próximamente.
Monreal por su parte, aclaró que no hay recorte; que incluso se aumentó 3 por ciento el presupuesto del senado. Calificó de infundios y falsesades las acusaciones a su administración, los que antes venían desde la oposición y ahora son de sus propios correligionarios.
Agrega que durante su administración se realizaron auditorías periódicas y revisión de cuentas públicas, además de que los contratos señalados fueron por licitación pública. “El que nada debe, nada teme” dice Monreal.
Habrá que ver en que termina el pleito, en el que Lili Téllez ya metió su cuchara y ocasionó un agarrón entre la legisladora y Noroña.
Aquí las cosas no están muy diferentes. El Secretario General de Gobierno, Alfredo Álvarez, se enojó muy rápido ante un cuestionamiento del colega de Radar sobre el sorteo raspadito que obligan a vender en varias instituciones educativas, y este caracter tan volátil puede ser una muestra del ambiente laboral que se cargan tras bambalinas, donde hay rumores de que Marco Moreno está a punto de tirar la toalla.
Seguro en cumplimiento a la paridad de género y la equidad que debe haber en los gabinetes de gobierno, unos saldrán aliviados y otros tristes por dejar el sueldo. Por cierto una de las que se menciona saldría ganona con el cumplimiento de esta obligación -compromiso de campaña de Claudia Sheinbaum-, es la doctora y exdiputada del PES, Monserrat Rodríguez, que entraría en sustitución de Adrián Medina Amarillas.
Pero estábamos con los pleitos internos, donde Carlos Torres no puede ver a Netza; Samaniego a cualquier morenista cercano a la gober, y las diputadas a Miriam Cano.
Otro incidente que me contaron es que la gober le puso un regañadón a Daniel Valenzuela, director de Administración Urbana del Ayuntamiento de Mexicali, por andarle cobrando moche a sus compas. Al amiguísimo de los hijos de Norma no pudieron sacarlo de esta segunda administración, pero lo dejaron donde puede seguir rascándole.
En otro tema, nos cuentan que desde hace unos dos meses circula a voces que Isaac Fregoso, el presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura BC, está diciendo a jueces y magistrados estatales que todos los que estén con el repetirán.
Que ya lo tiene arreglado con la Gobernadora Marina. “Eso suena a mafia Judicial, directamente contraria a la 4T, lo que amerita denuncia pública pidiendo que la Gobernadora verifique si miente Fregoso”, nos cuenta un abogado que todavía confía en la buena fe de Morena.
Y resulta que aquí tenemos nuestro propio caso del Museo Nacional de Arte, que sirvió para la celebración de la boda de un funcionario que disfrazó un evento como de caracter diplomático, cuando era personal.
La propia directora del CEART balconeó a Marina del Pilar, cuando publicó en una red social un video donde se ve una larga mesa adornada elegantemente, diciendo que se trataba de una cena amenizada por un quinteto, mientras vemos que se encuentran en una de las salas donde se exhibe la experiencia inmersiva del pintor holandés Vincent Van Vogh.
Fue tras el encendido del arbol navideño en el centro histórico, al concluir el desfile Coca Cola, y suponemos que se trata del brindis navideño del gabinete. En las fotos vimos a la gobernadora y a la secretaria de Cultura, Alma Delia Ábrego.
Así como las bodas en la plaza Calafia -donde se suspendieron dos conciertos ya programados- para darle gusto al secretario de Salud y a un empresario amigo del gobierno, para que sus hijos se casaran en el inmueble. Nadie más tuvo ese gusto, pues ante los comentarios negativos sobre esos eventos, se cancelaron las bodas ahí.
Quisiéramos saber cuánto nos cuesta rentar una de las salas del CEART bañadas con imágenes de Van Gogh para hacer eventos sociales, o si es un privilegio reservado a la primera plana del gobierno estatal. También si no se viola ningún reglamento o ley al introducir bebidas alcohólicas a ese lugar. Esperaremos la respuesta de transparencia.
Los recintos propiedad del estado o de los ayuntamientos están en manos de los gobernantes para ser administrados, no para ser usados a su antojo.
Columna
Matices: Abusivos
En el asunto de la licitación millonaria para los uniformes de bomberos, nos comentan que la empresa ganadora del fallo fue promovida por Ignacio Lozoya, a quien premiaron enviándolo a Protección Civil. La última vez que se licitaron uniformes de combate el costo fue de 28 millones de pesos, y aunque dicen que esta vez se incluyen además uniformes ligeros, ese gasto representa cerca de 6 millones de pesos así que no se justifica que el presupuesto se amplíe casi al doble. De ese tamaño es el negocio en el Ayuntamiento de Mexicali, y de ese nivel el interés para mandar a los voceros oficiales a defender lo indefendible.

Hace ya varios días que le enviamos la pregunta a la enlace de comunicación de la Secretaría de Salud, de por qué ganaba tanto el doctor Adrián Medina Amarillas como publicó el semanario Zeta, más de 200 mil pesos al mes. Dijeron que le correspondía a Comunicación Social, a quien también cuestionamos y nunca recibimos respuesta. Así la transparencia en el Gobierno de Marina del Pilar.
Si la explicación va en el sentido de que tenían que ofrecer un “incentivo” al doctor para que aceptara el cargo porque en su trabajo ganaba más, ¿por qué le interesa buscar un cargo de elección popular? Además, con eso de que ya todo es del IMSS Bienestar, la secretaría de Salud estatal está más de adorno. Si le interesara el sistema de salud hubiera peleado porque el control se quedara en el estado y no en la federación, y ya se les acabó el pretexto de la transición, la federalización no funciona y está más que comprobado.

En otro tema, el antes morenista y ahora petista José Guadalupe Montoya Jiménez y Sandra Luz Acosta Landa, fueron a llorar al partido para que les ayuden a tener casa. Nada más que olvidaron decir que están invadiendo tres propiedades en Villa Mediterránea que buscan prescribir. Incluso a Montoya Jiménez le aparece una propiedad en la colonia Maestros Federales, donde tenía dos lotes y le donó uno a su hijo, así que muy necesitado no está.
Columna
Matices: El des-control de daños
Este jueves fue de mañanera en la capital bajacaliforniana. Como siempre, tratan de controlar la narrativa y contener las posibles preguntas que metan en aprietos a la administración estatal. Además de “sugerir” preguntas al inicio de los cuestionamientos, también en plena conferencia le mandan mensaje a algunos medios para preguntar si quieren preguntar, cuando en el formato de registro dice “¿desea hacer una pregunta?”, pero claro, ellos quieren controlar quién toma la palabra.
Lo hemos dicho antes y lo volvemos a decir: las mañaneras son pura simulación; es un “ejercicio democrático” donde se acuerdan preguntas, se evade a ciertos medios, se llama a tres personas diferentes a contestar ampliamente una pregunta para acabarse el tiempo y su buscan aliados que le entren al juego. La única razón para tenerle miedo a los cuestionamientos que se puedan hacer ahí es no poder ofrecer respuestas satisfactorias.
En la mañanera de hoy, además de pasar todo lo anterior, la prensa criticó duramente la actuación del gobierno estatal ante la falta de energía eléctrica que afectó amplias zonas durante las trombas del viernes y el domingo.
Marina del Pilar empezó recordando la visita de la presidenta, la inversión anunciada, que ya tenemos suficiencia energética (lo cual es falso), queriendo mostrar a todos el mundo de fantasía en el que vive. No importa cuántos postes se reemplacen, cuántas plantas se inauguren, la cantidad de torres de energía de Tijuana a Mexicali ni los millones de pesos que anuncien de inversión, porque mientras se sigan cayendo postes cada que hace viento y tarden tres días en las reparaciones, todo lo demás son discursos.
Se le reclamó a la gober la falta atención a la gente que quedó sin energía, sin ofrecerles albergue e insumos, lo que la sorprendió y anunció regaños a sus colaboradores por no hacer el trabajo que les corresponde.
Por cierto, que su “flamante” coordinador de gabinete no fue presentado ni en la mañanera de Tijuana ni en la de Mexicali. Al menos tiene la vergüenza de no exhibir a Ariel Lizárraga. Su fiel escudero, Néstor Cruz, al parecer tiene el don de la ubicuidad, pues mientras sigue siendo el coordinador de comunicación de Morena, también tiene oficina en el tercer piso del Poder Ejecutivo.
Con el regreso de este par a su antiguo feudo, al personal de Comunicación Social se le borró la sonrisa, pues Ariel retomará el control que tenía con mayor poder. Por lo que respecta a la apertura en las mañaneras y eventos públicos a donde la prensa no es invitada, no ha habido ninguna diferencia.

Pasando a otro tema, en la madrugada del 30 de agosto, pasaban de las 4 de la mañana cuando en José Sánchez Islas y Francisco L. Montejano, frente al bar El Copeo, atropellaron a un hombre de entre 30 y 35 años.
De acuerdo con reporte policiaco, deducen que el vehículo involucrado circulaba con dirección de norte a sur por L. Montejano y al llegar a la altura del Copeo, se encontraban unas personas peleando, cuando uno de ellos invadió el carril de circulación, interponiéndose en la trayectoria de la unidad, de la que se desconocen características, dándose a la fuga.
Eso quiere decir que el bar propiedad de los socios de Luis Alfonso Torres Torres está gozando de horas extras, que esperamos -y le pedimos a Rodrigo Llantada nos facilite las pruebas- esté pagando puntualmente al Ayuntamiento de Mexicali. Esta desconfianza es porque RadarBC ya publicó hace tiempo que a El Copeo en Mexicali se le cobraron pocas horas extras que sí utilizaba cada fin se semana, pero en ese entonces el responsable de la omisión era el entonces secretario del ayuntamiento de la capital, Daniel Valenzuela.

Pasando a otra cosa, se acabó el amor entre Armando Samaniego y Norma Bustamante, pues el diputado federal se le fue a la yugular con el tema del millonario presupuesto que se ha llevado la adecuación y renta del Cine Lux.
Hoy en conferencia de prensa, calificó el tema como una de las verguenzas de Mexicali e invitó amablemente a las autoridades municipales a informar detalladamente en qué se ha gastado cada peso, lo cual prometió la alcaldesa informar desde poco antes de semana santa, sin que hasta la fecha haya cumplido su palabra.
Hasta dijo que la oficial mayor, Claudia Beltrán, demostraría que la empresa ha regresado dinero y que lograron bajar la renta. Aquella renta que ella había dicho sería de 50 mil pesos al mes (le faltó un cero) y que quedó en 519 mil al mes.
Claudia quedó peleada con Marina del Pilar por este tema, por ensartales el contrato en beneficio de su amigo Panchito Pérez Tejada, y ahora Samaniego aprovechará el tema del Cine Lux para golpear a su posible oponente a la alcaldía, la Oficial Mayor.

Finalmente, qué traerá la líder estatal del PAN, Lizbeth Mata, que anunció esta semana que se registraron cinco contendientes a la gubernatura, y entre ellos mencionó al empresario Mario García Franco, pero este negó a sus amigos que hubiera hecho tal cosa. O Liz está metiendo ruido innecesario a la elección o de plano no sabe ni quién se registró.
Lamentable también que estén midiendo en encuesta telefónica a la hija de Ruffo; se hizo mediática hace 15 minutos por el asunto de la encarcelación de su padre y el partido ya le está viendo cara de candidata. Así de desesperados están los blanquiazules por la falta de figuras con buena reputación.
También no hay que dejar de mencionar que en la encuesta telefónica para medir candidatos fuertes a la alcaldía de Mexicali, no están considerando ni a Modesto Ortega ni a Margarita de Sánchez. Si prometieron una contiena interna honesta, pareja y transparente, pues tienen que ofrecer piso parejo a todos, les guste o no, porque al abrir el proceso a los ciudadanos, se espera que tengan el más claro sistema de medición para que haya pocas dudas y mucha unidad.
Columna
Las audiencias y el debate sobre veracidad de noticias y opiniones
COLUMNA INVITADA/ Por Guillermo Rivera Millán
Detrás del ruido sobre censura que generó la publicación de los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias hay una pregunta más precisa que el debate apenas rozó: ¿qué significa exigir veracidad a una noticia sin exigir lo mismo a una opinión? El artículo 12 obliga a preservar pluralidad y veracidad; el artículo 18 pide “elementos mínimos” para sostener que una noticia era veraz al difundirse. Ninguno define qué cuenta como elemento mínimo, ni distingue con claridad dónde termina el hecho verificable y dónde empieza el juicio de valor protegido sin ese estándar.
Esa imprecisión no es un detalle menor. La Corte Interamericana y la Primera Sala coinciden en que no puede exigirse a un periodista demostrar la verdad absoluta de lo publicado, sino diligencia razonable para verificarlo antes de hacerlo público. Las opiniones, por su naturaleza, no se someten a ese escrutinio salvo que aparenten fundarse en hechos que el propio emisor introduce sin sustento. Los Lineamientos no incorporan expresamente esa distinción tripartita —opinión pura, información de hecho, opinión con base fáctica— que ya es un estándar consolidado. Dejarla fuera del texto no la elimina; traslada su definición a la práctica administrativa de la Comisión, con el riesgo de que cada caso se resuelva sin criterios previsibles.
A esto se suma un elemento que vuelve más compleja la discusión: en materia de libertad de expresión, la afectación no surge solo cuando la autoridad sanciona. La sola existencia de un estándar ambiguo produce un efecto inhibidor: redacciones que ajustan contenidos, moderan afirmaciones o evitan opiniones con base fáctica por temor a que la Comisión considere insuficientes los “elementos mínimos”. Esa autocensura inmediata abre la puerta a convertir al artículo 18 en una norma autoaplicativa desde su entrada en vigor, lo que abre la puerta a su impugnación en abstracto sin esperar la primera multa.
Hay además un reverso que el debate ha ignorado: la veracidad también es condición del derecho de réplica reconocido en el artículo 6º constitucional. Sin un estándar claro, el ciudadano no puede defenderse frente a información falsa que le cause un agravio. El problema de los Lineamientos no es exigir veracidad, sino hacerlo sin definirla: la incertidumbre desnaturaliza simultáneamente la libertad de prensa y la efectividad del derecho de réplica, dejando a periodistas y audiencias sin parámetros previsibles.
¿Procede impugnar este vacío? La respuesta depende menos de un tecnicismo procesal y más de qué tan concreta sea la afectación acreditable. Un concesionario con interés jurídico directo puede cuestionar desde ahora obligaciones ya exigibles, como contar con código de ética y criterios editoriales definidos. La aplicación del estándar de veracidad, en cambio, suele ser más difícil de combatir en abstracto, aunque el efecto inhibidor fortalece la argumentación de autoaplicatividad. Hay, además, un segundo frente: exigir a la propia Comisión que incorpore el estándar de diligencia razonable en su práctica de supervisión antes de que un caso concreto obligue a un tribunal a hacerlo por ella.
Conviene ser explícito sobre las imprecisiones detectadas. El texto no aclara si “elementos mínimos” equivale al estándar interamericano de diligencia razonable o a algo más cercano a la certeza. Tampoco distingue con nitidez los tres escenarios que la Primera Sala ha desarrollado para expresiones de interés público. Y la facultad de supervisión del artículo 52, redactada en términos abiertos, no acota quién verificará la diligencia ni bajo qué procedimiento, dejando un margen de apreciación mayor al deseable cuando el objeto supervisado es discurso público.
Hay una tensión de fondo: proteger a las audiencias exige que alguien defina, en el margen, qué es suficientemente veraz. Ese alguien puede ser el propio medio, un defensor independiente, un tribunal o una comisión administrativa. Organizaciones como ARTICLE 19 han insistido en que esa definición no debería recaer en una autoridad dependiente del Ejecutivo; la CIRT ha planteado, desde otra posición, la misma preocupación.
Una salida regulatoria viable consiste en trasladar la definición de los “elementos mínimos de veracidad” a los propios Códigos de Ética de los concesionarios. Estos instrumentos sí son obligatorios, generan obligaciones inmediatas y pueden impugnarse. Incorporar ahí el estándar de diligencia razonable y la distinción tripartita permitiría que la predictibilidad dependa de pautas profesionales y no del arbitrio político del regulador. Esa cláusula de conciencia editorial cerraría el vacío normativo sin esperar una reforma legislativa o una impugnación de quien se considere afectado.
- Director General De la Peña y Rivera S.C. y Fundador de Justicia que Transforma México A.C.
-
CorrupciónHace 5 mesesCompra casa de 1MDD Armando Carrazco en La Jolla
-
EstatalHace 4 mesesDenuncia acoso de magistrado en 2025 y sigue esperando justicia
-
EstatalHace 6 mesesCallan detención de exfuncionario de Issstecali sorprendido transportando sustancias ilícitas
-
CorrupciónHace 5 mesesAcepta Carrazco adquisición de casa en La Jolla
-
CorrupciónHace 4 mesesExponen crisis política por Rocha Moya; mencionan a Marina del Pilar
-
AguaHace 5 mesesCESPM, rehén de ambiciones personales y políticas
-
ColumnaHace 6 mesesPensionados en riesgo: el nuevo tope constitucional a las jubilaciones públicas
-
ColumnaHace 3 mesesMatices: La operación secreta en la Clínica 30 del IMSS


