Columna
Matices: los expedientes secretos M
La nota de la competencia simulada en licitaciones publicada hoy en Brújula News ocasionó que se diera la instrucción de bajar contratos de la plataforma de transparencia. Resulta que esos tres licitantes -que en realidad son uno- me dicen que aparecen en otros órdenes de gobierno como ayuntamientos, fiscalía, congreso, poder judicial y donde sea que David Cervantes tenga gente que siga sus instrucciones y abra las puertas a sus proveedores recomendados.
Nos cuentan lo siguiente sobre el modus operandi del Oficial Mayor: “Cuando David Cervantes asumió el poder, tomó la decisión de remover a los proveedores de bienes perecederos del Hospital General de Mexicali cuatro meses antes de que concluyera su contrato vigente. En su lugar, asignó el suministro a un joven que, al parecer, era cercano a él. Este nuevo proveedor no contaba con la solvencia necesaria, ya que solo disponía de un millón de pesos —dinero que incluso había solicitado prestado—, lo que ocasionó problemas porque no tenía el respaldo financiero suficiente para cubrir la espera habitual en los pagos por parte del gobierno.
Debido a esta falta de capital, en varias ocasiones dejó de surtir la cocina del hospital, lo que generó situaciones críticas que afectaron directamente la operación y la alimentación de los pacientes. Ante esta problemática, personal de Recursos Materiales se vio obligado a realizar compras emergentes, incluso con recursos propios, como fue el caso de tomates y otros insumos básicos, para después solicitar la reposición mediante caja chica.
Para justificar estas decisiones y movimientos irregulares, se elaboraron múltiples oficios en febrero y marzo de 2022, a pesar de que los hechos ocurrieron realmente entre finales de noviembre y principios de diciembre de 2021. Esto evidencia que la documentación fue creada de manera retroactiva con el objetivo de dar apariencia de legalidad a un proceso que no la tuvo desde su origen.
Esta operación se llevó a cabo con la participación y apoyo de Medina Amarillas y Romero, quien actualmente funge como Coordinador del IMSS-Bienestar. Durante todo este proceso, los precios de los insumos se triplicaron, representando un gasto desproporcionado y un manejo inadecuado de los recursos públicos.
Me consta que estos hechos ocurrieron y tuvieron consecuencias graves para el hospital, afectando tanto la eficiencia en el servicio como la calidad de la atención a los pacientes que dependen de esta institución“.
Pero hay más historias. Hay una empresa que da servicio a muchas dependencias que se queja que de un tiempo para acá le “tumban” las licitaciones y dan asignaciones directas a empresas que incumplían el servicio y con fallas imputables al proveedor, resultaban ganadoras.
Como cierta empresa que da servicio a uno de los penales del estado, y a sabiendas del mal servicio, la instrucción era quedarse calladitos y aceptar su proveeduría, palomeada por Cervantes. Y así muchas licitaciones ya arregladas, donde Lino Fernando Limón Félix y el Oficial Mayor deciden quien se lleva los contratos, por supuesto con gratificación de por medio… ah, los “diferentes”.
Por cierto, hoy Alfredo Álvarez me mandó mi propia nota con el mensaje “¿Ya viste la nota de Dianeth?” en un clásico error de envío de mensaje al chat equivocado. Yo solo le contesté “Espero no recibir otro citatorio”. Dijo el secretario general de gobierno que están investigando. Quisiera creer que así será pero todos sabemos al oficial mayor -gente de Carlos Torres- no le pasará nada.

Hoy firmó el oficio 1410-2025 la secretaria de Educación de Baja Califonia, Irma Martínez, informando que hay nueva inquilina en la oficina de Dulce María Jáuregui Santillán, quien presentó su renuncia hace unos días. La encargada de despacho de la subsecretaría de Educación Básica es Olga Minerva Castro Luken.
También nos enteramos que desgraciadamente la nueva secretaria general trae pegada al zángano de Julio Rodríguez como asesor, ese mal periodista y pésimo político, aviador del sistema educativo y rémora de Jaime Bonilla, es el ejemplo perfecto del tipo que tiene poquito poder y aplasta a sus subalternos mientras besa las manos de sus superiores.

En el caso del presunto despojo de una propiedad frente al mar en Ensenada, donde se menciona en la carpeta de investigación los nombres del secretario del Trabajo, Alejandro Arregui, y del diputado Diego Lara Arregui, nos escriben esto:
“Sobre Alejandro Arregui, en la elección judicial peleó a más no poder y pidió y movió todos los favores que pudo para que pusieran a Lorena Vásquez López (quien fungió como Jefa de Inspectores en Tijuana y posteriormente en Coordinadora del Centro de Conciliación Laboral de la STPS) como jueza de lo civil en Ensenada.
No entró ella en los jueces comunes pero Juan José Pon le ayudó a acomodar a esa persona como jueza civil en Ensenada, y lo hizo Pon porque Arregui no tiene relación con Molina ni con Fragoso. Lorena será quien seguramente tendrá el caso del despojo… Lorena Vásquez tomó confianza en Tijuana donde fue acomodada por Ivan Rosalio Medina Mejía, quien es delegado de Tijuana y que es bien sabido que mueve la STPS a placer en todo el Estado”.
Por cierto que hoy nos dio su versión de los hechos el seceetario Arregui sobre el asunto del despojo de la casa en Ensenada. No se la pierda mañana.

Hoy publicamos que la exesposa del alcalde de Tijuana Ismael Burgueño está trabajando -es un decir, porque parece que vive en San Diego- en el sistema municipal de educación, lo que por supuesto que no es nepotismo, es simplemente una fórmula innovadora para pagar la pensión alimenticia con cargo al erario del ayuntamiento protegido por Quetzalcoatl.
Y hablando de escuelas y nepotismo, parece que en el Cobach no cantan mal las rancheras. Una fuente de ahí nos revela que se violan los derechos de antigüedad de los maestros, ya que se contratan maestros nuevos para que no adquieran derechos.
Hay un director de plantel que metió a sus hermanos a trabajar y una secretaria del sindicato que metió a laborar a varios familiares. En el plantel Baja hay grupos sin clases cuando habemos maestros calificados con cédula y antigüedad, me comentan.
El director general, Gerardo Solís Benavides, lo sabe porque le han comentado la situación, pero hasta la fecha los grupos siguen sin maestro y otros con “ maestros” que no son idóneos porque no hicieron examen y probablemente estén sin titular.
Hay varios casos de demandas de maestros que le cuestan al colegio en lugar de aplicar la legalidad, señalan; hay maestros con más de 15 años en la misma categoría. También están las cafeterías; en el plantel Vasconcelos el semestre pasado, dieron dos salones para la cafetería, es decir hay dos salones menos para impartir clases.

Finalmente, un funcionario más que dice tener la licenciatura en derecho pero no tiene cédula.


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Matices: Abusivos
En el asunto de la licitación millonaria para los uniformes de bomberos, nos comentan que la empresa ganadora del fallo fue promovida por Ignacio Lozoya, a quien premiaron enviándolo a Protección Civil. La última vez que se licitaron uniformes de combate el costo fue de 28 millones de pesos, y aunque dicen que esta vez se incluyen además uniformes ligeros, ese gasto representa cerca de 6 millones de pesos así que no se justifica que el presupuesto se amplíe casi al doble. De ese tamaño es el negocio en el Ayuntamiento de Mexicali, y de ese nivel el interés para mandar a los voceros oficiales a defender lo indefendible.

Hace ya varios días que le enviamos la pregunta a la enlace de comunicación de la Secretaría de Salud, de por qué ganaba tanto el doctor Adrián Medina Amarillas como publicó el semanario Zeta, más de 200 mil pesos al mes. Dijeron que le correspondía a Comunicación Social, a quien también cuestionamos y nunca recibimos respuesta. Así la transparencia en el Gobierno de Marina del Pilar.
Si la explicación va en el sentido de que tenían que ofrecer un “incentivo” al doctor para que aceptara el cargo porque en su trabajo ganaba más, ¿por qué le interesa buscar un cargo de elección popular? Además, con eso de que ya todo es del IMSS Bienestar, la secretaría de Salud estatal está más de adorno. Si le interesara el sistema de salud hubiera peleado porque el control se quedara en el estado y no en la federación, y ya se les acabó el pretexto de la transición, la federalización no funciona y está más que comprobado.

En otro tema, el antes morenista y ahora petista José Guadalupe Montoya Jiménez y Sandra Luz Acosta Landa, fueron a llorar al partido para que les ayuden a tener casa. Nada más que olvidaron decir que están invadiendo tres propiedades en Villa Mediterránea que buscan prescribir. Incluso a Montoya Jiménez le aparece una propiedad en la colonia Maestros Federales, donde tenía dos lotes y le donó uno a su hijo, así que muy necesitado no está.
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Matices: El des-control de daños
Este jueves fue de mañanera en la capital bajacaliforniana. Como siempre, tratan de controlar la narrativa y contener las posibles preguntas que metan en aprietos a la administración estatal. Además de “sugerir” preguntas al inicio de los cuestionamientos, también en plena conferencia le mandan mensaje a algunos medios para preguntar si quieren preguntar, cuando en el formato de registro dice “¿desea hacer una pregunta?”, pero claro, ellos quieren controlar quién toma la palabra.
Lo hemos dicho antes y lo volvemos a decir: las mañaneras son pura simulación; es un “ejercicio democrático” donde se acuerdan preguntas, se evade a ciertos medios, se llama a tres personas diferentes a contestar ampliamente una pregunta para acabarse el tiempo y su buscan aliados que le entren al juego. La única razón para tenerle miedo a los cuestionamientos que se puedan hacer ahí es no poder ofrecer respuestas satisfactorias.
En la mañanera de hoy, además de pasar todo lo anterior, la prensa criticó duramente la actuación del gobierno estatal ante la falta de energía eléctrica que afectó amplias zonas durante las trombas del viernes y el domingo.
Marina del Pilar empezó recordando la visita de la presidenta, la inversión anunciada, que ya tenemos suficiencia energética (lo cual es falso), queriendo mostrar a todos el mundo de fantasía en el que vive. No importa cuántos postes se reemplacen, cuántas plantas se inauguren, la cantidad de torres de energía de Tijuana a Mexicali ni los millones de pesos que anuncien de inversión, porque mientras se sigan cayendo postes cada que hace viento y tarden tres días en las reparaciones, todo lo demás son discursos.
Se le reclamó a la gober la falta atención a la gente que quedó sin energía, sin ofrecerles albergue e insumos, lo que la sorprendió y anunció regaños a sus colaboradores por no hacer el trabajo que les corresponde.
Por cierto, que su “flamante” coordinador de gabinete no fue presentado ni en la mañanera de Tijuana ni en la de Mexicali. Al menos tiene la vergüenza de no exhibir a Ariel Lizárraga. Su fiel escudero, Néstor Cruz, al parecer tiene el don de la ubicuidad, pues mientras sigue siendo el coordinador de comunicación de Morena, también tiene oficina en el tercer piso del Poder Ejecutivo.
Con el regreso de este par a su antiguo feudo, al personal de Comunicación Social se le borró la sonrisa, pues Ariel retomará el control que tenía con mayor poder. Por lo que respecta a la apertura en las mañaneras y eventos públicos a donde la prensa no es invitada, no ha habido ninguna diferencia.

Pasando a otro tema, en la madrugada del 30 de agosto, pasaban de las 4 de la mañana cuando en José Sánchez Islas y Francisco L. Montejano, frente al bar El Copeo, atropellaron a un hombre de entre 30 y 35 años.
De acuerdo con reporte policiaco, deducen que el vehículo involucrado circulaba con dirección de norte a sur por L. Montejano y al llegar a la altura del Copeo, se encontraban unas personas peleando, cuando uno de ellos invadió el carril de circulación, interponiéndose en la trayectoria de la unidad, de la que se desconocen características, dándose a la fuga.
Eso quiere decir que el bar propiedad de los socios de Luis Alfonso Torres Torres está gozando de horas extras, que esperamos -y le pedimos a Rodrigo Llantada nos facilite las pruebas- esté pagando puntualmente al Ayuntamiento de Mexicali. Esta desconfianza es porque RadarBC ya publicó hace tiempo que a El Copeo en Mexicali se le cobraron pocas horas extras que sí utilizaba cada fin se semana, pero en ese entonces el responsable de la omisión era el entonces secretario del ayuntamiento de la capital, Daniel Valenzuela.

Pasando a otra cosa, se acabó el amor entre Armando Samaniego y Norma Bustamante, pues el diputado federal se le fue a la yugular con el tema del millonario presupuesto que se ha llevado la adecuación y renta del Cine Lux.
Hoy en conferencia de prensa, calificó el tema como una de las verguenzas de Mexicali e invitó amablemente a las autoridades municipales a informar detalladamente en qué se ha gastado cada peso, lo cual prometió la alcaldesa informar desde poco antes de semana santa, sin que hasta la fecha haya cumplido su palabra.
Hasta dijo que la oficial mayor, Claudia Beltrán, demostraría que la empresa ha regresado dinero y que lograron bajar la renta. Aquella renta que ella había dicho sería de 50 mil pesos al mes (le faltó un cero) y que quedó en 519 mil al mes.
Claudia quedó peleada con Marina del Pilar por este tema, por ensartales el contrato en beneficio de su amigo Panchito Pérez Tejada, y ahora Samaniego aprovechará el tema del Cine Lux para golpear a su posible oponente a la alcaldía, la Oficial Mayor.

Finalmente, qué traerá la líder estatal del PAN, Lizbeth Mata, que anunció esta semana que se registraron cinco contendientes a la gubernatura, y entre ellos mencionó al empresario Mario García Franco, pero este negó a sus amigos que hubiera hecho tal cosa. O Liz está metiendo ruido innecesario a la elección o de plano no sabe ni quién se registró.
Lamentable también que estén midiendo en encuesta telefónica a la hija de Ruffo; se hizo mediática hace 15 minutos por el asunto de la encarcelación de su padre y el partido ya le está viendo cara de candidata. Así de desesperados están los blanquiazules por la falta de figuras con buena reputación.
También no hay que dejar de mencionar que en la encuesta telefónica para medir candidatos fuertes a la alcaldía de Mexicali, no están considerando ni a Modesto Ortega ni a Margarita de Sánchez. Si prometieron una contiena interna honesta, pareja y transparente, pues tienen que ofrecer piso parejo a todos, les guste o no, porque al abrir el proceso a los ciudadanos, se espera que tengan el más claro sistema de medición para que haya pocas dudas y mucha unidad.
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Las audiencias y el debate sobre veracidad de noticias y opiniones
COLUMNA INVITADA/ Por Guillermo Rivera Millán
Detrás del ruido sobre censura que generó la publicación de los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias hay una pregunta más precisa que el debate apenas rozó: ¿qué significa exigir veracidad a una noticia sin exigir lo mismo a una opinión? El artículo 12 obliga a preservar pluralidad y veracidad; el artículo 18 pide “elementos mínimos” para sostener que una noticia era veraz al difundirse. Ninguno define qué cuenta como elemento mínimo, ni distingue con claridad dónde termina el hecho verificable y dónde empieza el juicio de valor protegido sin ese estándar.
Esa imprecisión no es un detalle menor. La Corte Interamericana y la Primera Sala coinciden en que no puede exigirse a un periodista demostrar la verdad absoluta de lo publicado, sino diligencia razonable para verificarlo antes de hacerlo público. Las opiniones, por su naturaleza, no se someten a ese escrutinio salvo que aparenten fundarse en hechos que el propio emisor introduce sin sustento. Los Lineamientos no incorporan expresamente esa distinción tripartita —opinión pura, información de hecho, opinión con base fáctica— que ya es un estándar consolidado. Dejarla fuera del texto no la elimina; traslada su definición a la práctica administrativa de la Comisión, con el riesgo de que cada caso se resuelva sin criterios previsibles.
A esto se suma un elemento que vuelve más compleja la discusión: en materia de libertad de expresión, la afectación no surge solo cuando la autoridad sanciona. La sola existencia de un estándar ambiguo produce un efecto inhibidor: redacciones que ajustan contenidos, moderan afirmaciones o evitan opiniones con base fáctica por temor a que la Comisión considere insuficientes los “elementos mínimos”. Esa autocensura inmediata abre la puerta a convertir al artículo 18 en una norma autoaplicativa desde su entrada en vigor, lo que abre la puerta a su impugnación en abstracto sin esperar la primera multa.
Hay además un reverso que el debate ha ignorado: la veracidad también es condición del derecho de réplica reconocido en el artículo 6º constitucional. Sin un estándar claro, el ciudadano no puede defenderse frente a información falsa que le cause un agravio. El problema de los Lineamientos no es exigir veracidad, sino hacerlo sin definirla: la incertidumbre desnaturaliza simultáneamente la libertad de prensa y la efectividad del derecho de réplica, dejando a periodistas y audiencias sin parámetros previsibles.
¿Procede impugnar este vacío? La respuesta depende menos de un tecnicismo procesal y más de qué tan concreta sea la afectación acreditable. Un concesionario con interés jurídico directo puede cuestionar desde ahora obligaciones ya exigibles, como contar con código de ética y criterios editoriales definidos. La aplicación del estándar de veracidad, en cambio, suele ser más difícil de combatir en abstracto, aunque el efecto inhibidor fortalece la argumentación de autoaplicatividad. Hay, además, un segundo frente: exigir a la propia Comisión que incorpore el estándar de diligencia razonable en su práctica de supervisión antes de que un caso concreto obligue a un tribunal a hacerlo por ella.
Conviene ser explícito sobre las imprecisiones detectadas. El texto no aclara si “elementos mínimos” equivale al estándar interamericano de diligencia razonable o a algo más cercano a la certeza. Tampoco distingue con nitidez los tres escenarios que la Primera Sala ha desarrollado para expresiones de interés público. Y la facultad de supervisión del artículo 52, redactada en términos abiertos, no acota quién verificará la diligencia ni bajo qué procedimiento, dejando un margen de apreciación mayor al deseable cuando el objeto supervisado es discurso público.
Hay una tensión de fondo: proteger a las audiencias exige que alguien defina, en el margen, qué es suficientemente veraz. Ese alguien puede ser el propio medio, un defensor independiente, un tribunal o una comisión administrativa. Organizaciones como ARTICLE 19 han insistido en que esa definición no debería recaer en una autoridad dependiente del Ejecutivo; la CIRT ha planteado, desde otra posición, la misma preocupación.
Una salida regulatoria viable consiste en trasladar la definición de los “elementos mínimos de veracidad” a los propios Códigos de Ética de los concesionarios. Estos instrumentos sí son obligatorios, generan obligaciones inmediatas y pueden impugnarse. Incorporar ahí el estándar de diligencia razonable y la distinción tripartita permitiría que la predictibilidad dependa de pautas profesionales y no del arbitrio político del regulador. Esa cláusula de conciencia editorial cerraría el vacío normativo sin esperar una reforma legislativa o una impugnación de quien se considere afectado.
- Director General De la Peña y Rivera S.C. y Fundador de Justicia que Transforma México A.C.
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