Columna
Matices: Cuenta regresiva
Con el asesinato de Cristian Vázquez, asesor y encargado de comunicación del alcalde de Tecate, Darío Benitez, las cosas se ponen complicadas.
Darío llegó al gobierno municipal de nuestro Pueblo Mágico gracias a Morena, pero ahora quiere repetir en el cargo bajo las siglas del PES. Román Cota es su más fuerte competidor, porque él va de abanderado de Morena, aunque era diputado local por el PRI.
El caso es que Darío publicó un post en sus redes sociales esta tarde casi culpando a Cota por el asesinato de Vázquez.
La Fiscalía General del estado tendrá que ver en la Dirección de Seguridad Pública Municipal, específicamente en el C2, quien controla las cámaras de ese parque, y preguntarle al hermano del alcalde, Isaac Benítez, por las grabaciones.
Ya es el segundo colaborador de Benitez que fallece, pues en diciembre mataron a Enrique León, un empresario muy cercano a Darío, asesinado afuera de un bar en aquel municipio.
Cristian Vázquez era medio hermano de los hijos de la regidora morenista del cabildo de Mexicali, Cleotilde Molina.
¿Le perjudicará este hecho a Román Cota? ¿Le beneficiará a Darío Benítez? lo sabremos este domingo.

Siguiendo con el tema electoral, otra vez la candidata de Morena a la alcaldía de Mexicali, Norma Bustamante, no fue a un debate. Solo hubo dos, el del Canal 66 y antigua casa de Bustamante, y el del Instituto Estatal Electoral.
Molina pasará a la historia como el legislador del trabajo sucio de Morena, el de las leyes a modo y el más arrastrado con quien esté en el poder. Autor de la “Ley Sacatona” con la que se está beneficiando Bustamante, lo que queda claro es que se sienten con el derecho -con eso de que ya los ampara la legislación- de no dar la cara a sus representados, ni para ofrecer propuestas ni para dar explicaciones, mucho menos para responder ataques, porque su soberbia y su ignorancia quedan empatadas.
Otra vez el debate estuvo aburrido, y es una lástima que la mayoría de los candidatos vean solo el nuevo membrete que agregarán a su currículum, en vez de considerar el bien mayor y hacer frente común como oposición, pero bueno todos creen que van a ganar, y lo peor sería ver que ni sumando los votos de todos le ganan al gobierno que prefiere dar pescados y no enseñar a pescar.
Este fin de semana publicamos los contratos de publicidad del primer trimestre del 2024 del Ayuntamiento de Mexicali. En estas campañas circuló por ahí un “tarifario” con el costo de entrevistas para candidatos, y al parecer solo Radar BC y Brújula News aparecimos en esa lista como “sin costo”.
La lista solo me la platicaron, créame que si la hubiera conseguido la publico. Así que todas las entrevistas con candidatos que vio en otros portales, seguramente llevaban el signo de pesos de por medio. Eso sí, todos dieron la carta invitación donde estipulaban que era sin costo.
Y hablando de dinero, resulta que ya sabíamos que Alfredo Álvarez, secretario General de Gobierno es muy enojón, lo que no sabíamos era que tenía la piel tan delgadita. Me cuentan quien escribe la columna “Espejo de Sapos” publicó una nota a inicios de mes donde hablaba del acomodo que hizo Álvarez de Luis Escalante -ex secretario particular de Amador Rodríguez Lozano-, en la Dirección de Adquisiciones de Oficialía Mayor, y de su yerno, Carlos Lozano Almaraz, en la Dirección Jurídica del INDIVI.
La nota venía acompañada de un cartón donde se ve a Álvarez de titiritero de esos dos personajes. Pues la nota y el cartón ya no aparecen, y me cuentan que esa desaparición del ciberespacio se dio tras la generosa donación de 35 mil dólares.
Y hablando de gente sin escrúpulos, nos aseguran que la diputada Montserrat Rodríguez, quien llegó al congreso con las siglas del PES, y quien está casada con Abrahan Félix Moss, tiene cita para hacerse una resonancia en una institución de salud pública, como si no tuviera para pagarla.

Aprovechando sus influencias en el sector salud, al parecer Félix Moss le consiguió una cita para la resonancia que subroga el Hospital General de Mexicali. Le dieron cita el 2 de abril para que acudiera al Hospital Hispano, pero además de que pasó por encima de una lista de espera y gente necesitada, se dio el lujo de no ir, así que la reagendaron, así sin los trámites burocráticos que le piden al resto de los mortales.
Si la diputada -que presume sus bolsas de diseñador- y su marido, tuvieron el dinero para una exclusiva y carísima boda en el Valle de Guadalupe, seguro tienen para pagar los estudios que la diputada requiera.
Columna
Riesgos digitales y protección infantil
Baja California ante el nuevo decreto federal (DOF 14 de octubre de 2026)
Por Guillermo Rivera Millán
La conversación nacional sobre tecnología en las escuelas tomó forma con el Acuerdo 09/09/26, publicado el 9 de septiembre de 2026, que estableció condiciones para el uso responsable y seguro de teléfonos celulares, dispositivos inteligentes y electrónicos personales dentro de los planteles. Aquella medida atendió la dimensión escolar del problema y ordenó a los estados —incluido Baja California— armonizar sus instrumentos jurídicos y realizar ajustes territoriales conforme a sus realidades. Sin embargo, el Acuerdo se limitó al espacio escolar. El Decreto de Entornos Digitales Seguros, publicado el mencionado 14 de octubre, amplía ese marco y aborda el entorno digital completo donde niñas, niños y adolescentes enfrentan los riesgos más graves.
El decreto es de orden público, de interés general y de observancia obligatoria. Por primera vez, México establece medidas específicas que las plataformas digitales —redes sociales, videojuegos, tiendas de aplicaciones y cualquier servicio que permita interacción o difusión de contenido— deben implementar para garantizar entornos seguros para menores. La definición es amplia y abarca prácticamente todo el ecosistema digital que utilizan las infancias y adolescencias.
El contenido sustantivo del decreto es contundente. Prohíbe que las plataformas permitan el acceso, exposición o recomendación de contenido que promueva acoso y ciberacoso; abuso o violencia sexual; discursos de odio y extremismo; intercambio de contenidos que inciten a la violencia, especialmente en el entorno escolar; conductas ilícitas o apologías del delito; material sexual explícito; y riesgos asociados a salud mental como autolesiones o trastornos alimenticios. Esta clasificación obliga a las empresas tecnológicas a modificar sus algoritmos, sus sistemas de recomendación y sus criterios de moderación.
Las obligaciones para las plataformas son igualmente relevantes. Deben implementar mecanismos confiables de verificación de edad —no basta la autodeclaración—, retirar de forma inmediata cuentas o contenidos prohibidos, activar configuraciones de privacidad estrictas por defecto, habilitar reportes accesibles, permitir supervisión parental y realizar evaluaciones periódicas de riesgos asociados al diseño y funcionamiento de sus servicios.
Además, deben compartir reportes estadísticos con autoridades para fortalecer estrategias de salud mental. Este punto es crucial: el decreto vincula explícitamente el entorno digital con la salud emocional de las y los adolescentes.
El decreto también incorpora obligaciones de colaboración con autoridades de seguridad y justicia: designar puntos de contacto disponibles 24/7, preservar evidencia digital por 90 días y alertar de inmediato sobre cuentas o contenidos que atenten contra la vida, dignidad o integridad de menores.
En un estado como Baja California, donde los riesgos digitales se entrelazan con dinámicas de violencia, movilidad y vulnerabilidad, esta coordinación es indispensable.
La Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública reciben mandatos específicos: diseñar programas de salud mental, fortalecer habilidades socioemocionales, promover el uso crítico y ético de plataformas digitales y organizar actividades de bienestar escolar. La estrategia del “ABC de las emociones”, los buzones confidenciales y los protocolos de acompañamiento se convierten en herramientas obligatorias dentro de la Nueva Escuela Mexicana.
Los transitorios confirman que este decreto es solo el inicio. Se instruye a instalar una Mesa de Trabajo para elaborar propuestas de regulación más robustas y se obliga a las plataformas a documentar sus acciones en un plazo máximo de treinta días. Es un avance significativo, pero todavía sin sanciones ni autoridad reguladora definida. La legislación vendrá después.
Baja California puede avanzar sin esperar a que las plataformas cumplan o a que las mesas federales produzcan resultados.
El marco jurídico estatal permite incorporar desde ahora los riesgos digitales mencionados en el decreto en el Programa de Protección Integral Escolar, la Ley de Educación, la Ley de Seguridad Escolar, la Ley de Acoso Escolar, la Ley de Salud y la Ley de Atención al Autismo. Incluso es viable impulsar una Ley Estatal de Protección Digital de la Niñez, enfocada en la gestión de riesgos digitales en escuela, hogar y comunidad, sin invadir facultades federales sobre plataformas. El uso responsable de dispositivos dentro del plantel puede complementarse con una política integral que atienda los riesgos fuera de él.
El decreto federal es un avance. Baja California tiene la oportunidad de convertirlo en una política territorial efectiva que proteja a sus niñas, niños y adolescentes dentro y fuera del plantel, con una visión preventiva, comunitaria y acorde con la Nueva Escuela Mexicana.
- *El autor es director general del despacho De la Peña y Rivera S.C. y fundador de Justicia que Transforma México A.C.
Columna
Algo cada día: Ven a bailar, quinceañera
COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo
Quince años después de su nacimiento, Morena descubrió la fórmula para resolver de una vez por todas los problemas de México: organizar un festejo en el Auditorio Nacional, reunir a la familia política, repartir elogios y publicar un comunicado donde el partido se declara protagonista de la historia, intérprete de la voluntad popular y heredero de las más nobles causas nacionales.
Lo que no explica es cómo llegó a la conclusión de que México renació gracias a su existencia. Modestia, lo que se dice modestia, no parece ser una de las virtudes que se cultivan en la Cuarta Transformación.
El documento difundido el 7 de octubre es una auténtica joya de la propaganda política. Morena asegura haber cumplido las esperanzas del pueblo mexicano, construido un país justo, democrático, igualitario, incluyente y pacífico. Todo en unas cuantas líneas, como si gobernar fuera cuestión de redactar buenos deseos y no de entregar resultados.
¿Un México pacífico? Bastaría preguntarles a las familias de desaparecidos, a quienes buscan a sus hijos entre fosas clandestinas y a los ciudadanos que viven bajo la amenaza del crimen organizado si comparten semejante diagnóstico. Para ellos, la transformación puede tener otros significados, bastante menos festivos.
Pero el comunicado no está para arruinar la celebración con realidades incómodas. Está para celebrar, ensalzar y, de paso, recordar que Andrés Manuel López Obrador es el fundador, guía moral y referente ético de un movimiento que, según sus dirigentes, sigue fielmente sus enseñanzas.
Aquí aparece la primera ironía: el partido que presume una revolución de las conciencias parece convencido de que repetir una consigna equivale a cumplirla.
No mentir, no robar y no traicionar al pueblo. Tres principios sencillos que, de llevarse a la práctica, bastarían para justificar cualquier proyecto político. El problema comienza cuando dejan de ser compromisos exigibles y se convierten en estampitas para adornar discursos.
Porque la honestidad no se demuestra con homenajes al fundador, sino con cuentas claras. La congruencia no se acredita con fotografías de dirigentes sonrientes, sino con explicaciones convincentes ante cada señalamiento. Y la lealtad al pueblo no consiste en invocarlo a conveniencia, sino en aceptar que ese mismo pueblo tiene derecho a cuestionar, reclamar y exigir responsabilidades.
Más divertido todavía resulta que el comunicado reivindique las libertades de expresión, asociación y manifestación, mientras condena las noticias falsas, las campañas de difamación y la manipulación de la opinión pública. Nadie podría oponerse a combatir la mentira. La pregunta es quién decide qué es mentira y quién pretende arrogarse el derecho de repartir certificados de verdad.
En una democracia, la crítica no es una conspiración y el periodismo incómodo no constituye, por definición, una campaña de desprestigio. Quien ejerce el poder debe aprender a distinguir entre una calumnia y una pregunta que no desea responder. Lo contrario es confundir la libertad de expresión con el aplauso obligatorio.
También llama la atención el insistente llamado a la unidad. Alfonso Durazo la considera una causa sagrada y otros dirigentes aseguran que Morena es un instrumento de todos. Magnífico. Aunque sería interesante saber si esa unidad incluye a quienes discrepan de las decisiones de la cúpula, cuestionan los métodos de selección de candidaturas o descubren que, cuando llega la hora de repartir posiciones, algunos militantes resultan bastante más iguales que otros.
Porque una cosa es la unidad en torno a principios y otra, muy distinta, cerrar filas para proteger intereses, conservar privilegios y evitar que alguien mueva las aguas.
A quince años de su nacimiento, Morena ya no puede refugiarse eternamente en la épica de sus orígenes. Es el partido en el poder y, por tanto, debe responder por sus decisiones, sus omisiones y sus resultados. La historia no se escribe únicamente con discursos triunfalistas ni se transforma por decreto.
El comunicado concluye recordando las enseñanzas de López Obrador: no robar, no mentir y no traicionar. Qué bueno que las recuerden. Ahora sólo falta que las practiquen con la misma convicción con que las imprimen.
Porque después de quince años, el verdadero examen de Morena no consiste en demostrar cuánto ha cambiado México gracias al partido, sino cuánto está dispuesto el partido a cambiar para estar a la altura de México. Y esa, por lo visto, sigue siendo una asignatura pendiente.
Ya siéntese, señora
Apenas terminó la gira nacional para presumir los resultados de su informe de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció otra. Ahora recorrerá hospitales e instalaciones del IMSS-Bienestar para comprobar, según explicó, que haya medicamentos, médicos y personal suficiente. Dicho de otra manera, irá a verificar que el sistema de salud funciona como debería funcionar todos los días, sin necesidad de que la presidenta se aparezca para recordárselo a sus responsables.
¡Qué tranquilidad! Si la señora presidenta visita un hospital, seguramente los medicamentos aparecerán, los médicos se multiplicarán y las citas pendientes se resolverán por generación espontánea. Y si todo está bien, tendremos una excelente noticia. Si no, siempre habrá algún funcionario al que cargarle el muerto, aunque la responsabilidad última recaiga en el gobierno que encabeza.
La pregunta es inevitable: ¿de verdad son necesarias tantas giras presidenciales? Por supuesto que no. Al menos no con semejante frecuencia, después de un recorrido nacional que, bajo el disfraz de rendición de cuentas, tuvo mucho de promoción política y bastante de movilización partidista.
Porque una cosa es gobernar y otra andar permanentemente en campaña. Y cuando la presidenta apenas termina de presumir sus logros y ya prepara las maletas para supervisar hospitales, resulta difícil no sospechar que el calendario político pesa más que las necesidades administrativas.
Sobre todo porque el próximo año habrá elecciones y Morena necesita conservar su mayoría en la Cámara de Diputados. Casualidad, dirán los optimistas del oficialismo. Pero en política, como en la vida, las casualidades repetidas empiezan a parecer estrategia.
Y luego está el dinero. Ese pequeño detalle que suele desaparecer de los discursos cuando se trata de organizar concentraciones multitudinarias para demostrar el amor del pueblo por sus gobernantes.
Hagamos cuentas, con las reservas que merece una estimación que no sustituye una auditoría. Si tomamos como referencia los 850 mil asistentes que, según las cifras oficiales mencionadas, fueron movilizados durante la gira del informe, y calculamos un gasto promedio de mil 500 pesos por persona entre transporte, logística, mobiliario, alimentos y otros apoyos, el resultado es de mil 275 millones de pesos. Sí, leyó usted bien: mil 275 millones.
No estamos afirmando que ése haya sido el gasto comprobado ni que cada asistente haya recibido mil 500 pesos en efectivo. Para saberlo se necesitan facturas, contratos y cuentas transparentes. Precisamente eso sería lo interesante: que alguien explicara cuánto costó realmente el espectáculo, quién lo pagó y de dónde salió cada peso.
Porque ese dinero, de haberse destinado a equipar hospitales, comprar medicamentos, contratar personal o mejorar instalaciones, podría haber tenido una utilidad pública mucho más tangible que llenar plazas y auditorios para escuchar discursos que, en buena medida, ya conocemos.
Y aquí es donde la nueva gira adquiere un sabor particularmente irónico. Mientras la presidenta anuncia recorridos para comprobar que no falte nada en los hospitales, su gobierno debería explicar por qué hace falta una supervisión presidencial para garantizar servicios que tendrían que funcionar sin cámaras, comitivas ni aplausos.
Un sistema de salud no se mide por las fotografías de la mandataria recorriendo pasillos, sino por la receta que el paciente puede surtir, el médico que encuentra cuando lo necesita y la atención que recibe sin tener que esperar meses.
La presidenta no necesita recorrer México para demostrar que gobierna. Necesita gobernar para que los mexicanos no dependan de sus recorridos.
Y si el propósito es supervisar, que supervise. Pero que publique resultados, corrija deficiencias y haga responsables a quienes no cumplen. Lo demás es turismo político con cargo al erario y una extraordinaria oportunidad para que los aspirantes de Morena recuerden quién manda, quién reparte y quién puede aparecer en la fotografía.
A estas alturas, los mexicanos ya no necesitan otra gira para escuchar que todo marcha maravillosamente. Necesitan que las cosas marchen, aunque la presidenta no esté presente.
Así que, como diría el clásico de los memes, ante tanta vuelta, tanto discurso y tanta campaña disfrazada de gobierno: ¡Ya siéntese, señora! Y póngase a gobernar.
Columna
Matices: ¿A qué juega el PAN?
A principios del mes pasado, la dirigente estatal del PAN, Lizbeth Mata Lozano, anunció que se habían registrado cinco personas para aspirar a la candidatura a gobernador dentro de ese instituto político: Eva María Vázquez, Margarita de Sánchez, Ignacio Anaya, Héctor Osuna Jaime y Mario García Franco.
Este último declinó más tarde a seguir en el proceso de selección, pero eso no reduce la lista a cuatro, pues la líder blanquiazul no descartó que se puedan agregar otros ciudadanos o militantes del partido a la contienda interna.
En esa conferencia dijo que se haría un foro ciudadano y luego una medición para elegir quién será el candidato, intentando darle transparencia a esa elección del PAN.
Mata Lozano no cerró la puerta porque ya había rumores sobre una posible invitación a Verónica Ruffo a participar, pero no desde el PAN bajacaliforniano, sino a 3 mil kilómetros de distancia, muy al estilo de Morena.
Muchos panistas están enojados por esta situación, pues la invitación viene de la dirigencia nacional, pasándose por el arco del triunfo la opinión del panismo bajacaliforniano.
Incluso, habiendo dos hombres inscritos, circuló una encuesta telefónica donde solo se medía a Eva María, Margarita y Verónica. Algunos se han quejado de que han ido a la Ciudad de México y no son recibidos por la dirigencia, y sienten ya los dados muy cargados.
Recordemos que Ernesto Ruffo ya no estaba en el PAN, sino en Somos, y supimos que existía Verónica porque encabezó y muy bien, la defensa de su padre. Ella no era conocida porque nunca estuvo involucrada con el partido ni tuvo cargos de elección popular.
Le ofrecieron la candidatura desde México por el efecto mediático del asunto de su padre sin tomar en cuenta que la realidad de Baja California solo la conocen quienes están acá. El PAN pretende dedazo, basado solo en la repentina atención de los reflectores hacia ella, y ya sabemos qué pasó la última vez que creyeron que ser conocida o famosa eran suficientes méritos para ganar una elección.
Ernesto Ruffo, conocedor como es de la política, fue el primero que debió decirle que “no le alcanza”, pero es muy tentadora la oportunidad de regresar a la esfera de influencia de la política a través de su hija. Si de por sí, parece que no le alcanza a la gente que lleva toda la vida en el PAN, con experiencia, cargos y trabajo partidista, menos a alguien que está en sus 15 minutos de fama.
Esa candidatura la hace muy chantajeable. “Supongamos” que los políticos emanados de Morena son vengativos y ruines. Entonces podrían alargar, entorpecer, engrosar y complicar el expediente de su padre para lograr objetivos que los beneficien a ellos mientras ella sea candidata.
El jueves pasado invitaron a una rueda de prensa donde Verónica daría a conocer su plataforma, aquí en Mexicali. Al llegar, había como 30 personas que también estaban convocadas y que no eran periodistas, por lo que la “rueda de prensa” se convirtió en un mitin político.
Antes de empezar el evento, los medios entrevistamos a la protagonista de la reunión, y ahí dijo que Armando Arjona -quien se registró para participar en la interna del PAN para la alcaldía de Mexicali-, era el artífice de ese evento. También dijo que no se veía militando en el PAN, y que ella hablaba como ciudadana apartidista.
Ya en la mesa, por un lado tenía a Elías Flores, un abogado en pleito constante con el diputado Juan Manuel Molina (además de haberle aplaudido al Titi en su gestión como fiscal), y por el otro a Arjona, quien vio la oportunidad de subirse a la ola de la Ruffomanía remasterizada y aumentar sus posibilidades de participar en la política, pues hay otros aspirantes a la alcaldía de la capital que se lo llevan de calle.
En esa reunión no había casi nadie del PAN, solo Rafael Morgan, quien se presentó como “político desempleado”, y Cuauhtémoc Cardona, el artífice de la carta de apoyo de los panistas a la candidatura de Gustavo Macalpin.
Las primeras palabras de Arjona como anfitrión y organizador del evento fueron para darle la bienvenida a Verónica y para pedirle que fuera candidata a la gubernatura (¿en nombre del PAN?, ¿en nombre de los ciudadanos?, ¿en nombre de los empresarios?). Luego hubo una ronda de presentaciones y resultó que casi todos eran empresarios, invitados de Arjona, y uno que otro desbalagado.
Ahí quedó en evidencia que detrás del impulso a la candidatura de la Ruffo, solo está Arjona, porque ahí no había ningún panista de peso ni grandes empresarios, que son los que le aportan dinero a las campañas.
Por lo visto la dirigencia nacional del PAN no está viendo la película completa, o ya pactó la derrota.
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