Columna
Algo cada día: Ven a bailar, quinceañera
COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo
Quince años después de su nacimiento, Morena descubrió la fórmula para resolver de una vez por todas los problemas de México: organizar un festejo en el Auditorio Nacional, reunir a la familia política, repartir elogios y publicar un comunicado donde el partido se declara protagonista de la historia, intérprete de la voluntad popular y heredero de las más nobles causas nacionales.
Lo que no explica es cómo llegó a la conclusión de que México renació gracias a su existencia. Modestia, lo que se dice modestia, no parece ser una de las virtudes que se cultivan en la Cuarta Transformación.
El documento difundido el 7 de octubre es una auténtica joya de la propaganda política. Morena asegura haber cumplido las esperanzas del pueblo mexicano, construido un país justo, democrático, igualitario, incluyente y pacífico. Todo en unas cuantas líneas, como si gobernar fuera cuestión de redactar buenos deseos y no de entregar resultados.
¿Un México pacífico? Bastaría preguntarles a las familias de desaparecidos, a quienes buscan a sus hijos entre fosas clandestinas y a los ciudadanos que viven bajo la amenaza del crimen organizado si comparten semejante diagnóstico. Para ellos, la transformación puede tener otros significados, bastante menos festivos.
Pero el comunicado no está para arruinar la celebración con realidades incómodas. Está para celebrar, ensalzar y, de paso, recordar que Andrés Manuel López Obrador es el fundador, guía moral y referente ético de un movimiento que, según sus dirigentes, sigue fielmente sus enseñanzas.
Aquí aparece la primera ironía: el partido que presume una revolución de las conciencias parece convencido de que repetir una consigna equivale a cumplirla.
No mentir, no robar y no traicionar al pueblo. Tres principios sencillos que, de llevarse a la práctica, bastarían para justificar cualquier proyecto político. El problema comienza cuando dejan de ser compromisos exigibles y se convierten en estampitas para adornar discursos.
Porque la honestidad no se demuestra con homenajes al fundador, sino con cuentas claras. La congruencia no se acredita con fotografías de dirigentes sonrientes, sino con explicaciones convincentes ante cada señalamiento. Y la lealtad al pueblo no consiste en invocarlo a conveniencia, sino en aceptar que ese mismo pueblo tiene derecho a cuestionar, reclamar y exigir responsabilidades.
Más divertido todavía resulta que el comunicado reivindique las libertades de expresión, asociación y manifestación, mientras condena las noticias falsas, las campañas de difamación y la manipulación de la opinión pública. Nadie podría oponerse a combatir la mentira. La pregunta es quién decide qué es mentira y quién pretende arrogarse el derecho de repartir certificados de verdad.
En una democracia, la crítica no es una conspiración y el periodismo incómodo no constituye, por definición, una campaña de desprestigio. Quien ejerce el poder debe aprender a distinguir entre una calumnia y una pregunta que no desea responder. Lo contrario es confundir la libertad de expresión con el aplauso obligatorio.
También llama la atención el insistente llamado a la unidad. Alfonso Durazo la considera una causa sagrada y otros dirigentes aseguran que Morena es un instrumento de todos. Magnífico. Aunque sería interesante saber si esa unidad incluye a quienes discrepan de las decisiones de la cúpula, cuestionan los métodos de selección de candidaturas o descubren que, cuando llega la hora de repartir posiciones, algunos militantes resultan bastante más iguales que otros.
Porque una cosa es la unidad en torno a principios y otra, muy distinta, cerrar filas para proteger intereses, conservar privilegios y evitar que alguien mueva las aguas.
A quince años de su nacimiento, Morena ya no puede refugiarse eternamente en la épica de sus orígenes. Es el partido en el poder y, por tanto, debe responder por sus decisiones, sus omisiones y sus resultados. La historia no se escribe únicamente con discursos triunfalistas ni se transforma por decreto.
El comunicado concluye recordando las enseñanzas de López Obrador: no robar, no mentir y no traicionar. Qué bueno que las recuerden. Ahora sólo falta que las practiquen con la misma convicción con que las imprimen.
Porque después de quince años, el verdadero examen de Morena no consiste en demostrar cuánto ha cambiado México gracias al partido, sino cuánto está dispuesto el partido a cambiar para estar a la altura de México. Y esa, por lo visto, sigue siendo una asignatura pendiente.
Ya siéntese, señora
Apenas terminó la gira nacional para presumir los resultados de su informe de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció otra. Ahora recorrerá hospitales e instalaciones del IMSS-Bienestar para comprobar, según explicó, que haya medicamentos, médicos y personal suficiente. Dicho de otra manera, irá a verificar que el sistema de salud funciona como debería funcionar todos los días, sin necesidad de que la presidenta se aparezca para recordárselo a sus responsables.
¡Qué tranquilidad! Si la señora presidenta visita un hospital, seguramente los medicamentos aparecerán, los médicos se multiplicarán y las citas pendientes se resolverán por generación espontánea. Y si todo está bien, tendremos una excelente noticia. Si no, siempre habrá algún funcionario al que cargarle el muerto, aunque la responsabilidad última recaiga en el gobierno que encabeza.
La pregunta es inevitable: ¿de verdad son necesarias tantas giras presidenciales? Por supuesto que no. Al menos no con semejante frecuencia, después de un recorrido nacional que, bajo el disfraz de rendición de cuentas, tuvo mucho de promoción política y bastante de movilización partidista.
Porque una cosa es gobernar y otra andar permanentemente en campaña. Y cuando la presidenta apenas termina de presumir sus logros y ya prepara las maletas para supervisar hospitales, resulta difícil no sospechar que el calendario político pesa más que las necesidades administrativas.
Sobre todo porque el próximo año habrá elecciones y Morena necesita conservar su mayoría en la Cámara de Diputados. Casualidad, dirán los optimistas del oficialismo. Pero en política, como en la vida, las casualidades repetidas empiezan a parecer estrategia.
Y luego está el dinero. Ese pequeño detalle que suele desaparecer de los discursos cuando se trata de organizar concentraciones multitudinarias para demostrar el amor del pueblo por sus gobernantes.
Hagamos cuentas, con las reservas que merece una estimación que no sustituye una auditoría. Si tomamos como referencia los 850 mil asistentes que, según las cifras oficiales mencionadas, fueron movilizados durante la gira del informe, y calculamos un gasto promedio de mil 500 pesos por persona entre transporte, logística, mobiliario, alimentos y otros apoyos, el resultado es de mil 275 millones de pesos. Sí, leyó usted bien: mil 275 millones.
No estamos afirmando que ése haya sido el gasto comprobado ni que cada asistente haya recibido mil 500 pesos en efectivo. Para saberlo se necesitan facturas, contratos y cuentas transparentes. Precisamente eso sería lo interesante: que alguien explicara cuánto costó realmente el espectáculo, quién lo pagó y de dónde salió cada peso.
Porque ese dinero, de haberse destinado a equipar hospitales, comprar medicamentos, contratar personal o mejorar instalaciones, podría haber tenido una utilidad pública mucho más tangible que llenar plazas y auditorios para escuchar discursos que, en buena medida, ya conocemos.
Y aquí es donde la nueva gira adquiere un sabor particularmente irónico. Mientras la presidenta anuncia recorridos para comprobar que no falte nada en los hospitales, su gobierno debería explicar por qué hace falta una supervisión presidencial para garantizar servicios que tendrían que funcionar sin cámaras, comitivas ni aplausos.
Un sistema de salud no se mide por las fotografías de la mandataria recorriendo pasillos, sino por la receta que el paciente puede surtir, el médico que encuentra cuando lo necesita y la atención que recibe sin tener que esperar meses.
La presidenta no necesita recorrer México para demostrar que gobierna. Necesita gobernar para que los mexicanos no dependan de sus recorridos.
Y si el propósito es supervisar, que supervise. Pero que publique resultados, corrija deficiencias y haga responsables a quienes no cumplen. Lo demás es turismo político con cargo al erario y una extraordinaria oportunidad para que los aspirantes de Morena recuerden quién manda, quién reparte y quién puede aparecer en la fotografía.
A estas alturas, los mexicanos ya no necesitan otra gira para escuchar que todo marcha maravillosamente. Necesitan que las cosas marchen, aunque la presidenta no esté presente.
Así que, como diría el clásico de los memes, ante tanta vuelta, tanto discurso y tanta campaña disfrazada de gobierno: ¡Ya siéntese, señora! Y póngase a gobernar.
Columna
Matices: ¿A qué juega el PAN?
A principios del mes pasado, la dirigente estatal del PAN, Lizbeth Mata Lozano, anunció que se habían registrado cinco personas para aspirar a la candidatura a gobernador dentro de ese instituto político: Eva María Vázquez, Margarita de Sánchez, Ignacio Anaya, Héctor Osuna Jaime y Mario García Franco.
Este último declinó más tarde a seguir en el proceso de selección, pero eso no reduce la lista a cuatro, pues la líder blanquiazul no descartó que se puedan agregar otros ciudadanos o militantes del partido a la contienda interna.
En esa conferencia dijo que se haría un foro ciudadano y luego una medición para elegir quién será el candidato, intentando darle transparencia a esa elección del PAN.
Mata Lozano no cerró la puerta porque ya había rumores sobre una posible invitación a Verónica Ruffo a participar, pero no desde el PAN bajacaliforniano, sino a 3 mil kilómetros de distancia, muy al estilo de Morena.
Muchos panistas están enojados por esta situación, pues la invitación viene de la dirigencia nacional, pasándose por el arco del triunfo la opinión del panismo bajacaliforniano.
Incluso, habiendo dos hombres inscritos, circuló una encuesta telefónica donde solo se medía a Eva María, Margarita y Verónica. Algunos se han quejado de que han ido a la Ciudad de México y no son recibidos por la dirigencia, y sienten ya los dados muy cargados.
Recordemos que Ernesto Ruffo ya no estaba en el PAN, sino en Somos, y supimos que existía Verónica porque encabezó y muy bien, la defensa de su padre. Ella no era conocida porque nunca estuvo involucrada con el partido ni tuvo cargos de elección popular.
Le ofrecieron la candidatura desde México por el efecto mediático del asunto de su padre sin tomar en cuenta que la realidad de Baja California solo la conocen quienes están acá. El PAN pretende dedazo, basado solo en la repentina atención de los reflectores hacia ella, y ya sabemos qué pasó la última vez que creyeron que ser conocida o famosa eran suficientes méritos para ganar una elección.
Ernesto Ruffo, conocedor como es de la política, fue el primero que debió decirle que “no le alcanza”, pero es muy tentadora la oportunidad de regresar a la esfera de influencia de la política a través de su hija. Si de por sí, parece que no le alcanza a la gente que lleva toda la vida en el PAN, con experiencia, cargos y trabajo partidista, menos a alguien que está en sus 15 minutos de fama.
Esa candidatura la hace muy chantajeable. “Supongamos” que los políticos emanados de Morena son vengativos y ruines. Entonces podrían alargar, entorpecer, engrosar y complicar el expediente de su padre para lograr objetivos que los beneficien a ellos mientras ella sea candidata.
El jueves pasado invitaron a una rueda de prensa donde Verónica daría a conocer su plataforma, aquí en Mexicali. Al llegar, había como 30 personas que también estaban convocadas y que no eran periodistas, por lo que la “rueda de prensa” se convirtió en un mitin político.
Antes de empezar el evento, los medios entrevistamos a la protagonista de la reunión, y ahí dijo que Armando Arjona -quien se registró para participar en la interna del PAN para la alcaldía de Mexicali-, era el artífice de ese evento. También dijo que no se veía militando en el PAN, y que ella hablaba como ciudadana apartidista.
Ya en la mesa, por un lado tenía a Elías Flores, un abogado en pleito constante con el diputado Juan Manuel Molina (además de haberle aplaudido al Titi en su gestión como fiscal), y por el otro a Arjona, quien vio la oportunidad de subirse a la ola de la Ruffomanía remasterizada y aumentar sus posibilidades de participar en la política, pues hay otros aspirantes a la alcaldía de la capital que se lo llevan de calle.
En esa reunión no había casi nadie del PAN, solo Rafael Morgan, quien se presentó como “político desempleado”, y Cuauhtémoc Cardona, el artífice de la carta de apoyo de los panistas a la candidatura de Gustavo Macalpin.
Las primeras palabras de Arjona como anfitrión y organizador del evento fueron para darle la bienvenida a Verónica y para pedirle que fuera candidata a la gubernatura (¿en nombre del PAN?, ¿en nombre de los ciudadanos?, ¿en nombre de los empresarios?). Luego hubo una ronda de presentaciones y resultó que casi todos eran empresarios, invitados de Arjona, y uno que otro desbalagado.
Ahí quedó en evidencia que detrás del impulso a la candidatura de la Ruffo, solo está Arjona, porque ahí no había ningún panista de peso ni grandes empresarios, que son los que le aportan dinero a las campañas.
Por lo visto la dirigencia nacional del PAN no está viendo la película completa, o ya pactó la derrota.
Columna
Matices: El intercambio
Hace días trascendió el caso de un intercambio de niñas recién nacidas en un hospital del IMSS en Mexicali. A quién sonó las alarmas, le costó el trabajo.
Todo empezó cuando dos enfermeras, una de base y la otra de confianza. A esta última le pareció buena idea quitarle los dos brazaletes a cada bebé para darles unos nuevos, porque estaban sucios.
Cada recién nacido tiene un brazalete en una muñeca y el otro en el tobillo contrario, por seguridad. Con el permiso de la enfermera de base, le quitaron los brazaletes a las dos bebés -malamente- al mismo tiempo, para hacerles unos nuevos. Al regresar junto a las niñas, ya no supieron las identidades.
Las dos enfermeras se quedaron calladas, pero la de confianza no pudo con su conciencia, comunicó lo ocurrido y logró que las autoridades buscaran a las madres. Tras hacer exámenes de ADN, confirmaron que las niñas estaban cambiadas.
El IMSS la hizo responsable a ella sola, mientras que la otra enfermera y la directora del hospital se lavaron las manos.
En esa clínica, la 31, fue donde dejaron desangrarse a Keren y le quitaron los órganos para que no se descubriera la verdad tras la negligencia médica ocurrida con ella.

En otro tema, en la balanza de comprobación del Ayuntamiento de Playas de Rosarito correspondiente al primer trimestre de 2026, se da cuenta de un contrato por 216 mil pesos para la empresa sancionada por la OFAC, Wermak Publired, de Marco Antonio Moreno Gómez Santelices, quien tejió una red de empresas de diferentes ramos para que con ayuda del oficial mayor, David Cervantes, se les otorgaran numerosos contratos por adjudicación directa o por invitación. Veremos si ya le regresó el internet a la alcaldesa Rocío Adame para que aclare el otorgamiento de contratos a esta empresa.
Aunque lo más jugoso que el municipio de Playas de Rosarito adjudicó a negocios de esa misma red vinculada a Moreno Gómez Santelices, fueron principalmente con Inteliproof Efficient,que suman alrededor de 11.8 millones de pesos entre 2022, 2024 y 2025 entre patrullas, uniformes policiales, cámaras corporales y otros insumos, que corresponden en su mayoría a la administración de Araceli Brown Figueredo, señalada antes por la OFAC por presunto vínculos con la delincuencia organizada.
También en Rosarito, y de 2023, fue el contrato que le dieron para los autobuses del Transporte Violeta a una empresa de transporte que también está en la lista de las sancionadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Lee esa nota aquí.

Quien se ha salvado de que lo mencionen los estadounidenses es Francisco “Panchito” Pérez Tejada, pues tiene las manos metidas en todas partes y es socio -como Carlos Torres-, de medio mundo, por lo que varios ricos de Mexicali que se hicieron socios de estos dos personajes andan rematando sus acciones.
Cuando Norma fue nombrada candidata y no tenía dinero, Panchito se le acercó y muy caritativamente le ofreció varios millones de pesos, que después se cobró con el contrato del Cine Lux imponiendo sus condiciones, y otros negocillos, patrón que repitió con otros políticos.
Qué diferentes se deben ver las cosas ahora para los Castañeda Bustamante, millonarios tras cinco años en el Ayuntamiento de Mexicali, donde a base de sobreprecios y pago de asesorías ya no tendrán que preocuparse por su futuro. Como parte del agradecimiento, Norma le dio un nombramiento a su benefactor para tratar de limpiar su nombre, quemadísimo, por el asunto de las cuotas de Issstecali, que lo sentó en el banquillo de los acusados y casi lo llevó al juicio político. Claro que este pecadillo a Panchito le vale 3 hectáreas de sorgo forrajero, y anda pavoneándose por cuanto evento requiere su presencia como si fuera el prócer de la ciudad. Al cabo que parece que los mexicalenses no tenemos memoria.
Aunque la gobernadora Marina del Pilar ha intentado desligarse de esta bomba que lanzó el Departamento del Tesoro mencionando como ligados al crimen organizado a su exesposo, su excuñado, su amigo Rafael Buenrostro y al exdirector de policía de Mexicali, Pedro Ariel Mendívil, esas investigaciones datan del 2023 (cuando estaba casada), y según una fuente que asegura haber visto los expedientes, dice que se habrían originado por el origen ilícito del dinero de la campaña del 2021.
Como intermediarios y acomedidos entre la candidata y los malandros, se mencionan los nombres de Armando Carrasco, Netza Jáuregui y Oliver Herrero -quienes fueron mencionados en una narcomanta por aparentemente incumplir acuerdos a cambio del dinero recibido- y también rumoran que habría sido un líder social, nuevo encumbrado de Cabada, quien acercó a la futura gobernadora con un personaje “pesado” del valle.
Hablando de divorciados, la diputada Michelle Tejeda está desatada viviendo de nuevo la soltería y al parecer, emborrachada de poder al resultar su amiguísima Julieta la designada como coordinadora de la defensa de la bla, bla, bla. Nos cuentan que anda tan insoportable que ya lleva 4 choferes distintos porque no hay quien la soporte. Al parecer es la marca de la casa en ese equipo.
Todo parece indicar que será ella a quien lancen para la candidatura a la alcaldía de Mexicali, una aspirante muy pobre de ideas, de discurso y ni se diga, de debate. Si fuera hombre el candidato, seguramente será Jaime Cantón, lo que dejará a Armando Samaniego, como el chinito, “nomás milando”.
Columna
Matices: Sindicatura y sus amigos
Este fin de semana trascendió que el jefe del Departamento de Asuntos Internos de la Sindicatura Municipal de Ensenada fue detenido a bordo de una camioneta que contaba con reporte de robo en San Diego, California.
El funcionario, Francisco “N”, es nada menos que director de asuntos internos de sindicatura, área que realiza las investigaciones administrativas sobre la actuación de servidores públicos municipales, donde también se incluyen los policías municipales.

Francisco está vinculado como socio a la asociación civil Ensenada Ayuda Sin Límite, organismo que promociona el trabajo territorial de Alejandro Arregui, exsecretario del Trabajo (que está interesado en la alcaldía de Ensenada) y su pariente, Diego Lara Arregui, diputado local.
Elí Oviedo, síndico municipal de Ensenada y políticamente cercano a Alejandro Arregui, designó a Francisco como responsable de Asuntos Internos, un área particularmente sensible porque tiene entre sus funciones la vigilancia y revisión de la actuación de elementos del Ayuntamiento de Ensenada y de la Policía Municipal.
Ese Elí Oviedo, junto con los Arregui, despojó a una adulta mayor de su casa frente a la playa en aquel puerto, en un conjunto habitacional de pocas casas. Lee esa nota aquí.

La dinámica de Ensenada Ayuda Sin Límite consiste en organizar entregas de apoyos, útiles escolares, becas, dinero en efectivo y distintos beneficios para ciudadanos de Ensenada. Aunque públicamente opera como una asociación civil sin fines de lucro y con objetivos asistenciales, en diversos eventos aparecen Alejandro Arregui o Diego Arregui, quienes aprovechan estos espacios para emitir mensajes de carácter político.

De izquierda a derecha: regidor Iván Salas, síndico Elí Oviedo, regidora Michelle Maldonado, regidora Mónica Primero y el de la flecha es Francisco “N”. A ese grupo de ediles se les conoce como “Los rosas” por el partido satélite de Morena, Fuerza por México. Por cierto que ahí en la foto está también el diputado Diego Lara Arregui, tránsfuga de ese partido, quien se sumó recientemente a la bancada de Morena.
Por cierto que cada que interviene en el congreso, él, Valencia, Mogollón y Peñaloza siempre es para repetir el disco rallado del discurso morenista: la soberanía nacional, la construcción del segundo piso de la transformación, plegaria al mesías de Macuspana y finalmente loas a la “mejor presidenta del mundo”.
Veremos cómo explica el funcionario detenido la supuesta compra de buena fe del vehículo que conducía. Por lo pronto, su acción pone en evidencia la ignorancia o el dolo de su proceder. Si se lo chamaquearon, no sirve para el cargo que tiene. Si sabía, menos aún.

Muy decepcionados están algunos burócratas cachanillas de su líder municipal Patricia Ruiz, quien no oculta su entusiasmo por aplaudirle a Julieta Ramírez, a quien quien sabe si violando los estatutos, metió al sindicato a evangelizar trabajadores al servicio del estado, antes de que el partido guinda eligiera coordinadora estatal, siendo la única con quien tuviera esa deferencia.
Ni Manuel Guerrero ni Selene Cota mostraron el cobre tan rápido.

Y hablando de la simpática Julieta, publicó su agradecimiento por una reunión con izquierdistas y fundadores de Morena, donde parece que se les coló el panista Juan Ramón López Naranjo (quien salió por la puerta de atrás del cargo que le dieron en Recaudación), y el priísta Humberto López Barraza.

En fin, que el manto de la 4T alcanza para limpiar de azulito, rosa y tricolor a cualquiera que quiera acercarse a las mieles del poder, a ver si le toca algo.

La síndica con sus Christian Louboutin Follies Strass 85, de 1,300 dólares, aunque la esclava y el reloj del alcalde de Tijuana justifican los múltiples guaruras de Ismael Burgueño.
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