Columna
Matices: Issstecali, contrato millonario y otros temas
Ayer debieron haber pagado su pensión mensual a los jubilados burócratas y maestros, sin embargo solo recibieron su pago quienes cobran por cheque, que son la minoría. Le echaron la culpa un problema técnico para no realizar las transferencias bancarias, pero la razón es otra.

El motivo es que el gobierno no tiene liquidez. Y si hoy no hay pagos, el gobierno estatal va a tener problemas, pues ya hasta amenazan con tomar oficinas si hoy a las 10 de la mañana no tienen la transferencia.

El problema no es solo la longevidad de los jubilados, son una serie de factores que hacen muy difícil encontrar una solución a esta bola de nieve que dejaron crecer al no tomar medidas, sino que ayudaron activamente a emperorarla.
¿Cómo qué? Como meter a los policías municipales al sistema de Issstecali. No es que no se merezcan esa prestación ni servicios médicos de calidad, es que al agregarlo a ellos se agregan también a sus cónyugues e hijos.
Ensenada tiene más de una década sin pagarle a Issstecali, hacen acuerdos para exentar los pagos por concepto de intereses y encima de todo Armadititito le agregó 641 trabajadores de confianza al sistema. ¿Con qué cara?
Qué bonito y qué fácil es para los alcaldes anunciar esa prestación y dejarle la bronca a los que vienen, porque cuando explote la bomba ellos se podrán lavar las manos y mientras salir como los héroes que les dieron seguridad social a sus trabajadores. El costo es que mientras tanto los servicios de salud empeoran, los medicamentos escasean, y el tiempo de espera para especialistas y operaciones crece.
Mientras tanto se ha agregado a los afiliados a policías comerciales, custodios, y policías estatales. Y el sindicato de maestros calladito, viendo como se acaban un sistema de pensiones que era originalmente para los maestros.
Por cierto, que muy mala la decisión de exentar de pago de Issstecali a los jubilados. Nada de que “ya cooperamos en nuestra vida productiva con las cuotas”, porque ellos y sus familias utilizaron esos servicios médicos, y ahora lo usan y le sacan provecho más que nunca, en una edad en que necesitan medicamento de forma continua. Tampoco se vale esgrimir el aspecto económico, porque los jubilados de Issstecali reciben unas pensiones que ya no le tocarán a nadie, así que lo justo es que -como hacen muchos- no pidan que les dejen de cobrar las cuotas porque tampoco les han dejado de prestar el servicio.

En otro tema, resulta que el despacho Rufo Ibarra, de la Cruz y Mier SC, obtuvo contratos anuales millonarios en el Congreso local y en el Poder Judicial, pero el valor del contrato tiene una diferencia abismal.
A cambio de “servicio profesional de nóminas, análisis fiscal permanente de proveedores y consultoría fiscal” en el Congreso local les pagarán 3 millones 552 mil pesos este año, mientras que en el Poder Judicial la cantidad asciende a 34 millones 214 mil 400 pesos.
En el Congreso ofrecen sus servicios anualmente desde 2020 hasta la fecha, por un monto de 296 mil pesos mensuales, mientras que en el Poder Judicial el contrato abarca desde el 1 de diciembre de 2023 al 30 de noviembre de 2024, y cuesta 2 millones 851 mil 200 pesos al mes. Hay que destacar que ambos contratos fueron por adjudicación directa.
Como argumento para darle el millonario monto a la empresa en cuestión en el Poder Judicial, señalan en el contrato que ya había prestado sus servicios por el mismo período en 2022-2023, y otros argumentos como “economía, eficacia, eficiencia, imparcialidad, honradez y transparencia”.
Como lo asienta la solicitud realizada en la plataforma nacional de transparencia con número 020058424000235, el Poder Judicial respondió que el contrato fue sin licitación, registrándose esta adjudicación directa con el folio ADR/DIR_22/2023.
Según una fuente dentro del Poder Judicial, no se cotizó la prestación del servicio requerido con otros despachos contables que podrían prestarlo, como se evidencia en la redacción del contrato.
“El contrato se adjudicó directamente al despacho Rufo sin que se contratará con propuestas de otros despachos contables que pudieran ofrecer mejores precios, mejor calidad en el servicio, mayores garantías y mejores condiciones de pago por prestación de sus servicios”, manifestó el informante que pidió mantener el anonimato.
El monto y las condiciones del contrato levantan suspicacias, ya que la fuente en cuestión consultó con un par de despachos para indagar si corresponde el monto millonario a los servicios prestados, lo que estimaron rondaría los 2 millones de pesos al año y no al mes, como actualmente ocurre.
En la solicitud de transparencia fue pedido el video de la sesión en la que el Poder Judicial Estatal autorizó la adjudicación directa, sin que este fuera entregado. También fue solicitada acta de la sesión, remitiendo acta de treinta de noviembre de 2023 sin las firmas de quienes autorizaron la adjudicación directa.
Quiero también comentar el regreso de Netzahualcóyotl Jauregui a la Secretaría del Bienestar, una decisión cuestionable en medio de escándalos (su empleada condicionando apoyos a cambio de impulsar la candidatura de Adán Augusto, las evidencias de que utilizó los padrones de programas sociales con fines partidistas, la entrega de apoyos a discreción y las maniobras que hizo para que él y Julieta Ramírez fueran los más votados del país en las internas de Morena y la entrega de apoyos sociales a más del 70 por ciento de gente afiliada a su partido).
Además están los supuestos vínculos con el crimen organizado, pues no olvidemos que se mencionó su nombre en narcomantas en Mexicali. Seguro estos hechos pesaron para que no fuera designado candidato a la alcaldía de Mexicali.
Nos cuentan que hay un informe de la Unidad de Inteligencia del Estado de Baja California, que señala que Netza habría solicitado al Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) la cantidad de dos millones de dólares para “limpiar” la plaza de Mexicali y la zona del valle, expulsando al Cártel de Sinaloa (“Los Rusos”). La falta de cumplimiento de este acuerdo sería el motivo de los reclamos en las narcomantas.
Presuntamente, el dinero fue entregado a Jauregui por Armando Carrazco, titular de la CESPM (recuerden que ahí fue donde colocaron una de ellas), quien actuó como intermediario. Este escándalo resalta la corrupción que parece permear en distintos niveles del gobierno local, por lo que la decisión de la gobernadora Marina del Pilar de reinstalar a Netza en la Secretaría del Bienestar a pesar de su mala reputación y los rumores persistentes sobre su involucramiento en actos ilícitos, pone en tela de juicio la dirección de su administración.
La gobernadora ha sido criticada por una gestión que muchos consideran va en decadencia, reflejada en decisiones que priorizan intereses políticos y personales sobre el bienestar de los ciudadanos.

Y nos cuentan que el nuevo secretario de Educación, Gilberto Gallego (el que anda con cuatro guaruras armados) se ha ganado un apodo a los pocos días de tomar posesión: el “tómate la foto”. Y ya vemos por qué. En el chat de comunicados de prensa de esa secretaría las fotos de eventos donde está Gallego se cuentan por decenas, pues hay evidencia de cada visita y cada reunión.
Especial satisfacción debió darle la foto donde aparece encabezando una reunión a la que asistió el exsecretario Gerardo Solís Benavides, ahora ocupando un lugar secundario en la mesa. El corto informe sobre que acompaña tres fotografías, fue “unificar criterios hacía el cierre de ciclo escolar en los niveles de media superior y superior, fue el objetivo principal de la reunión de presentación que encabezó el secretario de Educación, Luis Gilberto Gallego Cortez, con los directivos de los subsistemas educativos de preparatorias y universidades en el Estado”.

Y hablando de maestros, el que anda muy pegado a ellos desde la campaña es Armando Fernández Samaniego, quien hasta asiste a reuniones entre el nuevo secretario y los representantes sindicales. Al preguntar cuál era el motivo de la presencia del diputado electo, me dijeron que “estrechar lazos con la próxima legislatura federal”.
Fernández Samaniego tiene como suplente a Carlos Angulo Rentería, un exsecretario general de la Sección 37 del SNTE, exdiputado local del partido Nueva Alianza e incondicional de Roberto Pérez de Alva, pero resulta extraña esta cercanía con el magisterio, porque básicamente Angulo Rentería tiene pésima fama en el gremio. Pero como el extitular de Seproa no da paso sin huarache, alguna importante razón habrá.

Columna
Algo cada día: El teatro del absurdo
COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo
La política mexicana vuelve a demostrar que, cuando está en problemas, prefiere montar un espectáculo antes que enfrentar la realidad. La detención del exgobernador Ernesto Ruffo Appel, acusado de delincuencia organizada y contrabando, parece menos un acto de justicia que un intento por desviar la atención de otro asunto mucho más delicado.
No hace falta buscar explicaciones complicadas sobre el momento en que ocurrió el arresto. Fue una decisión política mal ejecutada. En Palacio Nacional y entre sus aliados parece haber más preocupación por apagar el escándalo que rodea a la gobernadora Marina del Pilar Ávila que por castigar los presuntos delitos de un exgobernador. Si Ruffo cometió un delito, deberá responder ante los tribunales. Pero el verdadero problema para el gobierno está en otro lado.
Todo apunta a que la detención busca quitar reflectores a los audios filtrados donde, presuntamente, la gobernadora habla de obtener protección e inmunidad a cambio de colaborar con agencias extranjeras. Más allá de quiénes sean sus interlocutores, el asunto de fondo es muy serio. Si un gobernante ofrece información o favores a otro país para protegerse políticamente, el tema deja de ser un simple escándalo y entra en el terreno de la lealtad al Estado mexicano.
Pensar que la opinión pública olvidará ese tema porque detuvieron a un exgobernador de hace décadas es subestimar la inteligencia de los ciudadanos. La maquinaria oficial ha difundido ampliamente la noticia de Ruffo, pero el resultado parece ser el contrario: en lugar de apagar el incendio, ha provocado que más personas vuelvan a mirar hacia Baja California y a preguntarse qué está ocurriendo realmente.
Si el gobierno de Claudia Sheinbaum cree que la justicia puede aplicarse solo cuando conviene políticamente, está corriendo un riesgo muy grande. La vieja estrategia de crear un escándalo para ocultar otro cada vez funciona menos. Hoy la gente tiene más información, compara versiones y saca sus propias conclusiones.
Lo preocupante es que cada vez parece más claro que la Fiscalía actúa con criterios políticos y no únicamente jurídicos. Mientras tanto, los audios que involucran a la gobernadora siguen ahí. No desaparecen con conferencias de prensa ni con detenciones espectaculares.
Al final, el caso Ruffo podría recordarse no por sus implicaciones legales, sino como el intento de un gobierno por desviar la atención de un problema mucho más grave. La pregunta ya no es solamente qué hizo un exgobernador hace años, sino hasta dónde está dispuesto a llegar el poder para proteger a quienes hoy lo representan.
El laberinto del miedo
Si la detención de Ruffo fue una cortina de humo, lo realmente preocupante es preguntarse por qué el gobierno sintió la necesidad de lanzarla. La respuesta parece sencilla: miedo.
No da la impresión de que el oficialismo esté protegiendo a sus integrantes por lealtad o por principios. Lo hace porque teme que, si alguno se siente abandonado, termine colaborando con autoridades extranjeras para protegerse. Cuando eso ocurre, significa que dentro del propio gobierno la confianza empieza a romperse.
La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta un problema que va más allá de la oposición. El verdadero riesgo parece estar dentro de su propio movimiento. Cuando un grupo político comienza a desconfiar de sus propios integrantes, las decisiones dejan de tomarse con serenidad y empiezan a responder al temor de perder el control.
En ese contexto, la Fiscalía General de la República del Bienestar da la impresión de actuar más como herramienta política que como una institución dedicada exclusivamente a impartir justicia. Al mismo tiempo, un Poder Judicial del Bienestar cuestionado y debilitado genera la percepción de que existen pocos contrapesos para frenar posibles abusos. Y quien termina pagando las consecuencias es el ciudadano común.
Por eso cada vez más personas depositan su esperanza en instituciones extranjeras. Es una señal muy preocupante para cualquier país. Cuando la gente confía más en autoridades de otro lugar que en las propias, significa que las instituciones nacionales han perdido buena parte de su credibilidad.
Todo indica que veremos más detenciones mediáticas, más conferencias y más intentos por cambiar la conversación pública. Pero esas estrategias difícilmente resolverán el problema de fondo. La confianza no se recupera con propaganda.
La historia demuestra que los gobiernos que actúan desde el miedo suelen cometer sus peores errores. Cuando el objetivo principal deja de ser gobernar y pasa a ser sobrevivir políticamente, las decisiones terminan agravando la crisis.
Hoy la verdadera pregunta no es si el oficialismo logrará contener el desgaste. La duda es cuánto daño institucional dejará antes de que esta crisis llegue a su desenlace.
Antes del desenlace
La decisión de la jueza de vincular a proceso a Ernesto Ruffo Appel y mantenerlo recluido en el penal del Altiplano cambió el tablero político, pero no necesariamente el fondo del problema. A partir de ahora, el gobierno federal puede afirmar que no fue solo la Fiscalía quien actuó, sino también un Poder Judicial que encontró elementos suficientes para continuar el proceso. En términos de comunicación política, Morena consiguió un respiro.
Pero un respiro no es una absolución política. La vinculación a proceso no equivale a una sentencia condenatoria. Significa, simplemente, que existen indicios para llevar el caso a juicio. La verdadera prueba vendrá cuando las evidencias sean sometidas al escrutinio de un tribunal. Ahí terminará la política y comenzará el derecho. O, al menos, eso debería ocurrir, aunque con los jueces del bienestar todo puede ocurrir.
El problema para el oficialismo es que la sospecha sobre el momento elegido para actuar, insisto, no desaparece. La detención ocurrió en plena tormenta provocada por los audios que involucran a la gobernadora Marina del Pilar Ávila. La resolución judicial fortalece la narrativa del gobierno, sí, pero no borra la percepción de que el caso también tuvo una utilidad política: cambiar la conversación pública.
Ahora Morena enfrenta un desafío mucho mayor. Si el expediente contra Ruffo es sólido y concluye con una sentencia sustentada en pruebas contundentes, el gobierno podrá presumir que nadie está por encima de la ley. Pero si el caso se desmorona por errores procesales, pruebas insuficientes o inconsistencias, la historia cambiará por completo. Lo que hoy parece un triunfo podría convertirse en el ejemplo más claro de justicia utilizada como herramienta política.
Y hay otro riesgo que el oficialismo no debería minimizar. Mientras despliega toda la fuerza del Estado contra un exgobernador panista, la opinión pública sigue esperando el mismo rigor frente a los señalamientos que pesan sobre funcionarios del propio movimiento. La justicia pierde credibilidad cuando parece tener calendario político y destinatarios selectivos.
Por eso el caso Ruffo dejó de ser solamente el juicio de un exgobernador. Se convirtió en el juicio de la propia Fiscalía, del nuevo Poder Judicial y del discurso presidencial que promete una justicia pareja para todos.
Al final, la pregunta ya no es si Ernesto Ruffo será declarado culpable o inocente. La verdadera incógnita es si el gobierno podrá demostrar que este proceso responde exclusivamente a la ley y no a la necesidad de sobrevivir a una de las peores crisis políticas que ha enfrentado desde que llegó al poder. Porque una sentencia puede cerrar un expediente, pero solo la imparcialidad puede cerrar la duda.
Columna
Matices: Simulaciones
La aprehensión del exgobernador Ernesto Ruffo Appel es la noticia de esta semana, tras la revelación de más audios de la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda, más sensibles cada uno que el anterior.
Desde el momento en que acepta la autenticidad de las pláticas grabadas, la mandataria ya no tiene mucho márgen de acción. Solo queda tratar de explicar que lo que dijo, sí lo dijo, pero no como lo entendemos todos, sino en su muy particular punto de vista.

La idea de culpar al exgobernador morenista Jaime Bonilla hasta el tercer audio, desarma esa versión y quedan en evidencia varias cosas: tiene pésimos asesores o toma pésimas decisiones; es extremadamente ingenua o extremadamente mitómana; la estrategia de irse contra Ruffo habla de la gravedad de sus asuntos y la urgencia de acallarlo con algo tan grande, tan mediático y tan mal medido, que sin duda ya está viendo que le salió contraproducente. Si hubieran agarrado al mismo tiempo a los funcionarios y exfuncionarios morenistas involucrados en casos de huachicol, a lo mejor se la creíamos, pero resulta que el ensenadense fue el único afectado tras supuestas investigaciones.

En otro tema, sigue la corrupción en los alcoholímetros de Tijuana. Ya lo habíamos publicado en noviembre de 2024, y sigue sucediendo ahora mismo: empleados del ayuntamiento de la coqueta ciudad, que forman parte en las detenciones, solicitan a los ciudadanos dinero para arreglar en lo económico su situación, por lo que no están ingresando al municipio esas cantidades.
El modus operandi es que les piden documentos, los citan cerca de los corralones con dinero en efectivo y documentos oficiales, para hacer un trámite no oficial. A ver si el nuevo presidente municipal, Abdiel Gutiérrez, hace algo, o veremos si Ismael Burgueño solo le encargó que cuidara el negocio.

Adrián Medina Amarillas está considerando aceptar la candidatura a la diputación federal distrito 1. Al doctor le gustó el servicio público, en el que ha tenido varios tropiezos, y su cabeza ha sido pedida por distintos actores políticos. Aún así, le late el corazoncito por entrarle a la política federal.
Conseguirle trabajo a su hija Mónica, creadora de contenido para redes sociales, fue uno de esos tropiezos. Primero estuvo en comunicación social, cuando Néstor Cruz era el titular del área, y luego, malamente, le inventaron un cargo que no existía en el Issstecali, un organismo en quiebra al que le siguen cargando la mano acomodando burócratas.
Por cierto, que Mónica es suplente del diputado local Jaime Cantón. Ambos pertenecen a la comunidad de la diversidad sexual, y desde antes de las elecciones salieron a la luz conflictos entre ellos, ya que al parecer a Cantón no le gustó que Mónica tuviera más atención en las redes sociales y la hicieron a un lado hasta hacerla prácticamente invisible en lo que respecta a su relación con esa diputación.
Columna
El Día del Abogado: entre molinos de simulación y caballeros de dignidad
COLUMNA INVITADA/Por Guillermo Rivera Millán
El Día del Abogado en México se ha convertido en fiesta de molinos disfrazados de gigantes. El sistema de justicia, tanto local como federal, gira entre corrupción, simulación y falta de acceso real a la justicia. En los tribunales se repiten fraudes disfrazados de elecciones. En los federales se pregona justicia abierta que no abre camino a los desaparecidos ni a los vulnerables. La justicia aparece como doncella vendada, cuando debería mostrarse como dama incorruptible y clara.
Muchos notables callan como mudos. Otros se arriman al poder como moscas a la miel. El mérito no vale si se anda cerca del amo. La mayoría de las facultades de derecho, que deberían ser templos de saber, se prestan a campañas y discursos huecos como mesones de feria, incluso permitiendo que sus espacios se usen para simulaciones políticas que comprometen su neutralidad. Más papeles que justicia. Más sellos que verdades.
Incluso la Suprema Corte organiza eventos de “justicia abierta y cercana al pueblo”. Pero esa justicia sigue siendo simulación: se anuncia como nueva, pero permanece vendada y oculta, envuelta en retórica popular. Ironía pura: el día que debería ser fiesta de la dignidad jurídica se convierte en escaparate de discursos huecos.
No todo está perdido. Hay jóvenes que estudian leyes con convicción, abogados que aún creen en la justicia y maestros y litigantes en retiro, como exjueces, magistrados y ministros éticos que siguen vivos.
El Derecho no es negocio, es servicio. La ética no se predica como sermón, se vive como pan de cada día. Sin embargo, el mensaje que reciben los estudiantes es devastador: el mérito no importa si se está cerca del poder.
La justicia no se tuerce sola. Se tuerce porque hay ciudadanos que la empujan hacia la trampa. Empresarios que contratan abogados sin ética para ganar pleitos injustos, familias que buscan favores en lugar de derechos y ciudadanos que aceptan la corrupción como si fuera camino natural.
El ciudadano no es escudero de la justicia, es cliente que paga por torcerla. La justicia se corrompe cuando la sociedad la tolera como moneda de cambio.
También se dignifica cuando el pueblo exige rectitud y premia a los abogados que sirven con honor. La justicia no puede sostenerse sin respeto a los principios constitucionales. La irretroactividad, el respeto a la propiedad privada, a la certeza jurídica y los derechos humanos no son adornos, son pilares.
La independencia judicial es condición indispensable para que los juzgadores sean capaces de recordar, como en Berlín, que siempre debe haber jueces y magistrados dispuestos a frenar el abuso del poder. Las facultades de derecho deben revisar sus planes de estudio para formar abogados críticos y comprometidos. La crítica debe acompañarse de propuestas: transparencia en tribunales, rendición de cuentas y ética profesional desde la formación.
Existen caballeros y damas de la abogacía que aún dignifican la profesión: estudiantes, litigantes, jueces y ciudadanos que rechazan la corrupción. Ellos son los que demuestran que, pese a todo, aún hay jueces en Berlín.
La justicia, aunque hoy parezca sometida al capricho del poder, todavía puede ser un gigante noble, pero solo si se la enfrenta con convicción y ética.
Este 12 de julio de 2026 no debe ser solo un día de discursos huecos. Recordemos que desde 1960, cuando se instituyó oficialmente el Día del Abogado en México, la intención era honrar la dignidad de la profesión y el compromiso con el Estado de Derecho.
Hoy, más que nunca, esa conmemoración debe ser un recordatorio de que aún hay caballeros y damas de la abogacía que defienden la justicia. Felicitamos a quienes, desde la academia, el litigio, el juzgado y el retiro, sostienen la justicia como pan de cada día. Y a la ciudadanía que elige rectitud sobre simulación.
El Día del Abogado en México no debe ser ritual vacío. Debe ser compromiso con la dignidad de la profesión. La verdadera fiesta será cuando la justicia deje de ser privilegio y se convierta en derecho efectivo para todos. “Porque la justicia no se honra con brindis ni aplausos huecos, sino con sentencias justas, con litigios defendidos con empatía y ética y con enseñanzas académicas que forman generaciones capaces de resistir al poder.”
*Director general del despacho De la Peña y Rivera S.C. Fundador de Justicia que Transforma México A.C.
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