Columna
Explotación laboral invisibilizada en ISSSTECALI: dignidad y derechos entre la protesta, la omisión y la norma
COLUMNA INVITADA/Por Guillermo E. Rivera Millán*
“Nos llaman héroes en pandemia, pero nos descuentan sin reconocer nuestros derechos básicos”, afirma una enfermera suplente con más de diez años sin base en ISSSTECALI. Su testimonio sintetiza la contradicción: quienes sostienen hospitales y clínicas con jornadas interminables y sueldos congelados son, paradójicamente, los más invisibles y explotados.
Bajo esta premisa, resulta evidente que interinos y suplentes han sido invisibilizados, discriminados y tratados como piezas desechables de una maquinaria burocrática que se alimenta de su esfuerzo. Esa precarización no borró su proyecto de vida laboral ni familiar: cada guardia y cada turno fue también un sacrificio compartido con hogares que esperan estabilidad. Sin embargo, sus reclamos, cuando se canalizan por la vía legal, suelen perderse en la lentitud de la justicia y en tribunales que se doblegan ante el Ejecutivo local.
En sintonía con lo anterior, el silencio terminó y la calle se convirtió en su espacio de dignidad. Las manifestaciones no solo denuncian la precariedad, sino que exigen justicia y exhiben la incongruencia de un sistema que justificó descuentos para “proteger el futuro”, pero sin reconocer realidades salariales ni garantizar derechos. Estas protestas, lejos de ser recorridos simbólicos o actos sindicales rutinarios, constituyen expresiones de frustración y resistencia que buscan transformar la indignación en conquistas reales.
Esta dinámica deriva en el análisis del descuento del 14%, obligatorio para los trabajadores desde 2015 en cumplimiento de la Ley que Regula a los Trabajadores, conforme a la Fracción I, Apartado B, del Artículo 99 de la Constitución de Baja California. No obstante, la autoridad lo ha aplicado de manera discrecional, afectando a los más vulnerables sin aviso previo ni consideración de su contexto económico, mientras los titulares de confianza se eximen de dicho descuento en sus compensaciones. Aunque se anunció la medida recaudatoria adicional del PROISSSTECALI para 2026, nunca se explicó cómo se aplicaría ni qué criterios se usarían para proteger a los más vulnerables.
En consecuencia, la actual administración, iniciada en 2021, llega a febrero de 2026 con más de cuatro años sin resolver lo esencial. Esta omisión constituye una violación a la justicia social que no puede repararse con discursos; se requiere reparación real y definición de responsabilidades.
De ahí que, cuando los trabajadores alzaron la voz, el director del ISSSTECALI intentó contener la protesta reuniéndolos en un auditorio. Con ello restringió la manifestación y apagó su fuerza. La protesta, por su naturaleza, debe ocupar calles y plazas, donde la inconformidad es visible y legítima. Trasladarla a un salón desnaturaliza su finalidad y se acerca a la censura. El director debió reconocer la explotación, pedir disculpas y comprometerse con una agenda real de soluciones.
Aun sin facultades, firmó acuerdos para apaciguar a los inconformes. El verdadero logro no radica en esos compromisos preliminares, sino en que los trabajadores levantaron la voz y defendieron su dignidad. Bajo esta perspectiva, la agenda debe construirse desde el derecho que otorga la ley, no desde la precariedad. Debe incluir basificaciones con autorización y presupuesto del Congreso, una política que elimine discriminaciones entre interinos y suplentes, aplicación universal del contrato colectivo, reconocimiento de antigüedad cotizada para garantizar pensiones justas, solución de juicios pendientes y un plan financiero transparente con rendición de cuentas.
La Ley Federal del Trabajo respalda estas exigencias: el Artículo 2 establece que el trabajo debe realizarse en condiciones que aseguren la dignidad; los Artículos 24 y 25 obligan a entregar contrato escrito al trabajador; los Artículos 35 a 39 señalan que las relaciones de trabajo deben ser por tiempo indeterminado salvo casos excepcionales, y si subsiste la materia del trabajo, la relación se prorroga automáticamente. El Artículo 356 reconoce además el derecho a formar coaliciones para la defensa de intereses. Estos artículos legitiman la lucha: exigir basificación, aplicación del contrato colectivo, nivelación salarial y seguridad social para la familia, no son favores, son derechos que durante muchos años estuvieron invisibilizados.
En continuidad, el problema de los descuentos segmentados desde 2015 confirma que la medida es meramente recaudatoria ante la falta de un plan real para garantizar derechos adquiridos. ISSSTECALI no ha explicado cómo aplicará el PROISSSTECALI a sus propios trabajadores ni cómo asegurará en el futuro los derechos que ahora promete, tomando en cuenta que a la fecha tiene una crisis financiera sin respuesta y sin ruta clara para hacerle frente.
Así, se desnuda la realidad: ISSSTECALI mantiene trabajadores de primera y de segunda, discrimina, explota y funciona como agencia de colocación política donde imperan impunidad y favoritismos. Además, no existen inspecciones laborales ni sanciones por explotación en la burocracia; esas responsabilidades solo se aplican a la iniciativa privada. Esta omisión perpetúa la impunidad y conecta la explotación laboral con un fenómeno más grave: las violaciones invisibilizadas a los derechos humanos. Son actos u omisiones sistemáticos que causan sufrimiento, daños irreparables o incluso la muerte, pero permanecen ocultos, impunes o fuera de la atención mediática y política. En ISSSTECALI, la precarización y el trato desigual encajan en esta categoría, pues invisibilizan el sufrimiento y perpetúan la impunidad institucional.
Finalmente, la coalición de trabajadores que todos vimos ya demostró que la unión da resultados: no se requirió al sindicato en turno que anda en campaña y negociaciones cupulares, ni a líderes y planillas que festejan su registro. El verdadero éxito provino de la base, de quienes decidieron manifestarse y defender su dignidad sin intermediarios. Los que hoy buscan representar a la burocracia deberían dar un gesto mínimo: pronunciarse y defender esta causa. Callar frente a la explotación laboral es complicidad, y la dignidad de los trabajadores exige respaldo real y firme.
Por todo lo anterior, los trabajadores más vulnerables e históricamente más discriminados del ISSSTECALI ya despertaron y están en la calle. Esa es la ruta: decidir actuar y defender su dignidad frente a un sistema que los explotó en silencio durante años. La injusticia es evidente, la dignidad está en pie, y la nueva historia de justicia social se está escribiendo en las calles y en la defensa de las causas.
*Director general del despacho De la Peña y Rivera S.C.
Fundador de Justicia que Transforma México A.C.
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Matices: Abusivos
En el asunto de la licitación millonaria para los uniformes de bomberos, nos comentan que la empresa ganadora del fallo fue promovida por Ignacio Lozoya, a quien premiaron enviándolo a Protección Civil. La última vez que se licitaron uniformes de combate el costo fue de 28 millones de pesos, y aunque dicen que esta vez se incluyen además uniformes ligeros, ese gasto representa cerca de 6 millones de pesos así que no se justifica que el presupuesto se amplíe casi al doble. De ese tamaño es el negocio en el Ayuntamiento de Mexicali, y de ese nivel el interés para mandar a los voceros oficiales a defender lo indefendible.

Hace ya varios días que le enviamos la pregunta a la enlace de comunicación de la Secretaría de Salud, de por qué ganaba tanto el doctor Adrián Medina Amarillas como publicó el semanario Zeta, más de 200 mil pesos al mes. Dijeron que le correspondía a Comunicación Social, a quien también cuestionamos y nunca recibimos respuesta. Así la transparencia en el Gobierno de Marina del Pilar.
Si la explicación va en el sentido de que tenían que ofrecer un “incentivo” al doctor para que aceptara el cargo porque en su trabajo ganaba más, ¿por qué le interesa buscar un cargo de elección popular? Además, con eso de que ya todo es del IMSS Bienestar, la secretaría de Salud estatal está más de adorno. Si le interesara el sistema de salud hubiera peleado porque el control se quedara en el estado y no en la federación, y ya se les acabó el pretexto de la transición, la federalización no funciona y está más que comprobado.

En otro tema, el antes morenista y ahora petista José Guadalupe Montoya Jiménez y Sandra Luz Acosta Landa, fueron a llorar al partido para que les ayuden a tener casa. Nada más que olvidaron decir que están invadiendo tres propiedades en Villa Mediterránea que buscan prescribir. Incluso a Montoya Jiménez le aparece una propiedad en la colonia Maestros Federales, donde tenía dos lotes y le donó uno a su hijo, así que muy necesitado no está.
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Matices: El des-control de daños
Este jueves fue de mañanera en la capital bajacaliforniana. Como siempre, tratan de controlar la narrativa y contener las posibles preguntas que metan en aprietos a la administración estatal. Además de “sugerir” preguntas al inicio de los cuestionamientos, también en plena conferencia le mandan mensaje a algunos medios para preguntar si quieren preguntar, cuando en el formato de registro dice “¿desea hacer una pregunta?”, pero claro, ellos quieren controlar quién toma la palabra.
Lo hemos dicho antes y lo volvemos a decir: las mañaneras son pura simulación; es un “ejercicio democrático” donde se acuerdan preguntas, se evade a ciertos medios, se llama a tres personas diferentes a contestar ampliamente una pregunta para acabarse el tiempo y su buscan aliados que le entren al juego. La única razón para tenerle miedo a los cuestionamientos que se puedan hacer ahí es no poder ofrecer respuestas satisfactorias.
En la mañanera de hoy, además de pasar todo lo anterior, la prensa criticó duramente la actuación del gobierno estatal ante la falta de energía eléctrica que afectó amplias zonas durante las trombas del viernes y el domingo.
Marina del Pilar empezó recordando la visita de la presidenta, la inversión anunciada, que ya tenemos suficiencia energética (lo cual es falso), queriendo mostrar a todos el mundo de fantasía en el que vive. No importa cuántos postes se reemplacen, cuántas plantas se inauguren, la cantidad de torres de energía de Tijuana a Mexicali ni los millones de pesos que anuncien de inversión, porque mientras se sigan cayendo postes cada que hace viento y tarden tres días en las reparaciones, todo lo demás son discursos.
Se le reclamó a la gober la falta atención a la gente que quedó sin energía, sin ofrecerles albergue e insumos, lo que la sorprendió y anunció regaños a sus colaboradores por no hacer el trabajo que les corresponde.
Por cierto, que su “flamante” coordinador de gabinete no fue presentado ni en la mañanera de Tijuana ni en la de Mexicali. Al menos tiene la vergüenza de no exhibir a Ariel Lizárraga. Su fiel escudero, Néstor Cruz, al parecer tiene el don de la ubicuidad, pues mientras sigue siendo el coordinador de comunicación de Morena, también tiene oficina en el tercer piso del Poder Ejecutivo.
Con el regreso de este par a su antiguo feudo, al personal de Comunicación Social se le borró la sonrisa, pues Ariel retomará el control que tenía con mayor poder. Por lo que respecta a la apertura en las mañaneras y eventos públicos a donde la prensa no es invitada, no ha habido ninguna diferencia.

Pasando a otro tema, en la madrugada del 30 de agosto, pasaban de las 4 de la mañana cuando en José Sánchez Islas y Francisco L. Montejano, frente al bar El Copeo, atropellaron a un hombre de entre 30 y 35 años.
De acuerdo con reporte policiaco, deducen que el vehículo involucrado circulaba con dirección de norte a sur por L. Montejano y al llegar a la altura del Copeo, se encontraban unas personas peleando, cuando uno de ellos invadió el carril de circulación, interponiéndose en la trayectoria de la unidad, de la que se desconocen características, dándose a la fuga.
Eso quiere decir que el bar propiedad de los socios de Luis Alfonso Torres Torres está gozando de horas extras, que esperamos -y le pedimos a Rodrigo Llantada nos facilite las pruebas- esté pagando puntualmente al Ayuntamiento de Mexicali. Esta desconfianza es porque RadarBC ya publicó hace tiempo que a El Copeo en Mexicali se le cobraron pocas horas extras que sí utilizaba cada fin se semana, pero en ese entonces el responsable de la omisión era el entonces secretario del ayuntamiento de la capital, Daniel Valenzuela.

Pasando a otra cosa, se acabó el amor entre Armando Samaniego y Norma Bustamante, pues el diputado federal se le fue a la yugular con el tema del millonario presupuesto que se ha llevado la adecuación y renta del Cine Lux.
Hoy en conferencia de prensa, calificó el tema como una de las verguenzas de Mexicali e invitó amablemente a las autoridades municipales a informar detalladamente en qué se ha gastado cada peso, lo cual prometió la alcaldesa informar desde poco antes de semana santa, sin que hasta la fecha haya cumplido su palabra.
Hasta dijo que la oficial mayor, Claudia Beltrán, demostraría que la empresa ha regresado dinero y que lograron bajar la renta. Aquella renta que ella había dicho sería de 50 mil pesos al mes (le faltó un cero) y que quedó en 519 mil al mes.
Claudia quedó peleada con Marina del Pilar por este tema, por ensartales el contrato en beneficio de su amigo Panchito Pérez Tejada, y ahora Samaniego aprovechará el tema del Cine Lux para golpear a su posible oponente a la alcaldía, la Oficial Mayor.

Finalmente, qué traerá la líder estatal del PAN, Lizbeth Mata, que anunció esta semana que se registraron cinco contendientes a la gubernatura, y entre ellos mencionó al empresario Mario García Franco, pero este negó a sus amigos que hubiera hecho tal cosa. O Liz está metiendo ruido innecesario a la elección o de plano no sabe ni quién se registró.
Lamentable también que estén midiendo en encuesta telefónica a la hija de Ruffo; se hizo mediática hace 15 minutos por el asunto de la encarcelación de su padre y el partido ya le está viendo cara de candidata. Así de desesperados están los blanquiazules por la falta de figuras con buena reputación.
También no hay que dejar de mencionar que en la encuesta telefónica para medir candidatos fuertes a la alcaldía de Mexicali, no están considerando ni a Modesto Ortega ni a Margarita de Sánchez. Si prometieron una contiena interna honesta, pareja y transparente, pues tienen que ofrecer piso parejo a todos, les guste o no, porque al abrir el proceso a los ciudadanos, se espera que tengan el más claro sistema de medición para que haya pocas dudas y mucha unidad.
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Las audiencias y el debate sobre veracidad de noticias y opiniones
COLUMNA INVITADA/ Por Guillermo Rivera Millán
Detrás del ruido sobre censura que generó la publicación de los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias hay una pregunta más precisa que el debate apenas rozó: ¿qué significa exigir veracidad a una noticia sin exigir lo mismo a una opinión? El artículo 12 obliga a preservar pluralidad y veracidad; el artículo 18 pide “elementos mínimos” para sostener que una noticia era veraz al difundirse. Ninguno define qué cuenta como elemento mínimo, ni distingue con claridad dónde termina el hecho verificable y dónde empieza el juicio de valor protegido sin ese estándar.
Esa imprecisión no es un detalle menor. La Corte Interamericana y la Primera Sala coinciden en que no puede exigirse a un periodista demostrar la verdad absoluta de lo publicado, sino diligencia razonable para verificarlo antes de hacerlo público. Las opiniones, por su naturaleza, no se someten a ese escrutinio salvo que aparenten fundarse en hechos que el propio emisor introduce sin sustento. Los Lineamientos no incorporan expresamente esa distinción tripartita —opinión pura, información de hecho, opinión con base fáctica— que ya es un estándar consolidado. Dejarla fuera del texto no la elimina; traslada su definición a la práctica administrativa de la Comisión, con el riesgo de que cada caso se resuelva sin criterios previsibles.
A esto se suma un elemento que vuelve más compleja la discusión: en materia de libertad de expresión, la afectación no surge solo cuando la autoridad sanciona. La sola existencia de un estándar ambiguo produce un efecto inhibidor: redacciones que ajustan contenidos, moderan afirmaciones o evitan opiniones con base fáctica por temor a que la Comisión considere insuficientes los “elementos mínimos”. Esa autocensura inmediata abre la puerta a convertir al artículo 18 en una norma autoaplicativa desde su entrada en vigor, lo que abre la puerta a su impugnación en abstracto sin esperar la primera multa.
Hay además un reverso que el debate ha ignorado: la veracidad también es condición del derecho de réplica reconocido en el artículo 6º constitucional. Sin un estándar claro, el ciudadano no puede defenderse frente a información falsa que le cause un agravio. El problema de los Lineamientos no es exigir veracidad, sino hacerlo sin definirla: la incertidumbre desnaturaliza simultáneamente la libertad de prensa y la efectividad del derecho de réplica, dejando a periodistas y audiencias sin parámetros previsibles.
¿Procede impugnar este vacío? La respuesta depende menos de un tecnicismo procesal y más de qué tan concreta sea la afectación acreditable. Un concesionario con interés jurídico directo puede cuestionar desde ahora obligaciones ya exigibles, como contar con código de ética y criterios editoriales definidos. La aplicación del estándar de veracidad, en cambio, suele ser más difícil de combatir en abstracto, aunque el efecto inhibidor fortalece la argumentación de autoaplicatividad. Hay, además, un segundo frente: exigir a la propia Comisión que incorpore el estándar de diligencia razonable en su práctica de supervisión antes de que un caso concreto obligue a un tribunal a hacerlo por ella.
Conviene ser explícito sobre las imprecisiones detectadas. El texto no aclara si “elementos mínimos” equivale al estándar interamericano de diligencia razonable o a algo más cercano a la certeza. Tampoco distingue con nitidez los tres escenarios que la Primera Sala ha desarrollado para expresiones de interés público. Y la facultad de supervisión del artículo 52, redactada en términos abiertos, no acota quién verificará la diligencia ni bajo qué procedimiento, dejando un margen de apreciación mayor al deseable cuando el objeto supervisado es discurso público.
Hay una tensión de fondo: proteger a las audiencias exige que alguien defina, en el margen, qué es suficientemente veraz. Ese alguien puede ser el propio medio, un defensor independiente, un tribunal o una comisión administrativa. Organizaciones como ARTICLE 19 han insistido en que esa definición no debería recaer en una autoridad dependiente del Ejecutivo; la CIRT ha planteado, desde otra posición, la misma preocupación.
Una salida regulatoria viable consiste en trasladar la definición de los “elementos mínimos de veracidad” a los propios Códigos de Ética de los concesionarios. Estos instrumentos sí son obligatorios, generan obligaciones inmediatas y pueden impugnarse. Incorporar ahí el estándar de diligencia razonable y la distinción tripartita permitiría que la predictibilidad dependa de pautas profesionales y no del arbitrio político del regulador. Esa cláusula de conciencia editorial cerraría el vacío normativo sin esperar una reforma legislativa o una impugnación de quien se considere afectado.
- Director General De la Peña y Rivera S.C. y Fundador de Justicia que Transforma México A.C.
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