Columna
Algo cada día: No soy yo, no eres tú… son los Infinity
COLUMNA INVITADA/ Por Fernando Ruiz del Castillo
Así parece responder la alcaldesa de Mexicali, Norma Bustamante, cuando se le pregunta por la crisis desatada tras los recientes accidentes automovilísticos que en los últimos días han dejado muertos, heridos y una ciudad entera preguntándose qué demonios está pasando en sus calles.
La explicación oficial, sin embargo, tiene algo de consuelo infantil: si el problema son los autos —especialmente los Infiniti y los vehículos “alterados”— pues entonces quitémoslos de circulación y asunto resuelto. Como si la tragedia vial fuera un problema de marca y no de conducta. Como si el problema estuviera en el fierro y no en quien lo conduce… ni en quien debe vigilar que se conduzca conforme a la ley.
Siguiendo esa lógica, habría que retirar también de las calles a las patrullas municipales, a las unidades de la Guardia Nacional y hasta a los vehículos del Ejército Mexicano, que un día sí y otro también protagonizan accidentes de tránsito. Total, si chocan, el problema debe ser el vehículo, ¿no?
Pero no. El problema —el verdadero problema— es mucho menos espectacular y bastante más incómodo: la aplicación del reglamento de tránsito. Ese pequeño documento que existe, pero que en la práctica suele aplicarse con la flexibilidad de una liga vieja.
Porque en Mexicali no faltan reglamentos. Lo que falta es que se cumplan.
En medio de esta discusión apareció, además, otra de esas soluciones que en el papel suenan contundentes y en la realidad suelen producir efectos más bien pintorescos: endurecer las sanciones contra quienes conduzcan en estado de ebriedad.
La propuesta ha sido impulsada, entre otros, por el diputado morenista Jaime Cantón, quien parece haber descubierto una nueva técnica legislativa: primero facilitar la fiesta… y después castigar a los invitados.
Porque conviene recordar que hace apenas unas semanas el entusiasmo del legislador apuntaba en dirección exactamente contraria. Cantón defendía con entusiasmo la idea de vender alcohol en salas de cine VIP. Al parecer, consideraba que la experiencia cinematográfica necesitaba un pequeño refuerzo etílico: palomitas, pantalla gigante… y una copa más para acompañar la función.
Ahora, con el mismo fervor institucional, propone endurecer las penas contra quienes conduzcan ebrios.
Una coreografía legislativa bastante peculiar: primero acerque la botella… y después levante el Código Penal.
La lógica es fascinante. Bajo ese principio, lo siguiente sería promover la venta de cigarros en hospitales para luego encabezar una cruzada contra el cáncer de pulmón. O instalar casinos en las escuelas para, acto seguido, lanzar un programa urgente contra la ludopatía juvenil.
Todo, por supuesto, en nombre de la salud pública.
Pero más allá del chascarrillo, lo preocupante es la ligereza con la que algunas autoridades parecen brincar de una ocurrencia a otra sin detenerse demasiado en las contradicciones.
Porque el problema nunca ha sido la falta de castigos escritos, sino la ausencia de consecuencias reales.
En una ciudad donde los retenes aparecen y desaparecen según el calendario político, donde los operativos suelen ser espectáculos de temporada y donde demasiados conductores saben que siempre existe la posibilidad de “arreglarse”, las tragedias no deberían sorprender a nadie.
Lo sorprendente sería lo contrario.
Y lo más irónico de todo es que, en realidad, aquí nadie está descubriendo nada nuevo.
Porque en Mexicali todos saben dónde ocurre el problema.
Todos.
No es un secreto para nadie dónde se realizan las carreras clandestinas, los derrapes y las competencias improvisadas de autos de todas las marcas, tamaños, colores y cilindrada. Durante las noches —y sobre todo en las madrugadas— cualquiera puede escuchar los escapes abiertos de carros y motocicletas recorriendo la ciudad como si fuera una pista.
Ahí están las avenidas de siempre: Justo Sierra, Colón, Aviación, Madero.
Ahí están los bulevares López Mateos y Lázaro Cárdenas.
Ahí está la carretera a Progreso rumbo al aeropuerto.
Son rutas conocidas, repetidas cada fin de semana.
No lo dicen sólo los vecinos. También lo reconocen las propias autoridades: en la ciudad existen al menos 17 zonas identificadas donde se realizan carreras clandestinas, actividades por las que se han levantado más de mil infracciones en los últimos operativos policiales.
Y aun así siguen ocurriendo.
Porque esas carreras, por cierto, de clandestinas tienen cada vez menos. Se realizan en avenidas principales, se graban en video, se suben a redes sociales y se comentan públicamente mientras decenas de personas observan.
Incluso cuando se implementan operativos, el fenómeno apenas se mueve unos metros más adelante. En algunos casos la policía ha tenido que remolcar vehículos y detener conductores involucrados en estos eventos ilegales en zonas como la carretera Progreso o vialidades del poniente de la ciudad.
Pero el problema no desaparece.
Simplemente se reacomoda.
También se sabe —y lo sabe todo mundo— cómo se utilizan los estacionamientos de algunos centros comerciales durante la noche para reuniones de autos modificados. Se sabe cuáles son los lugares donde se juntan. Se sabe a qué horas empiezan. Se sabe cuándo terminan.
Como dice aquella canción:
“y los policías lo saben, lo saben, lo saben…”
El problema es que no siempre quieren actuar.
Y también hay que decirlo con claridad: mandar una patrulla o dos a esos puntos no va a resolver nada. Al contrario, muchas veces solo expone a los propios agentes a agresiones o enfrentamientos con grupos numerosos de conductores y espectadores.
Esto no se resuelve con apariciones esporádicas.
Se requiere inteligencia.
Se requiere estrategia.
Y, sobre todo, se requiere decisión.
Y aquí surge otra pregunta incómoda. ¿Para qué sirven entonces las cámaras de vigilancia que supuestamente se han instalado por toda la ciudad y que costaron millones de pesos? ¿De qué sirven los drones adquiridos unos y regalados otros, que presume la Dirección de Seguridad Pública Municipal?
Porque si las carreras se realizan en avenidas principales, si los vehículos circulan a toda velocidad por rutas perfectamente identificables, si los encuentros se anuncian incluso en redes sociales… entonces cabría preguntarse si esas cámaras realmente funcionan, si están monitoreándose o si —como suele ocurrir en México— existen principalmente en el papel.
Porque combatir este problema no requiere descubrir el hilo negro.
Requiere voluntad.
Pero es más fácil culpar a una marca de automóviles como alguien le sugirió a la alcaldesa Noma Bustamante Martínez.
Hoy son los Infiniti.
Mañana quizá serán los Mustang.
Pasado mañana, quién sabe, tal vez los autos rojos.
Una política pública basada en marcas de vehículos suena más a ocurrencia que a estrategia. Y una política legislativa que primero facilita el consumo y después endurece los castigos tampoco parece exactamente un ejercicio de coherencia.
La realidad es mucho más simple y bastante menos glamorosa:
hacer cumplir el reglamento.
Sin excepciones.
Sin descuentos.
Y, sobre todo, sin arreglos.
Porque las ciudades no se vuelven más seguras prohibiendo marcas de carros.
Se vuelven más seguras cuando la ley deja de ser negociable.
Y ese, alcaldesa… diputado… sí es un problema que no se resuelve confiscando Infiniti ni anunciando nuevas penas en conferencias de prensa.Se resuelve gobernando.
Y, de paso, recordando quién puso la botella sobre la mesa.
Columna
Matices: Los comisionados sindicales
Se voló la barda el dirigente sindical burócrata José Gutiérrez al pedir más de 400 comisionados para su comité. Obviamente la estructura de un sindicato no requiere de tanta gente, y así de caro le saldrá el triunfo sobre Paty Ruiz, porque esas comisiones no son otra cosa más que favores políticos.
Solo del Issstecali se quieren ir al Sindicato 34 personas, entre médicos, enfermeras, secretarias y personal administrativo. Si ya está mal el instituto con el servicio médico, con menos personal, entre los que que están médicos especialistas (recordemos que hay citas para el 2027 con algunos) pues ya podemos imaginar cómo estará con menos personal.
Entre las comisionadas están las queridas de un par de funcionarios, gente de Selene Cota, otros tantos de Dagoberto Valdez y algunos protegidos de Manuel Guerrero. Disfruten lo votado, quienes apoyaron a la planilla azul.

Siguiendo con temas de nepotismo, nos dicen que la diputada Rocío López Gorosave tiene a su consuegra trabajando en el sistema educativo, Alma Leticia Félix Armenta, con plaza base de burocracia y privilegios de alguien con toda la antigüedad, “pues goza de montones de días de vacaciones que quién sabe quién se los autoriza, y entró hace como 2 años”, nos cuentan. Lo bueno es que eran diferentes.
Y hablando de la diputada, muy extraña esa privación ilegal de la libertad de su hijo, y más extraño aun, su regreso y el silencio sobre los detalles de la liberación. De que negociaron con los mañosos, negociaron. ¿Qué pagaron? ¿Qué les concedieron? Seguramente nunca lo sabremos de boca de las autoridades.

En otro tema, mucho ruido ha hecho la declaración de la Fiscal, quien confirmó que su hija cuenta con base sindical en el Sistema Penitenciario, y aclaró que el apoyo gremial se otorgó debido a un “padecimiento emocional”. Quisiéramos saber a cuántas personas les han concedido “el apoyo gremial” por tener un padecimiento emocional.
Laura Elena Madrigal Andrade entró a trabajar el 10 de enero de 2023 y para marzo de 2024 ya tenía base, pero la fiscal rechazó categóricamente que se trate de un caso de nepotismo. La hija funcionaria nunca ha pasado el C3, y también tenemos la duda de a cuántos funcionarios les permiten quedarse sin pasar un control de confianza.

Por último, hablemos de Pedro Ariel Mendívil, quien fue director de la Policía Municipal de Mexicali, y es parte del club de “desvisados”. Entre lo malo de su gestión está la relación de agentes de la corporación con desapariciones, y la protección al “Pitufo” escoltándolo varias unidades a una fiesta dentro de un fraccionamiento privado. Ese al que luego salió Jorge Heras lavándole la carita en una entrevista.
Nos llega información de que Pedro Ariel, a quien la gobernadora se negaba a remover de su cargo, se habría entregado a las autoridades estadounidenses como testigo colaborador a cambio de beneficios legales.
Columna
Matices: Dobles discursos
La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, inauguró ayer la Central Ciclo Combinado (CCC) de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Colima, “como parte de las acciones para garantizar la soberanía energética y la soberanía nacional”.
En su discurso dijo: “Esto no se podría hacer nunca si no fuera por las y los trabajadores de Comisión Federal de Electricidad, que son los que sostienen la empresa. Y lo digo más, porque sin Comisión Federal de Electricidad no habría soberanía energética y no habría soberanía nacional. Fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad, significa amar a México. Fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad significa fortalecer la soberanía nacional”.
Apenas un día antes, un grupo de jubilados y pensionados de la CFE había alcanzado en Tijuana al diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, para plantearle lo que habían dicho ya en el congreso local esta semana: que prometieron restituir la afectación económica votada por la Cámara de Diputados, pero eso no ocurrió. Un día la presidenta avala una reforma que afecta a extrabajadores federales, que votaron además de manera retroactiva, y al otro día la Sheibaum les echa flores. Así es este gobierno bipolar.
Y hablando de jubilaciones y pensiones, también desde la federación vino la genial idea de “beneficiar” a los extrabajadores del estado, exentándolos al jubilarse de los pagos al Issstecali, lo que es una contradicción porque son precisamente los jubilados y pensionados quienes más sacan provecho a ese instituto, en consultas, medicamentos, análisis y procedimientos.
Resulta absurdo este “beneficio” que sangra aun más el decaído Issstecali. Estas políticas federales sin análisis, sin visión de largo plazo, son las que meten en aprietos a los estados. Ningún seguro médico funciona dejándolo de pagar, así hayan pagado puntualmente mes con mes durante 30 años. Las grandes ideas de la 4T.

En otro tema, al Partido Revolucionario Institucional se le ocurrió la genial idea de convocar a una rueda de prensa el día y a la hora de la ceremonia inaugural del Mundial de Fútbol, invitación hecha a nombre del dirigente estatal Álvaro Aldrete… quién al final no estuvo en esa rueda de prensa. El señor convoca y a la hora de la hora no puede estar presente.
Y ya que tocamos el tema del mundial, resulta que Gobierno del Estado y Ayuntamiento de Mexicali dieron el día libre a partir de las 11 horas del jueves pasado, más o menos cuando se dieron cuenta que el FEX ni de chiste se iba a llenar.
Además de pedirle a cierto sector de la burocracia, sobre todo la municipal, que se fuera a hacer bola al Baja Fut Fest, se llevaron en camiones a los niños de los albergues. Por una parte, qué bueno que los saquen a pasar un momento fuera de su rutina diaria; por otro lado, qué mal que los usen como peones políticos para respaldar un evento carísimo que quieren hacer pasar como exitoso.
Cambiando de tema, nos dicen que las bomberas que escondieron en el parque industrial cerca del aeropuerto (aquellas que el Ayuntamiento de Mexicali pretendía comprar, el hijo de la alcaldesa se enteró, paró todo para meterle sobreprecio y luego ya planchado el asunto, adquirieron) no salieron muy buenas que digamos, y siguen faltando máquinas en las estaciones.
Tanto así, que el director Rubén Darío Osuna, autorizó que sacaran máquinas “chocolates” o sea sin placas, para poder atender llamadas de emergencia. El caso es que un bombero tuvo un accidente en una de estas unidades chuecas a la que le fallaban los frenos (los talleres municipales es otro nido de corrupción y sobreprecios, pero esa es otra historia) y chocó un auto particular.
Muy monos en el ayuntamiento le dijeron que era su problema y que él pagara los daños, pero después de que el asunto se hiciera público, parece aun les queda algo de verguenza y será el ayuntamiento quien asuma los gastos. Le pedimos a Edgar Covarrubias que nos pasaran una relación sobre la cantidad de máquinas con las que cuenta la Dirección de Bomberos, dónde están las últimas unidades que se compraron. Desde aquí le recordamos que aun no recibimos respuesta.

Finalmente, es curioso que el diputado Fidel Mogollón Pérez, haya presentado una iniciativa de reforma al Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, con el propósito de fortalecer la protección de la infancia y asegurar que las decisiones judiciales en materia de guarda y custodia se apeguen al interés superior de la niñez, para que se hagan obligatoriamente evaluaciones psicológicas en estos procedimientos.
La propuesta está bien, pero también debería proponer evaluaciones psicólogicas y cursos obligatorios para aquel integrante de la pareja que agreda al otro, haya denuncia o no, al ser autoridades o cuerpos de emergencia testigos de hechos de esa naturaleza.
Luego sucede que los hombres convencen a sus mujeres de no levantar denuncia, negar los hechos en redes sociales o imponerles silencio absoluto por un tiempo a ver el asunto se olvida, así como se le olvida a ciertas Comisiones de Honor y Justicia abordar ciertos casos de funcionarios de ciertos partidos políticos. En fin, el doble discurso.
Columna
Algo cada día: El sacudidón necesario
COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo
Mexicali ya no necesita un diagnóstico; necesita un sacudidón. Basta recorrer cualquier colonia para encontrar el mismo paisaje urbano: alambres colgando como telarañas industriales, postes vencidos por el peso de décadas de abandono, banquetas rotas que obligan a caminar haciendo equilibrio, canales abiertos convertidos en trampas pestilentes y calles tan oscuras que parecen escenario de película de terror de bajo presupuesto.
La capital del estado, que debería ser ejemplo de orden y funcionalidad, se cae a pedazos entre la suciedad, la improvisación y la evidente falta de autoridad. Y lo peor es que la ciudadanía ya se acostumbró a esquivar baches, rodear basura y vivir entre cables muertos como si fuera parte natural del paisaje. No lo es. Es el resultado de años de permisividad y de gobiernos municipales que, cuando no están distraídos, están ausentes.
Porque aquí la pregunta no es solo si falta dinero. Puede ser. Pero también es válido cuestionarlo cuando vemos que se destinan millones a espectáculos políticos disfrazados de eventos populares. Ahí está el ejemplo reciente del llamado “Baja Fut Fest” montado en el Fex, del que se habla de una inversión superior a los 20 millones de pesos y cuya asistencia terminó siendo más fría que las gradas de un entrenamiento. Un rotundo fracaso, pero muy costoso. Y pensar que con ese dinero se pudieron tapar baches, cambiar luminarias, reparar banquetas o limpiar canales.
Mientras tanto, la ciudad sigue hundida en problemas básicos: inseguridad, calles deterioradas y luminarias fundidas, asuntos que incluso han sido señalados como las principales preocupaciones de los mexicalenses.
Aquí hay algo que el Ayuntamiento parece haber olvidado: gobernar también implica hacer valer la ley. Las empresas de telefonía y cable tienen años utilizando la ciudad como bodega aérea de alambres abandonados. Instalan, reemplazan y se van, dejando kilómetros de cable muerto colgando de los postes. Nadie las obliga a retirarlo. Nadie las sanciona. Nadie supervisa.
Y así terminamos con postes doblándose por el exceso de peso y calles convertidas en un enredo visual digno de un apocalipsis burocrático.
No se trata solo de estética urbana. Es seguridad pública. Un poste que cae puede matar a alguien. Un canal abierto puede provocar un accidente grave. Una luminaria fundida facilita robos y agresiones. Pero pareciera que el Gobierno Municipal anda “en todo menos en misa”.
Conozco el cariño que la alcaldesa Norma Alicia Bustamante le tiene a Mexicali. No tengo duda de ello. Pero gobernar no basta con querer a la ciudad; hay que imponer orden, exigir resultados y supervisar a los funcionarios. Porque da la impresión de que varios integrantes del gabinete ya están más concentrados en el próximo acomodo político que en resolver los problemas actuales.
Algunos trabajan como si el objetivo fuera “caer parados” en el siguiente cambio de gobierno, no servirle a la ciudadanía. Y mientras ellos calculan futuros cargos, la ciudad sigue acumulando basura, baches y oscuridad.
La alcaldesa puede corregir el rumbo. Pero eso requiere dejar de administrar inercias y empezar a exigir eficacia. Revisar dependencias, medir resultados reales, sancionar omisiones y, sobre todo, recuperar la presencia del gobierno en la calle. Porque hoy la percepción es clara: la autoridad municipal perdió fuerza, perdió vigilancia y perdió capacidad de respuesta.
Mexicali no necesita más festivales para la foto. Necesita banquetas transitables, alumbrado funcional, canales seguros y calles dignas. Necesita un gobierno que gobierne, no uno que organice eventos mientras la ciudad se desmorona alrededor del escenario.
Y si de verdad se quiere demostrar amor por Mexicali, quizá el primer acto de cariño sea poner orden en la casa y recordarle a los funcionarios que el cargo público no es una sala de espera para la siguiente administración, sino una responsabilidad con fecha de caducidad y resultados obligatorios.
Porque una ciudad no se gobierna desde el optimismo de los discursos, sino desde la realidad de sus calles. Y hoy, las calles están hablando muy fuerte.
-
CorrupciónHace 5 mesesRafael Buenrostro Martín, enlace estatal para el negocio del huachicol
-
EstatalHace 5 mesesAfirma Luz Elena Chávez que gobernadora sí llegó a Madrid
-
CorrupciónHace 3 mesesCompra casa de 1MDD Armando Carrazco en La Jolla
-
EstatalHace 1 mesDenuncia acoso de magistrado en 2025 y sigue esperando justicia
-
EstatalHace 3 mesesCallan detención de exfuncionario de Issstecali sorprendido transportando sustancias ilícitas
-
CorrupciónHace 3 mesesAcepta Carrazco adquisición de casa en La Jolla
-
CorrupciónHace 5 mesesDenuncian nepotismo y acoso en la Secretaría de Educación de BC
-
CorrupciónHace 2 mesesExponen crisis política por Rocha Moya; mencionan a Marina del Pilar


