Salud
“Ya no tenemos vida, ya no tenemos paz” #LasOtrasNegligencias
Por Dianeth Pérez Arreola
El día 21 de este mes se realizará una protesta en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para pedir justicia en el caso de Keren Vallejo, pero también por los casos de negligencias médicas que no salieron a la luz. Esta es una de ellas.
María José nació el 17 de noviembre del 2020 tras 37 semanas de gestación en la Clínica 31 del IMSS en Mexicali. Ese día, a Karina Mendoza Rosas, madre de la pequeña le practican una cesárea. Le dan hemorragias que logran controlar tras cuatro horas de cirugía.
Karina me cuenta su historia en el área del comedor de un supermercado. No quiere hacerlo en su casa porque ahí están sus hijos y no quiere que la vean llorar, explica.
“Se llevan a mi hija cuando nace, traían a la niña de un lado al otro, no sabían que hacer, eran puros practicantes. No me la enseñan, estaban nerviosos y ellos no me decían nada porque yo estaba grave. La anestesióloga me dijo que me iba a dormir porque tenía pegada la placenta y al final me quitaron la matriz”
El doctor le dijo que era un milagro que haya sobrevivido a esa cirugía, porque no cualquiera vive después de una cuarta cesárea y teniendo placenta accreta, que es cuando ésta se adhiere fuertemente a las paredes uterinas.
“Entraron varios especialistas a verme. La jefa de ginecología, Gabriela se llama la doctora, le dice a mi esposo que estaba yo muy grave, que me habían quitado el útero, pero nunca dicen nada de la bebé. La tenían en cuneros patológicos porque cuando nació batalló para respirar, nació con una cardiopatía”, recuerda.
Por fin le dan informes sobre la niña. Dicen que el vientre se le estaba inflamando. Cuatro días después la llaman por la noche para decirle que el doctor Héctor Manuel Fernández Yáñez necesita hablar urgentemente con ella.
“Me pide ir urgentemente. Vamos yo y mi esposo. Me dice que no sabe qué pasa con la niña, que no ha evacuado y que necesita una cirugía para revisarle los intestinos. Firmamos lo que nos pidió. Le sacaron los intestinos, le pusieron una estoma, pero no me da un diagnóstico”.
Primer diagnóstico
Después el médico le dice que María José tiene enterocolitis necrosante, que es la muerte del tejido intestinal generalmente en bebés prematuros o enfermos. Le entregan a su hija después de 21 días, con la estoma y los intestinos de fuera, lo cual es el tratamiento correcto al no poder evacuar.
Ella busca la opinión de especialistas vía internet. Una de esas doctoras le dice que lo que tiene su hija se llama la Enfermedad de Hirschsprung, que es un trastorno que afecta el intestino grueso y causa problemas para poder evacuar.
El diagnóstico se debe realizar mediante colon por enema y biopsia rectal. El tratamiento es quirúrgico. La incidencia de esta enfermedad es de uno en cada 5 mil recién nacidos. Con un diagnóstico adecuado y oportuno, y la operación necesaria para corregir esta condición, la tasa de mortalidad es de apenas el 1 por ciento.
“La doctora que consulté me dice que no deje que cierren a la niña, porque si no le daría peritonitis. Tengo todas las conversaciones con ella, tengo la biopsia”, dice.
Pasan un par de meses y Karina sigue investigando sobre la extraña enfermedad de María José, Busca doctores en Mexicali que quisieran hacerle una biopsia a la niña y nadie quiso hacerlo. No hay especialistas en la ciudad en esa enfermedad.
“El doctor Fernández Yáñez me pide volver a operarla y yo hablo con él y le digo que de acuerdo con lo que he investigado mi hija tiene la Enfermedad de Hirschprung, y que en ese caso sería peligroso cerrarla. Me contesta el doctor, déspota, enojado, que yo no sé más que él. Que el sabe que mi hija no cumple con la sintomatología para tener esa enfermedad, que no es la primera mamá que le dice diagnósticos y reclama que esté consultando a otros médicos”.
Otro doctor del IMSS le comenta el caso de María José a Fernández Yáñez, quien se enoja y le dice al esposo de Karina que no tiene por qué enviarles fotos a los demás cirujanos, que eso no le gusta. El doctor se molesta con Karina.
Otra doctora le dice que no deje que cierren a a la niña porque no le habían hecho los estudios pertinentes, y de hacerlo su condición se agravaría, pues es contraproducente en niños con la Enfermedad de Hirschprung.
Segunda intervención
“Yo lo que quería era que el doctor le hiciera una biopsia, no que le cerrara la abertura por donde ella drenaba el intestino. Pero como me dijo que yo no sabía más que él, cedemos y la cierra para quitarle la estoma. El doctor Fernández Yáñez debió hablarle a la doctora Maciel, que era la cardióloga de los bebés. Se suponía que no podía ser operada sin su autorización, ella nunca se enteró”, señala.
A la niña le regresan los intestinos al abdomen y le colocan un drenaje Penrose, que es un instrumento que se pone en una herida para drenar fluidos. La pequeña empieza a drenar excremento. Para agravar las cosas, un practicante en una curación le arranca el drenaje. Nunca le quisieron dar su nombre.
“A los días que mi hija empeora. La vuelve a operar el doctor de emergencia para volver a sacarle los intestinos, pero no se los limpia. Me dice nervioso que ahora sí sospecha que tiene la Enfermedad de Hirschprung. Me dice ‘si su hija logra sobrevivir, después vemos lo del cierre’, pero él sabía que mi hija ya no iba a vivir. Si no la hubiera cerrado, mi hija estuviera viva”, dice Karina sin poder evitar las lágrimas.
La niña muere por una sepsis el 10 de marzo de 2021, aunque en el acta de defunción dice que fue por paro cardio-respiratorio.
No quieren entregar la biopsia
Después de fallecida, finalmente le hacen una biopsia a María José. Cuando Karina va a pedirla, le dicen que no está y que nunca se hizo. “Yo sabía que había algo raro. Un conocido me ayuda a llegar con el patólogo, quien me confirma que mi hija tenía la Enfermedad de Hirschprung y que solo lo tenía en el recto” (la condición más fácil de corregir con una operación).
“Lo que me enoja es que el doctor no sabía los protocolos, no sabía qué era la enfermedad, no le hizo la biopsia a tiempo y al tumbarle el drenaje, la niña se agravó más. Los doctores se echaban la bolita entre ellos. Se lavaron las manos”.
“Nosotros no pensamos en hacerle la autopsia. Nos sentíamos tan mal que no sabíamos ni qué hacer. Su tumba es como una casa de muñecas, mi esposo se la construyó” cuenta Karina mientras me enseña una fotografía.
En la imagen, la casita está decorada con un arco de globos, una piñata de Pepa Pig y un pastel rosa. Me cuenta que le hicieron una fiesta cuando hubiera celebrado su primer año de vida.
“Una licenciada me dijo que hablara a Derechos Humanos, pero me mandaban a Tijuana. Yo ya tenía muchas faltas en mi trabajo, y no tenía recursos para estar yendo. Estamos muy mal emocionalmente, pero ahora que miré el caso de Keren estamos pensando interponer una demanda. No queremos dinero, no nos interesa. Lo que queremos es que ese doctor no siga operando más niños”, remarca.
Karina tiene un hijo de 18, y dos niñas de 13 y 11 años. Cuenta que estuvo yendo a terapia al DIF,al igual que su hija pequeña porque dejó de comer y se empezó a hacer rebelde. Cuando murió su hermanita no pudo llorar, todo lo guardó dentro. Hasta ahora está asimilando lo que pasó.
Otra negligencia
Al preguntarse a Karina si sus otros embarazos trascurrieron sin ningún problema, recuerda que al final de su tercer embarazo la dejaron con la fuente rota un mes, también en la Clínica 31 del IMSS.
Cuando nace finalmente, ambas tenían una infección que las dejó muy graves. “Mi hija nace a las 29 semanas, y ya les había informado que desechaba líquido y no me hicieron caso. Por fin se dieron cuenta de lo grave de mi caso y me mandan al quirófano de urgencia. Mi hija pesó 1 kilo 250 gramos y fue un milagro que viviera. Duró tres meses y medio en el hospital”, narra.
Así como hay cosas malas, hay cosas buenas, dice. Por fin una doctora le receta a su hija una leche que sí le cae bien y empieza a mejorar. “Gracias a ella mi hija está viva. También recuerdo a una enfermera que cuidaba a los bebés como si fueran suyos. Cuando María José nace y dura 21 días internada, ella la cuidó. Tenía una semana esa misma enfermera en Cuidados Intensivos cuando le toca tratar de revivir a mi hija. También estaba destrozada”.
Al preguntarle a Karina sobre si realizó alguna denuncia, cuenta que metió tras la muerte de su hija un escrito de queja en el buzón de sugerencias del IMSS, pues le dijeron que eso llegaba directamente a la delegación del Seguro Social, pero ya no supo si le dieron seguimiento.
“Queríamos una explicación, ya no tenemos vida; la vida de nosotros se acabó. Ya no tenemos paz. Cada que se enferma uno de mis hijos me pongo muy mal. No me imagino volver a esa clínica donde se que ha habido muchas negligencias, pero volveré el día 21 para pedir justicia en el caso de Keren y por todas las negligencias médicas, a donde estoy considerando llevar fotos de María José”, concluye.
Columna
Matices: La operación secreta en la Clínica 30 del IMSS
A inicios del mes en curso, tuvo lugar una cirugía de corazón abierto en el Hospital 30 del IMSS en Mexicali. Lo que pudiera parecer como un logro de la institución, sobre todo en estos tiempos de carencias, es en realidad un acto que evidencia favoritismos, irregularidades, conflicto de interés y mal uso de los recursos públicos.
Para empezar, ese hospital no está en condiciones de ofrecer esa cirugía. Es más, nunca se han hecho ese tipo de operaciones ahí.
Luego, quien la realizó, el doctor Ballesteros, no forma parte del personal de dicho centro; es un trabajador eventual. Además, introdujeron equipo ajeno a la clínica, equipo muy caro y especializado, esencial para ese tipo de cirugías, que pueden costar más de un millón de pesos. Para cerrar con broche de oro, la anestesista es nada menos que la hija del secretario general del Sindicato de Trabajadores del IMSS, quien al parecer trabaja no en la clínica, sino con el doctor Ballesteros.
El paciente es un hombre con problemas cardiacos originario de Coahuila, que nunca se había atendido en la Clínica 30, pero es padre de una trabajadora de ahí. Acude por primera vez a consulta, se le atiende, se le ingresa y el cardiólogo pide un cateterismo, el cual le realizan a las 36 horas. Al no solucionar este procedimiento el problema de salud que tenía, le dicen que es candidato para una operación de corazón abierto, una cirugía de revascularización.
El 1 de junio piden reservar el quirófano y dos turnos de personal disponible.
Para realizar una cirugía de corazón abierto se necesita un quirófano especializado, un equipo médico multidisciplinario altamente capacitado y una serie de equipos e instrumental específicos, como una máquina de circulación extracorpórea, un ventilador mecánico, monitores especializados, etcétera.
El equipo técnico y humano especializado es del doctor Ballesteros, que trabaja en el sector de la medicina privada. De la operación no hay registros en documentos, todo fueron acuerdos verbales. El costo lo pagó la trabajadora del IMSS, pero se usaron espacios, algunos materiales y personal de la Clínica 30.
Para obtener esa cirugía en el IMSS tiene que haber tres filtros; no se hacen esas operaciones en Mexicali, así que se envían los pacientes a Guadalajara. Si allá no pueden realizarla, los pacientes se envían a Ciudad de México. Si por alguna razón no la pueden realizar allá, se regresa a Mexicali y se arregla por subrogación.
Esto fue conocido y aprobado por la doctora María Guadalupe Pacheco León, directora del Hospital General Regional No. 30 del IMSS, quien ocupa ese cargo desde octubre de 2025.
Una denuncia anónima señala la directora antes tuvo ese cargo en el Hospital de Gineco-Pediatría No. 31 de esta ciudad, reportándose quejas durante su gestión por un estilo de dirección autoritario y prepotente, generando un ambiente laboral hostil. Se reportaron inconformidades derivadas de la asignación de contratos de tiempo extra a personal con categoría de auxiliar de oficina para desempeñar funciones propias del cuerpo directivo o de asistencia personal, así como intentos de modificar procesos asistenciales sin contar con conocimiento técnico suficiente en la atención pediátrica y gineco-obstétrica.
La denuncia explica que desde su llegada al HGR No. 30 se ha caracterizado por mantener una conducta directiva impositiva, confrontativa y en ocasiones intimidatoria hacia el cuerpo directivo, el subdirector médico, jefatura de enfermería, coordinadores médicos de turnos vespertino y nocturno, coordinadores clínicos y jefaturas de servicio excepto la coordinación de cirugía general, generando así un ambiente laboral adverso que inhibe la libre discusión técnica en el hospital.
El texto apunta que Pacheco León manifestó desde el inicio de su gestión el interés de destituir a la jefa de Enfermería, a la jefa de Personal y a la Médica Epidemióloga de turno matutino, lo que se interpreta como un intento de reconfiguración estructural para concentrar el control operativo y presupuestal.

“Se han observado irregularidades en la asignación de funciones, incluyendo la limitación de atribuciones al Coordinador del turno vespertino y la inclusión en el cuerpo directivo de un médico urgenciólogo -sin contratación definitiva en la unidad-, para desempeñar funciones propias de dicha coordinación, lo que vulnera derechos laborales y la normatividad institucional en materia de nombramientos”, precisa el texto.
En cuanto al uso de recursos humanos y financieros, el proceso quirúrgico —actualmente centralizado bajo control de la Dirección— no se apega estrictamente a los lineamientos institucionales. Se reporta contratación considerable de personal afín a la directora, sin que exista evidencia clara de correspondencia con necesidades reales de los servicios. De igual forma, con la finalidad aparente de cumplir metas de productividad, se estarían registrando en plataformas institucionales múltiples procedimientos como los quirúrgicos, aun cuando no requieren sala de operaciones ni cumplen criterios técnicos para ser clasificados como tales, lo que podría constituir distorsión de indicadores, uso indebido de recursos y simulación de productividad institucional, dice la denuncia anónima.
“Las consecuencias operativas han impactado directamente a la derechohabiencia, particularmente en los servicios de Urología (con pacientes que superan dos meses de hospitalización sin resolución quirúrgica), Traumatología y Ortopedia, Neurocirugía, así como en pacientes de Nefrología y Medicina Interna con patologías de resolución quirúrgica diferida. Estos retrasos han derivado en complicaciones graves e incluso fallecimientos, situación que amerita revisión inmediata de indicadores de mortalidad, morbilidad y estancia hospitalaria prolongada”, apunta el texto.
Solicitan una investigación administrativa integral a través de una auditoría técnica y presupuestal del proceso quirúrgico, una revisión de congruencia entre procedimientos registrados y uso real de quirófanos, una revisión de contrataciones recientes y nombramientos directivos y un análisis de indicadores de mortalidad, complicaciones y estancia hospitalaria. Hasta aquí la denuncia anónima.
Pero las quejas no paran ahí. Hay cirujanos en ese hospital que denuncian que hay una fila de procedimientos pendientes por mala planeación, y se hacen gastos dobles porque los estudios preoperatorios pierden vigencia y hay que volverlos a hacer.
“Se llenan formatos, pero no se les da atención de calidad a los pacientes”, expresan los médicos. Los insumos para las operaciones no están completos o no son los apropiados; no hay apego a las normas ni a los protocolos institucionales; se gasta en estudios para pacientes que finalmente no operan, agregan.
El presupuesto dura de marzo a agosto; aquí entran proveedores federales. Luego, cuando se acaba el dinero, se abren presupuestos extraordinarios y ahí ya se adquieren insumos con proveedores locales. Los médicos declaran que han abierto paquetes de instrumental o material quirúrgico que viene manchado de sangre, lo que significa que se vende como nuevo y ni siquiera se desinfecta. Los proveedores locales no entran a licitaciones, son adjudicaciones directas, y para poder ser considerado, se habla del pago de un millón de pesos. Por eso no hay quejas formales por esos “incidentes”.
Además, cuentan que hay una instrucción federal de aumentar el número de procedimientos quirúrgicos para cumplir una meta marcada por las autoridades de salud. Lo que están haciendo es que hacen curaciones en los quirófanos para registrarlas como procedimientos y cumplir así con la cuota que pide la federación; lavado de úlceras, uñas enterradas, curaciones diversas.
Ahí se las dejamos a Desireé Sagarnaga, que no sabemos qué pudo haber dicho en su informe como delegada del IMSS, al que no invitó a la prensa; al doctor Romero, coordinador del IMSS Bienestar en el estado; y al secretario de Salud estatal, Adrián Medina Amarillas.

Estatal
Descarta Gobernadora destitución de Amarillas
La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, descartó que la destitución del secretario de Salud estatal, Adrián Medina Amarillas, sea una solución al problema de desabasto de medicamentos que enfrenta la entidad, al asegurar que se trata de una situación derivada de procesos administrativos federales.
La mandataria explicó que el tema está relacionado con el esquema de compras consolidadas que opera el gobierno federal a través de Bienestar y no con decisiones tomadas a nivel estatal.
“Es un tema a nivel nacional, no es un tema de Baja California. La destitución del secretario o del delegado no va a venir a solucionar un problema administrativo de las oficinas centrales donde se está haciendo una compra que todavía no ha llegado a Baja California”, señaló.
Ante cuestionamientos sobre la permanencia de Medina Amarillas al frente de la Secretaría de Salud, Ávila Olmeda afirmó que remover funcionarios no resolvería el problema del suministro de medicamentos.
“Si esto fuera la solución, lo hubiéramos hecho mucho antes, pero no es la solución”, expresó.
La gobernadora indicó que la estrategia del estado será mantener la coordinación con las autoridades federales para agilizar la llegada de insumos médicos, al tiempo que el gobierno estatal continuará realizando adquisiciones propias para garantizar la atención a la población.
“Nosotros vamos a seguir cumpliendo en tiempo y forma y cuando se tenga que comprar medicamentos por parte del Estado lo vamos a hacer. No nos vamos a limitar y no vamos a dejar a la gente sin medicamentos”, afirmó.
Añadió que, una vez que se regularice el suministro federal, se realizarán los procesos de conciliación financiera correspondientes entre ambos niveles de gobierno.
Ávila Olmeda recordó que durante el año pasado el Gobierno del Estado destinó recursos extraordinarios para la compra de medicamentos y adelantó que actualmente se encuentra en marcha un nuevo proceso de adquisición para atender las necesidades del sistema estatal de salud mientras se resuelven los retrasos en las entregas federales.
Corrupción
Se contradicen Coepris e Issstecali sobre medicamento con alerta sanitaria
El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Gobierno y Municipios del Estado de Baja California (ISSSTECALI) emitió un posicionamiento sobre la nota publicada aquí respecto a la prescripción de un medicamento con alerta sanitaria.
“ISSSTECALI mantiene una coordinación permanente con las autoridades sanitarias competentes y reitera su compromiso de apegarse estrictamente a la normatividad vigente en materia de adquisición, almacenamiento y suministro de medicamentos”, señalan desde ese instituto.
De acuerdo con información de Issstecali, la cronología del caso del medicamento Osaten 1 mg, cuyo ingrediente es el ketotifeno, precisan que el 4 de junio de 2025 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) emitió una alerta sanitaria a nivel nacional por la comercialización ilegal del producto Osaten 1 mg.
Dos dias después, el ISSSTECALI reportó a la autoridad sanitaria estatal la existencia de algunas piezas del producto en inventario y procedió a su resguardo preventivo, en espera de instrucciones oficiales.
“El 19 de septiembre de 2025, personal verificador de la Comisión Estatal para la Protección de Riesgos Sanitarios (COEPRIS), en compañía del responsable sanitario y apoderado legal de la empresa Offenbach Mexicana, S.A DE C.V., realizaron la inspección correspondiente y procedieron al levantamiento de las medidas de seguridad aplicadas al producto, determinando que las piezas eran originales, elaboradas y distribuidas por la citada empresa, por lo que pueden ser prescritas al cumplir con los requisitos legales y sanitarios establecidos”, dice el texto.
Finalmente, la postura de Issstecali indica que el instituto determinó no volver a adquirir dicha marca comercial y subraya que actuaron en todo momento “conforme a las indicaciones emitidas por las autoridades sanitarias competentes, manteniendo comunicación permanente y atendiendo cada una de las medidas de control y verificación establecidas”.

El oficio enviado hace un año, de Issstecali a Coepris.
“La empresa fabricante del medicamento identificó la comercialización ilegal en territorio nacional del producto Osaten (Ketotifeno) sin autorización sanitaria, dado que el registro sanitario de este medicamento actualmente no es vigente y no se ha fabricado desde el 31 de mayo de 2018″, dice el documento del 6 de junio de 2025”, lo cual se contradice con la postura de ISSSTECALI otorgada hoy, donde precisa que “…procedieron al levantamiento de las medidas de seguridad aplicadas al producto, determinando que las piezas eran originales, elaboradas y distribuidas por la citada empresa, por lo que pueden ser prescritas al cumplir con los requisitos legales y sanitarios establecidos”.
Información de internet afirma que el medicamento no se fabrica desde 2018.

La queja de quien tomó el medicamento fue recibida en COEPRIS hoy.
María Cristina Valenzuela Rosas fue quien resultó afectada por la prescripción de Osaten, y este viernes fue a COEPRIS a denunciar la situación. Le dijeron que desde hace tiempo trabajan en coordinación con ISSSTECALI y que ese medicamento ya se había retirado.
Debido a que tomó dos dosis del mdicamento, una en miércoles y otra el jueves, tuvo que acudir de urgencia a ISSSTECALI el jueves por la noche, con síntomas como mareos, alta presión y entumecimiento en la cara.
Tras aplicarle Hidrocortisona para aminorar los síntomas, se negaron a dejarla en observación y a darle una incapacidad.
En la publicación de la nota de Valenzuela Rosas ayer jueves, una persona comentó que a ella también le habían dado Osaten en una clínica periférica de ISSSTECALI, y envió una foto a la primera afectada, por lo que no se trata de un caso islado y puede haber más prescripciones de ese medicamento con alerta sanitaria.

Van al menos dos derechohabientes de ISSSTECALI a quienes ha recetado Osaten.
¿Cuánto medicamento no estará bien en ISSSTECALI? cuestiona Valenzuela Rosas, quien agregó que le parece completamente absurda la respuesta del instituto.
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