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Matices: el asunto pendiente de la transparencia

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Van tres veces que solicito a través de la página de transparencia, el contrato entre el Ayuntamiento de Mexicali y los representantes legales del Teatro Lux, a donde se supone que se mudarán las oficinas del Registro Civil.

El 31 de julio del año pasado Mariela Tapia le hizo una extensa entrevista a la alcaldesa Norma Bustamante donde esta última mintió diciendo que la renta del inmueble costaría 50 mil pesos al mes. Para entonces ya afinaban los detalles de esa operación que beneficia a la familia Pérez Tejada, y no pudo haber una confusión de casi un cero de más en esa cantidad.

El 25 de marzo de este año, en entrevista con medios de comunicación, Bustamante aceptó que la renta costaba “400 mil y pico” porque era un inmueble muy grande. ¿Por qué nos miente la alcaldesa?

La primera respuesta de transparencia vino a través de una liga que no conducía a ninguna parte. La segunda, fue mediante un archivo de Excel que estaba vacío. La tercera llegó hace unas semanas, otra vez en forma de archivo vacío.

Lo mismo pasa con las solicitudes de información sobre los contratos de publicidad del Gobierno del Estado. Ahí si siquiera se molestan en dar largas o enviar archivos vacíos, ni siquiera contestan.

Esta última vez solicité copia de los contratos de varias personas físicas y medios, como Mexicali 686 (a quienes les dan una lanota), Tijuana Comunica/Víctor Lagunas (que a pesar de los insultos a la gobernadora en una muestra de poca dignidad, lo perdonaron y le regresaron su medio millón de pesos al mes), Agencia de Publicidad 102/Gustavo Macalpin (a quien solo a raiz del pleito con la gober se le ocurrió empezar a criticarla, además de por supuesto recibir un pago sobrevaluado), La estampida de los Búfalos/Víctor Islas (violentador de mujeres a quien poco les importó que agrediera a una diputada de Morena; que hable bien de ellos es más importante) entre otros, que debieron responder el 7 de julio, y ahí está en rojo, otra solicitud sin contestar y no pasa nada.

Hace poco escribí al comisionado presidente, José Francisco Gómez Mc Donough, sobre el poco seguimiento y nulas consecuencias de los sujetos obligados que incumplidos. Justificaciones y explicaciones sobre los cambios de transparencia y como funcionarán ahora, sobran. Los hechos son que no funcionaba de manera óptima antes y ahora que serán los propios órganos internos de control los que tomarán la batuta, será peor.

El acceso a la información pública refleja la transparencia con la que se maneja un gobierno. Un sujeto obligado que no tiene nada que ocultar -porque no está pagando más dinero del que debería, porque no tiene aviadores, porque no contrata familiares y compadres-, debería proporcionar la información solicitada de la función que realiza con el dinero de todos.

En el caso del Ayuntamiento, lo que quiere ocultar no es el monto de la renta del Teatro Lux; eso ya nos lo dijo Norma Bustamante, mintiéndonos primero con 50 mil pesos al mes y luego comentando quitada de la pena que son más de 400 mil pesos.

Lo interesante son los socios beneficiados. La esposa de Panchito Pérez Tejada, y la esposa de Raúl Villareal, entre ellos, pero ¿quién más y por qué no quieren transparentar la copia del contrato?

En el caso de Gobierno del Estado, desde el inicio de la administración de Marina del Pilar las cifras están en cero; no han subido ni un solo dato de los contratos de publicidad.

La cifra real se multiplica por mucho respecto al presupuesto oficial en Baja California y en el resto del país. Desde la entrada al poder del partido Morena, las 32 entidades gastaron más de 70 por ciento más en comunicación social. El culto a la imagen y la multiplicación en cuanto medio tradicional, digital o paginita de Facebook, de la narrativa de la 4T ha sido la tónica de los “diferentes”.

A través de los mensajes emocionales sobre la justicia social, la lucha contra la corrupción, y fomentando la polarización entre clases sociales, Morena supo llegarle a aquellos que se sintieron siempre relegados.

Sobre justicia social, corrompieron el sistema de justicia adueñándose mediante una elección amañada, de un poder independiente. Con muchas fallas, pero en lugar de corregirlas, lo absorbieron. La lucha contra la corrupción y su bandera de terminar con el huachicol, terminó siendo la actividad patrocinadora de campañas políticas. Los incorruptibles se vendieron primero, el sistema de salud como Dinamarca va de mal en peor, y aquellos que se sentían ofendidos por los privilegios de políticos de otros partidos, pronto se olvidaron de la austeridad prometida.

Las mañaneras, un supuesto ejercicio democrático y de rendición de cuentas, son una herramienta central para imponer temas del día, neutralizar críticas y saturar el espacio mediático. Los medios aliados tienen el uso de la voz muchas más veces que los medios críticos, a quienes se les descalifica como corruptos, conservadores o enemigos del pueblo.

La transparencia en el gobierno mexicano no es opcional, sino una necesidad para construir un país más justo, eficiente y democrático. Es una herramienta clave para transformar la relación entre el Estado y la ciudadanía; labor complicada si trata de un estado cada vez más cínico y autoritario y una ciudadanía más apática y menos crítica.

Pasando a otro tema, el IMSS Bienestar está obstaculizando las inspecciones y verificaciones en el Materno Infantil de Mexicali. Así de mal están los servicios que temen al resultado de los informes, así que como el avestruz que esconde la cabeza en la arena, si no me supervisan, nada está mal.

A ver si el doctor Manuel de Jesús Franco Solano, jefe de servicios de atención del IMSS Bienestar ya se pone las pilas.

Por cierto sigue sin aparecer la ambulancia de cuidados intensivos del Hospital General de Mexicali.

Y hablando de temas de salud, Fausto Enrique Loera González es representante legal del ISSSTE en Baja California. Es hijo de Aída González, la comadre de la líder del sindicato mayoritario de salud, Virginia Noriega. Fausto es egresado de la universidad patito UNEA y mano derecha de la mandamás del sindicato. El otro hijo de Aída, nos cuentan que es egresado de la universidad patito de la FSTSE (Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado).

Es curioso como hay tanto morenista egresado de escuelas con titulación fácil, rápida y en cómodas mensualidades, cuando se supone que no deberían ser aspiracionistas. También quieren validación a través de los logros académicos, y eso está muy bien, lástima que elijan el camino del “si pago, paso”.

Pero eso sí, los del poder a la hora de elegir educación para sus hijos, se van a las escuelas privadas porque saben bien el daño que han hecho a los programas educativos. ¿Por qué si todo está bien no dejan que a sus herederos los eduque la nueva escuela mexicana?

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El Día del Abogado: entre molinos de simulación y caballeros de dignidad

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COLUMNA INVITADA/Por Guillermo Rivera Millán

El Día del Abogado en México se ha convertido en fiesta de molinos disfrazados de gigantes. El sistema de justicia, tanto local como federal, gira entre corrupción, simulación y falta de acceso real a la justicia. En los tribunales se repiten fraudes disfrazados de elecciones. En los federales se pregona justicia abierta que no abre camino a los desaparecidos ni a los vulnerables. La justicia aparece como doncella vendada, cuando debería mostrarse como dama incorruptible y clara.

Muchos notables callan como mudos. Otros se arriman al poder como moscas a la miel. El mérito no vale si se anda cerca del amo. La mayoría de las facultades de derecho, que deberían ser templos de saber, se prestan a campañas y discursos huecos como mesones de feria, incluso permitiendo que sus espacios se usen para simulaciones políticas que comprometen su neutralidad. Más papeles que justicia. Más sellos que verdades.

Incluso la Suprema Corte organiza eventos de “justicia abierta y cercana al pueblo”. Pero esa justicia sigue siendo simulación: se anuncia como nueva, pero permanece vendada y oculta, envuelta en retórica popular. Ironía pura: el día que debería ser fiesta de la dignidad jurídica se convierte en escaparate de discursos huecos.

No todo está perdido. Hay jóvenes que estudian leyes con convicción, abogados que aún creen en la justicia y maestros y litigantes en retiro, como exjueces, magistrados y ministros éticos que siguen vivos.

El Derecho no es negocio, es servicio. La ética no se predica como sermón, se vive como pan de cada día. Sin embargo, el mensaje que reciben los estudiantes es devastador: el mérito no importa si se está cerca del poder.

La justicia no se tuerce sola. Se tuerce porque hay ciudadanos que la empujan hacia la trampa. Empresarios que contratan abogados sin ética para ganar pleitos injustos, familias que buscan favores en lugar de derechos y ciudadanos que aceptan la corrupción como si fuera camino natural.

El ciudadano no es escudero de la justicia, es cliente que paga por torcerla. La justicia se corrompe cuando la sociedad la tolera como moneda de cambio.

También se dignifica cuando el pueblo exige rectitud y premia a los abogados que sirven con honor. La justicia no puede sostenerse sin respeto a los principios constitucionales. La irretroactividad, el respeto a la propiedad privada, a la certeza jurídica y los derechos humanos no son adornos, son pilares.

La independencia judicial es condición indispensable para que los juzgadores sean capaces de recordar, como en Berlín, que siempre debe haber jueces y magistrados dispuestos a frenar el abuso del poder. Las facultades de derecho deben revisar sus planes de estudio para formar abogados críticos y comprometidos. La crítica debe acompañarse de propuestas: transparencia en tribunales, rendición de cuentas y ética profesional desde la formación.

Existen caballeros y damas de la abogacía que aún dignifican la profesión: estudiantes, litigantes, jueces y ciudadanos que rechazan la corrupción. Ellos son los que demuestran que, pese a todo, aún hay jueces en Berlín.

La justicia, aunque hoy parezca sometida al capricho del poder, todavía puede ser un gigante noble, pero solo si se la enfrenta con convicción y ética.

Este 12 de julio de 2026 no debe ser solo un día de discursos huecos. Recordemos que desde 1960, cuando se instituyó oficialmente el Día del Abogado en México, la intención era honrar la dignidad de la profesión y el compromiso con el Estado de Derecho.

Hoy, más que nunca, esa conmemoración debe ser un recordatorio de que aún hay caballeros y damas de la abogacía que defienden la justicia. Felicitamos a quienes, desde la academia, el litigio, el juzgado y el retiro, sostienen la justicia como pan de cada día. Y a la ciudadanía que elige rectitud sobre simulación.

El Día del Abogado en México no debe ser ritual vacío. Debe ser compromiso con la dignidad de la profesión. La verdadera fiesta será cuando la justicia deje de ser privilegio y se convierta en derecho efectivo para todos. “Porque la justicia no se honra con brindis ni aplausos huecos, sino con sentencias justas, con litigios defendidos con empatía y ética y con enseñanzas académicas que forman generaciones capaces de resistir al poder.”

*Director general del despacho De la Peña y Rivera S.C. Fundador de Justicia que Transforma México A.C.

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Algo cada día: Las filas de los mudos

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COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo

Hay silencios que pesan más que un discurso. Y luego está el silencio de toda la clase política de la frontera norte frente a uno de los problemas que, literalmente, tiene atorados a millones de personas: las interminables filas para regresar a México.

Paradójicamente, el problema ya no es cruzar hacia Estados Unidos. El verdadero viacrucis comienza cuando uno intenta volver a su propio país. Es ahí donde empieza el castigo. Dos, tres y hasta cuatro horas de espera para recorrer unos cuantos cientos de metros, bajo el sol del verano o el frío del invierno, respirando emisiones contaminantes, desperdiciando combustible y perdiendo horas de vida que nadie devolverá.

Y mientras eso ocurre todos los fines de semana, ¿dónde están nuestros representantes populares? ¿Dónde están los gobernadores de los estados fronterizos? ¿Los alcaldes? ¿Los diputados federales que presumen gestionar recursos para la frontera? ¿Los senadores que aseguran defender los intereses de Baja California? ¿Los congresos locales? Parecen haber cruzado por una aduana distinta, una donde el requisito indispensable para pasar es guardar absoluto silencio.

En medio de esa ausencia de voces, resulta casi irónico que quien hoy encabece el reclamo ciudadano no sea un funcionario público, sino el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Baja California, Octavio Sandoval.

Le ha tocado hacer el trabajo que otros, por obligación constitucional y política, tendrían que estar realizando. Señalar el problema, documentarlo, exigir soluciones y recordar que la frontera no solamente sirve para las fotografías oficiales cuando inauguran una obra o reciben a algún funcionario federal.

Sandoval ha puesto el dedo en la llaga: desde que la operación de las aduanas mexicanas quedó en manos de las Fuerzas Armadas, el flujo para ingresar al país se ha convertido en un monumental cuello de botella. No se trata de cuestionar la honestidad de los militares ni su compromiso con el combate al contrabando. Ese no es el debate. El problema es que administrar una aduana con criterios eminentemente militares no necesariamente significa administrarla con criterios de eficiencia logística.

El resultado está a la vista.De catorce carriles disponibles, en muchas ocasiones apenas funcionan cuatro o cinco. Más adelante se reducen a dos y finalmente todos terminan formando una sola fila al pasar al semáforo fiscal. Y si la suerte no acompaña, aunque aparezca el ansiado verde, todavía existe la posibilidad de que un elemento militar decida enviarlo a revisión secundaria. Es decir, la ruleta rusa burocrática.

Lo grave no es únicamente la molestia para quienes cruzan todos los días por trabajo o estudio. El problema ya empieza a convertirse en un asunto económico y de competitividad regional. Miles de turistas estadounidenses prefieren ya no venir a Baja California durante los fines de semana porque saben que el regreso será una pesadilla. Comercios, restaurantes, hoteles y pequeños negocios dejan de recibir consumidores. Las ciudades fronterizas pierden atractivo y dinamismo. El costo económico todavía nadie lo cuantifica con precisión, pero basta observar las filas kilométricas para entender que ahí se están evaporando millones de pesos cada mes.

Y, sin embargo, el gobierno sigue actuando como si nada ocurriera. Tal vez porque quienes toman las decisiones no hacen fila. No esperan tres horas para regresar a su casa. No ven subir el indicador del combustible mientras el vehículo permanece inmóvil. No escuchan llorar a los niños desesperados ni observan a adultos mayores agotados dentro de un automóvil convertido en horno.

Ellos cruzan por accesos especiales, escoltas, agendas oficiales o simplemente sobrevuelan los problemas desde la comodidad de un escritorio climatizado. Mientras tanto, la ciudadanía sigue pagando el costo de una política que privilegió el control sobre la eficiencia, sin encontrar el indispensable punto de equilibrio entre seguridad y movilidad.

La solución tampoco parece un misterio. Abrir la totalidad de los carriles disponibles; incrementar el personal operativo en los horarios de mayor demanda; incorporar sistemas tecnológicos de análisis de riesgo que permitan seleccionar inspecciones inteligentes y no revisiones indiscriminadas; coordinar permanentemente las autoridades mexicanas con sus contrapartes estadounidenses y establecer indicadores públicos de tiempos de cruce que obliguen a rendir cuentas. Nada de eso requiere una reforma constitucional. Sólo voluntad política. Pero esa voluntad tampoco aparece en la fila.Quizá porque, como ocurre con demasiada frecuencia en este país, los problemas dejan de existir cuando no afectan a quienes gobiernan.

Y mientras los ciudadanos seguimos atrapados entre conos, semáforos fiscales y revisiones aleatorias, Octavio Sandoval continúa haciendo el trabajo que muchos políticos abandonaron hace tiempo: darle voz a una frontera que parece condenada a esperar… incluso para poder regresar a casa. Quizá por eso el problema no les quita el sueño. Al fin y al cabo, algunos ni siquiera cuentan con visa para cruzar a Estados Unidos, así que jamás experimentarán la ironía de pasar más tiempo intentando regresar a México que entrando al país vecino.

Y quienes sí la tienen, probablemente cruzan por los carriles de cortesía, con escoltas o invitaciones oficiales. Las filas, como tantas otras incomodidades del servicio público, quedaron reservadas para los ciudadanos que pagan impuestos… y la paciencia.

Los retenes…otra vez

Creí que nunca volvería a escribir sobre este tema. Pensé que el país había aprendido que una carretera no puede convertirse en un castigo para quien trabaja, produce o simplemente viaja con su familia. Me equivoqué.

En los años de Francisco Sahagún Baca y la temida Policía Judicial Federal, los retenes eran el símbolo de una guerra contra las drogas que se medía en toneladas decomisadas y conferencias de prensa. Mientras los funcionarios presumían estadísticas, los ciudadanos acumulaban horas perdidas, malos tratos y la certeza de que, para la autoridad, todos eran sospechosos hasta demostrar lo contrario.

Querobabi, en Sonora, se convirtió en el ejemplo perfecto. Como reportero de “El Imparcial” documenté durante meses las interminables filas, los abusos y la desesperación de automovilistas y transportistas.

Las denuncias llegaron tan lejos que obligaron al gobierno federal a modernizar el punto de revisión. Parecía que alguien había entendido que seguridad y respeto al ciudadano no eran conceptos incompatibles.

Pero México es un país con una extraña fascinación por tropezar con la misma piedra… y luego colocarle presupuesto.Hoy regresan los retenes. Vuelven las filas de cuatro, seis u ocho horas; regresan las pérdidas para los transportistas, el encarecimiento de los productos y la irritación de miles de familias.

Lo curioso es que, mientras los delincuentes parecen moverse con sorprendente agilidad, quienes permanecen inmóviles son los ciudadanos que cumplen la ley.

Resulta una estrategia singular: para combatir a quienes burlan la autoridad, primero se detiene a quienes sí la respetan. El retén entre Sonora y Baja California ya empieza a generar el mismo hartazgo de hace décadas.

Y la historia demuestra que cuando las filas se vuelven interminables, las protestas no tardan en aparecer.

Tal vez sea momento de que el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Baja California, Octavio Sandoval, coloque este asunto sobre la mesa. Porque aquí ya no hablamos únicamente de seguridad pública.

Hablamos de competitividad, de productividad y de millones de pesos perdidos mientras los motores permanecen encendidos y el reloj sigue avanzando.

La seguridad nunca debería medirse por el número de vehículos detenidos, sino por el número de delincuentes capturados. Lo demás es burocracia con uniforme.Y cuidado. Porque los retenes tienen una curiosa habilidad: empiezan revisando cajuelas y terminan agotando la paciencia de todo un país.

Ya lo vivimos una vez. Sería imperdonable descubrir que, después de tantos años, lo único que realmente evolucionó fue el tamaño de las filas.

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Matices: La reina Bianka

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Varios son los reportes que han llegado a esta redacción sobre el comportamiento hostigador de la subrecaudadora Bianka Viramontes Cervantes, quien se subió a un ladrillo y perdió el piso.

Ustedes se preguntarán por qué puede hacer lo que le de la gana, correr gente, ponerle cámaras, ordenarle a las subalternas que se pinten el cabello porque a ella no le gusta el color, etcétera, y pues la información que nos hacen llegar señala que la subrecaudadora tiene una relación sentimental con uno de los hijos de la alcaldesa Norma Bustamante, lo que explicaría la falta de acción para resolver el tema.

Uno de los mensajes se pregunta si en realidad es tiempo de mujeres, ya que ni Bustamante ni Claudia Beltrán, actual oficial mayor del Municipio, hacen algo para impedir que Viramontes abuse de su poder.

“Hasta ahorita son 9 empleados que la acusan de hostigamiento, humillaciones, malos tratos y acoso laboral, con suficientes pruebas y denuncias ante la Sindicatura”, precisa una de las quejas que piden sea anónima.

Una de las afectadas, junto con el personal del Sindicato de Burócratas -que tampoco parece tomar cartas en el asunto, dejando a sus agremiados desprotegidos- acudieron con Claudia Beltrán, la cual se lavó las manos y pasó el tema al jefe de recursos humanos Julián Alanís. El caso es que nadie hace nada, las denuncias no proceden y la recaudadora sigue imponiendo su poder, agregan.

“Es muy mala; todos somos sindicalizados, no tenemos horario, lo cambian de un momento a otro, hace comentarios de desprecio y se jacta de que no le han hecho nada, ni le harán nada”, reportaron los empleados.

Cámara de vigilancia en el feudo de la subrecaudadora.

Una publicación en redes sociales relata: “Toda la Recaudación le tiene miedo porque aparenta tener cara de santa pero nada que ver, se cree mucho porque es novia de uno de los hijos de la Presidenta Municipal, por eso ha estado dos administraciones. Así como igual se han vistos temas de que ha metido amigas suyas a trabajar y el mismo día o a la semana las corre”.

Quien hizo la publicación, añadió que trabajó en el área de predial con un contrato de 3 meses; que tenía una compañera “muy linda” y que Viramontes la discriminaba por tener el cabello rubio. Llegó a decirle que “ese cabello sólo lo usan las put*s zorr*s, y que se lo pintara de negro o no le iba a permitir nunca más el acceso a la Recaudación”.

Además del hostigamiento, hay paranoia por parte de la subrecaudadora, yq eu instaló cámaras por todos lados y les quita el celular antes de entrar a quienes pasan a su oficina para que no la graben en audio ni video, porque sabe que dice y hace cosas que no debería.

Hace unos días trascendió que Blanca Esmeralda Vera Martínez, presunta víctima y empleada de recaudación de rentas municipal, presentó una denuncia hace semanas en contra de Bianka Viramontes por hostigamiento y acoso laboral.

“En todo este tiempo que he laborado con ella, he visto como compañeros y compañeras han entrado y salido del área por disposición de ella, ella ha manejado a la gente ahí como quiere, personas que hemos sido hostigadas, muchas están amenazadas por perder su trabajo”, reveló.

Qué pena que el gobierno que dice defender a las mujeres acumule tantos casos de acoso y hostigamiento y se hagan patos. Esto va desde las empleadas municipales con el tema anterior, una mujer que trabajaba en la oficina de la gobernadora, y un diputada morenista insultada por un pseudoperiodista a quien el propio gobierno le sigue pagando publicidad como si nada hubiera ocurrido.

Y hablando de funcionarias, resulta que Mónica Medina, hija del doctor Adrián Medina Amarillas, secretario de Salud, ya no trabaja en Issstecali, donde nunca debió haber trabajado.

Primero la acomodaron como staff de la gobernadora, y andaba dando vueltas en la sala Gobernadores con un chícharo en el oído, los miércoles de mañanera. Luego se les ocurrió la genial idea de acomodarla en un instituto quebrado, el Issstecali, poniéndole más carga burocrática.

Total, si Dagoberto Valdez metió a los “Marinos de Marina”, pues inventar el cargo de relaciones públicas para una recomendada, pues qué más da. A la influencer no parece irle mal anunciando tacos, gimnasios o calzones menstruales, así que la suplente de Jaime Cantón no tenía necesidad de desangrar al Issstecali (ni su papá de quemarse con ese acto de nepotismo).

En otros temas, nos llega la queja de que mientras la Toyota anda haciendo maletas, el secretario del Trabajo, Alejandro Arregui anda ocupado promocionando el café de su novia. Por cierto que debió salir Kurt Honold a responder ese tema, ya que tiene que ver más con economía que con trabajo -por ahora.

Finalmente, la fiscal general María Elena Andrade, está como Sócrates: solo sabe que no sabe nada. Se le cuestionó sobre las acusaciones de empleados retirados a quienes se les está negando el derecho a que se les otorgue su pensión por invalidez toda vez que ya fueron debidamente dictaminados por un médico de Salud Ocupacional de ISSSTECALI, negándose siquiera a notificarles su dictamen de manera formal por parte de la Directora de Capital Humano y/o el Oficial Mayor de la Fiscalía, Ricardo Daniel Garduño Barrera.

También se le cuestionó el asunto de la funcionaria de fiscalía, amiga de la gobernadora, quien lleva tres años consecutivos haciendo las fiestas infantiles de su hija en las oficinas de la FGE. Esta última vez acudió visitaduría a la hora del festejo, levantó un acta y horas más tarde ordenaron romperla y aquí no pasó nada. Pues la fiscal dijo hoy que no sabe nada de ambos casos. Si no sabe qué pasa en sus oficinas, qué podemos esperar que sepa de lo que pasa fuera de ellas.

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