Columna
Matices: La transformación
Para ser un político libre de pecadillos como ser terrible administrador, corrupto, o con pasado de otro color que no sea guinda, solo basta con afiliarse o pasarse a Morena para experimentar la “transformación”; ese cambio de la materia que lo purifica todo y que vuelve los defectos invisibles a ojos de los correligionarios.
Un ejemplo es el todavía director de Issstecali, Dagoberto Valdez, a quien al parecer la gober le prometió moverlo a Coepris, ya que ante la auditoría que viene no saldrá bien librado. El caso es que el creador de los “Marinos de Marina” todavía no toma posesión de su nuevo cargo y ya anda extorsionando médicos para “dejarlos en paz” con las revisiones que les hará en el futuro.
No solo eso, sino pidió a varios galenos que le junten a otros más (para extorsionarlos en grupo porque qué flojera andar de uno por uno) “porque tiene que cumplir con una cuota”.

Otro ejemplo es Nancy Minor, quien no fue ratificada en el Comité de Turismo y Convenciones de Mexicali para el segundo periodo de Norma. La exfuncionaria, quien se inventó una carrera universitaria, tiene un asunto pendiente en Sindicatura por un dinero que anda perdido y no justificado. Pues ahora apareció ¿adivinen dónde?, nada menos que en la organización de la Serie del Caribe. La transformación ha hecho otro milagro.
Una de las hermanitas de Netza Jáuregui, Ana Beatriz, fue movida del área de Participación Social, a la Dirección de Educación Superior, Posgrado e Investigación, tan solo llegar Luis Gallego a la Secretaría de Educación.
Y hablando de nepotismo y de Educación, bastante roncha sacó la información sobre la larga lista de parientes a quienes la diputada Dunnia Montserrat Murillo consiguió una plaza en planteles de San Quintín. Dirigentes magisteriales andan muy enojados por el privilegio de la legisladora, que por sus pantalones les adecúa el profesiograma a sus familiares y les consigue plaza.

La diputada hasta tomó la tribuna para hacer un exhorto sobre el buen ambiente laboral, con dedicatoria especial a la secundaria 35, donde están dos de sus parientes. Nos cuentan que una de ellos, su hermana, labora ahí y no la aguantan por prepotente y déspota, y no se quiere ir a pesar de que debería estar en otro plantel, porque para eso es la hermana de la diputada.
El mismo argumento del otro acomodado en educación pero en Tijuana, hermano del diputado Ramón Vázquez. Pero en los gobiernos de la transformación no hay nepotismo, no. Lo que pasa es que una vez convertidos en morenistas los defectos se vuelven invisibles, y en lo que otros partidos se llamaba así, acá se llaman “hombres y mujeres de probada capacidad” y háganle como quieran.
Siguiendo con educación, hoy los maestros tomaron la explanada de Gobierno del Estado para protestar por la falta de pagos a interinos (sin la presencia del líder de la Sección 37, Ampelio Íñiguez) y mañana la tomarán los burócratas por lo de las posibles reformas a la Ley de Issstecali. Esto es una probadita de lo que le espera a la gober si no paga y si insiste en la reforma antes de hacer una auditoría.
Por cierto, vaya espectáculo que son las entrevistas a modo. Ayer en el Canal 66 estuvo la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda, con motivo de su tercer informe, donde le dieron una hora para lucirse hablando de sus programas emblemáticos, y ni por asomo hubo intentos de hacerle preguntas sobre la falta de maestros en las escuelas, el pago a interinos, el hecho de que la Guardia Nacional halla matado a dos personas de nacionalidad colombiana en La Rumorosa, los posibles cambios a la Ley de Issstecali, por qué hace un podcast político con nuestros recursos, los muertos que han aparecido en el Valle de Mexicali, por qué su marido tiene un cargo “honorario” en Tijuana cuando lo tiene ya a nivel estatal, y muchas cosas más, pero entendemos que ahí, el que suene la caja registradora es más importante.

Y resulta que en el Cobach no hay dinero tampoco, así que repartieron entre personal y alumnado de manera obligatoria una cartera de boletos, seguro para completar para el aguinaldo porque el dinero de todas partes se acabó en las campañas.
Por ejemplo, en el Congreso y el Gobierno estatal, siguieron pidiendo a los medios campañas de difusión institucional, pero no les pagaron. Se los fueron llevando de mes en mes pateando el bote, y ahora salen contratos en apariencia robustos, pero que se tratan de ahora si “pagarles toditito en montón a fin de año” como le decían al Chavo del 8, por los meses de retraso en los pagos.
Y ya que hablamos de dinero, hoy en la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC de Mexicali, tres salones que estaban solos con las pertenencias de los alumnos tentaron a los amantes de lo ajeno, que se llevaron más de 10 mil pesos tan solo de un salón y cosas de valor entre las pertenencias de los alumnos. Al parecer el monto de lo hurtado fue mayor en los otros salones.
En otro tema, José Francisco Pedrote, cuñado de Fernando Castro Trenti, se debate entre la vida y la muerte tras chocar el 31 de octubre con la cabina de un tractocamión que estaba detenido sobre la carretera a Tijuana a la altura de la empresa Sukarne, y que es propiedad de esa compañía y que al parecer no había la señalización adecuada para prevenir a los automovilistas de esta situación.
Una vida no se paga con nada, pero al menos esperemos que la empresa pague una cuantiosa multa por poner en riesgo la vida de quienes circulan por esa carretera.
En estos días será llamada a declarar la exdiputada y candidata a dirigir el PAN estatal, Amintha Briceño, por el asunto de los sellos que no entregó y la denuncia de sus extrabajadores del congreso por pago de horas extras, y cuyos casos lleva su marido.
Duro y a la cabeza se le fue Liz Mata hoy en el debate que tuvieron hoy transmitido por redes sociales, donde la acusó de no ser oposición de verdad cuando fue diputada local, de acompañar a Morena en sus propuestas y de dar cero respaldo a los candidatos del partido que hoy tienen cargo de representación proporcional, como Gustavo Sánchez, Eva María Vázquez y Mayola Gaona. Briceño no se defendió ni negó esos señalamientos. La elección de la nueva dirigente del PAN en el estaso será el 10 de noviembre.

Columna
Algo cada día: El teatro del absurdo
COLUMNA INVITADA/Por Fernando Ruiz del Castillo
La política mexicana vuelve a demostrar que, cuando está en problemas, prefiere montar un espectáculo antes que enfrentar la realidad. La detención del exgobernador Ernesto Ruffo Appel, acusado de delincuencia organizada y contrabando, parece menos un acto de justicia que un intento por desviar la atención de otro asunto mucho más delicado.
No hace falta buscar explicaciones complicadas sobre el momento en que ocurrió el arresto. Fue una decisión política mal ejecutada. En Palacio Nacional y entre sus aliados parece haber más preocupación por apagar el escándalo que rodea a la gobernadora Marina del Pilar Ávila que por castigar los presuntos delitos de un exgobernador. Si Ruffo cometió un delito, deberá responder ante los tribunales. Pero el verdadero problema para el gobierno está en otro lado.
Todo apunta a que la detención busca quitar reflectores a los audios filtrados donde, presuntamente, la gobernadora habla de obtener protección e inmunidad a cambio de colaborar con agencias extranjeras. Más allá de quiénes sean sus interlocutores, el asunto de fondo es muy serio. Si un gobernante ofrece información o favores a otro país para protegerse políticamente, el tema deja de ser un simple escándalo y entra en el terreno de la lealtad al Estado mexicano.
Pensar que la opinión pública olvidará ese tema porque detuvieron a un exgobernador de hace décadas es subestimar la inteligencia de los ciudadanos. La maquinaria oficial ha difundido ampliamente la noticia de Ruffo, pero el resultado parece ser el contrario: en lugar de apagar el incendio, ha provocado que más personas vuelvan a mirar hacia Baja California y a preguntarse qué está ocurriendo realmente.
Si el gobierno de Claudia Sheinbaum cree que la justicia puede aplicarse solo cuando conviene políticamente, está corriendo un riesgo muy grande. La vieja estrategia de crear un escándalo para ocultar otro cada vez funciona menos. Hoy la gente tiene más información, compara versiones y saca sus propias conclusiones.
Lo preocupante es que cada vez parece más claro que la Fiscalía actúa con criterios políticos y no únicamente jurídicos. Mientras tanto, los audios que involucran a la gobernadora siguen ahí. No desaparecen con conferencias de prensa ni con detenciones espectaculares.
Al final, el caso Ruffo podría recordarse no por sus implicaciones legales, sino como el intento de un gobierno por desviar la atención de un problema mucho más grave. La pregunta ya no es solamente qué hizo un exgobernador hace años, sino hasta dónde está dispuesto a llegar el poder para proteger a quienes hoy lo representan.
El laberinto del miedo
Si la detención de Ruffo fue una cortina de humo, lo realmente preocupante es preguntarse por qué el gobierno sintió la necesidad de lanzarla. La respuesta parece sencilla: miedo.
No da la impresión de que el oficialismo esté protegiendo a sus integrantes por lealtad o por principios. Lo hace porque teme que, si alguno se siente abandonado, termine colaborando con autoridades extranjeras para protegerse. Cuando eso ocurre, significa que dentro del propio gobierno la confianza empieza a romperse.
La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta un problema que va más allá de la oposición. El verdadero riesgo parece estar dentro de su propio movimiento. Cuando un grupo político comienza a desconfiar de sus propios integrantes, las decisiones dejan de tomarse con serenidad y empiezan a responder al temor de perder el control.
En ese contexto, la Fiscalía General de la República del Bienestar da la impresión de actuar más como herramienta política que como una institución dedicada exclusivamente a impartir justicia. Al mismo tiempo, un Poder Judicial del Bienestar cuestionado y debilitado genera la percepción de que existen pocos contrapesos para frenar posibles abusos. Y quien termina pagando las consecuencias es el ciudadano común.
Por eso cada vez más personas depositan su esperanza en instituciones extranjeras. Es una señal muy preocupante para cualquier país. Cuando la gente confía más en autoridades de otro lugar que en las propias, significa que las instituciones nacionales han perdido buena parte de su credibilidad.
Todo indica que veremos más detenciones mediáticas, más conferencias y más intentos por cambiar la conversación pública. Pero esas estrategias difícilmente resolverán el problema de fondo. La confianza no se recupera con propaganda.
La historia demuestra que los gobiernos que actúan desde el miedo suelen cometer sus peores errores. Cuando el objetivo principal deja de ser gobernar y pasa a ser sobrevivir políticamente, las decisiones terminan agravando la crisis.
Hoy la verdadera pregunta no es si el oficialismo logrará contener el desgaste. La duda es cuánto daño institucional dejará antes de que esta crisis llegue a su desenlace.
Antes del desenlace
La decisión de la jueza de vincular a proceso a Ernesto Ruffo Appel y mantenerlo recluido en el penal del Altiplano cambió el tablero político, pero no necesariamente el fondo del problema. A partir de ahora, el gobierno federal puede afirmar que no fue solo la Fiscalía quien actuó, sino también un Poder Judicial que encontró elementos suficientes para continuar el proceso. En términos de comunicación política, Morena consiguió un respiro.
Pero un respiro no es una absolución política. La vinculación a proceso no equivale a una sentencia condenatoria. Significa, simplemente, que existen indicios para llevar el caso a juicio. La verdadera prueba vendrá cuando las evidencias sean sometidas al escrutinio de un tribunal. Ahí terminará la política y comenzará el derecho. O, al menos, eso debería ocurrir, aunque con los jueces del bienestar todo puede ocurrir.
El problema para el oficialismo es que la sospecha sobre el momento elegido para actuar, insisto, no desaparece. La detención ocurrió en plena tormenta provocada por los audios que involucran a la gobernadora Marina del Pilar Ávila. La resolución judicial fortalece la narrativa del gobierno, sí, pero no borra la percepción de que el caso también tuvo una utilidad política: cambiar la conversación pública.
Ahora Morena enfrenta un desafío mucho mayor. Si el expediente contra Ruffo es sólido y concluye con una sentencia sustentada en pruebas contundentes, el gobierno podrá presumir que nadie está por encima de la ley. Pero si el caso se desmorona por errores procesales, pruebas insuficientes o inconsistencias, la historia cambiará por completo. Lo que hoy parece un triunfo podría convertirse en el ejemplo más claro de justicia utilizada como herramienta política.
Y hay otro riesgo que el oficialismo no debería minimizar. Mientras despliega toda la fuerza del Estado contra un exgobernador panista, la opinión pública sigue esperando el mismo rigor frente a los señalamientos que pesan sobre funcionarios del propio movimiento. La justicia pierde credibilidad cuando parece tener calendario político y destinatarios selectivos.
Por eso el caso Ruffo dejó de ser solamente el juicio de un exgobernador. Se convirtió en el juicio de la propia Fiscalía, del nuevo Poder Judicial y del discurso presidencial que promete una justicia pareja para todos.
Al final, la pregunta ya no es si Ernesto Ruffo será declarado culpable o inocente. La verdadera incógnita es si el gobierno podrá demostrar que este proceso responde exclusivamente a la ley y no a la necesidad de sobrevivir a una de las peores crisis políticas que ha enfrentado desde que llegó al poder. Porque una sentencia puede cerrar un expediente, pero solo la imparcialidad puede cerrar la duda.
Columna
Matices: Simulaciones
La aprehensión del exgobernador Ernesto Ruffo Appel es la noticia de esta semana, tras la revelación de más audios de la gobernadora Marina del Pilar Avila Olmeda, más sensibles cada uno que el anterior.
Desde el momento en que acepta la autenticidad de las pláticas grabadas, la mandataria ya no tiene mucho márgen de acción. Solo queda tratar de explicar que lo que dijo, sí lo dijo, pero no como lo entendemos todos, sino en su muy particular punto de vista.

La idea de culpar al exgobernador morenista Jaime Bonilla hasta el tercer audio, desarma esa versión y quedan en evidencia varias cosas: tiene pésimos asesores o toma pésimas decisiones; es extremadamente ingenua o extremadamente mitómana; la estrategia de irse contra Ruffo habla de la gravedad de sus asuntos y la urgencia de acallarlo con algo tan grande, tan mediático y tan mal medido, que sin duda ya está viendo que le salió contraproducente. Si hubieran agarrado al mismo tiempo a los funcionarios y exfuncionarios morenistas involucrados en casos de huachicol, a lo mejor se la creíamos, pero resulta que el ensenadense fue el único afectado tras supuestas investigaciones.

En otro tema, sigue la corrupción en los alcoholímetros de Tijuana. Ya lo habíamos publicado en noviembre de 2024, y sigue sucediendo ahora mismo: empleados del ayuntamiento de la coqueta ciudad, que forman parte en las detenciones, solicitan a los ciudadanos dinero para arreglar en lo económico su situación, por lo que no están ingresando al municipio esas cantidades.
El modus operandi es que les piden documentos, los citan cerca de los corralones con dinero en efectivo y documentos oficiales, para hacer un trámite no oficial. A ver si el nuevo presidente municipal, Abdiel Gutiérrez, hace algo, o veremos si Ismael Burgueño solo le encargó que cuidara el negocio.

Adrián Medina Amarillas está considerando aceptar la candidatura a la diputación federal distrito 1. Al doctor le gustó el servicio público, en el que ha tenido varios tropiezos, y su cabeza ha sido pedida por distintos actores políticos. Aún así, le late el corazoncito por entrarle a la política federal.
Conseguirle trabajo a su hija Mónica, creadora de contenido para redes sociales, fue uno de esos tropiezos. Primero estuvo en comunicación social, cuando Néstor Cruz era el titular del área, y luego, malamente, le inventaron un cargo que no existía en el Issstecali, un organismo en quiebra al que le siguen cargando la mano acomodando burócratas.
Por cierto, que Mónica es suplente del diputado local Jaime Cantón. Ambos pertenecen a la comunidad de la diversidad sexual, y desde antes de las elecciones salieron a la luz conflictos entre ellos, ya que al parecer a Cantón no le gustó que Mónica tuviera más atención en las redes sociales y la hicieron a un lado hasta hacerla prácticamente invisible en lo que respecta a su relación con esa diputación.
Columna
El Día del Abogado: entre molinos de simulación y caballeros de dignidad
COLUMNA INVITADA/Por Guillermo Rivera Millán
El Día del Abogado en México se ha convertido en fiesta de molinos disfrazados de gigantes. El sistema de justicia, tanto local como federal, gira entre corrupción, simulación y falta de acceso real a la justicia. En los tribunales se repiten fraudes disfrazados de elecciones. En los federales se pregona justicia abierta que no abre camino a los desaparecidos ni a los vulnerables. La justicia aparece como doncella vendada, cuando debería mostrarse como dama incorruptible y clara.
Muchos notables callan como mudos. Otros se arriman al poder como moscas a la miel. El mérito no vale si se anda cerca del amo. La mayoría de las facultades de derecho, que deberían ser templos de saber, se prestan a campañas y discursos huecos como mesones de feria, incluso permitiendo que sus espacios se usen para simulaciones políticas que comprometen su neutralidad. Más papeles que justicia. Más sellos que verdades.
Incluso la Suprema Corte organiza eventos de “justicia abierta y cercana al pueblo”. Pero esa justicia sigue siendo simulación: se anuncia como nueva, pero permanece vendada y oculta, envuelta en retórica popular. Ironía pura: el día que debería ser fiesta de la dignidad jurídica se convierte en escaparate de discursos huecos.
No todo está perdido. Hay jóvenes que estudian leyes con convicción, abogados que aún creen en la justicia y maestros y litigantes en retiro, como exjueces, magistrados y ministros éticos que siguen vivos.
El Derecho no es negocio, es servicio. La ética no se predica como sermón, se vive como pan de cada día. Sin embargo, el mensaje que reciben los estudiantes es devastador: el mérito no importa si se está cerca del poder.
La justicia no se tuerce sola. Se tuerce porque hay ciudadanos que la empujan hacia la trampa. Empresarios que contratan abogados sin ética para ganar pleitos injustos, familias que buscan favores en lugar de derechos y ciudadanos que aceptan la corrupción como si fuera camino natural.
El ciudadano no es escudero de la justicia, es cliente que paga por torcerla. La justicia se corrompe cuando la sociedad la tolera como moneda de cambio.
También se dignifica cuando el pueblo exige rectitud y premia a los abogados que sirven con honor. La justicia no puede sostenerse sin respeto a los principios constitucionales. La irretroactividad, el respeto a la propiedad privada, a la certeza jurídica y los derechos humanos no son adornos, son pilares.
La independencia judicial es condición indispensable para que los juzgadores sean capaces de recordar, como en Berlín, que siempre debe haber jueces y magistrados dispuestos a frenar el abuso del poder. Las facultades de derecho deben revisar sus planes de estudio para formar abogados críticos y comprometidos. La crítica debe acompañarse de propuestas: transparencia en tribunales, rendición de cuentas y ética profesional desde la formación.
Existen caballeros y damas de la abogacía que aún dignifican la profesión: estudiantes, litigantes, jueces y ciudadanos que rechazan la corrupción. Ellos son los que demuestran que, pese a todo, aún hay jueces en Berlín.
La justicia, aunque hoy parezca sometida al capricho del poder, todavía puede ser un gigante noble, pero solo si se la enfrenta con convicción y ética.
Este 12 de julio de 2026 no debe ser solo un día de discursos huecos. Recordemos que desde 1960, cuando se instituyó oficialmente el Día del Abogado en México, la intención era honrar la dignidad de la profesión y el compromiso con el Estado de Derecho.
Hoy, más que nunca, esa conmemoración debe ser un recordatorio de que aún hay caballeros y damas de la abogacía que defienden la justicia. Felicitamos a quienes, desde la academia, el litigio, el juzgado y el retiro, sostienen la justicia como pan de cada día. Y a la ciudadanía que elige rectitud sobre simulación.
El Día del Abogado en México no debe ser ritual vacío. Debe ser compromiso con la dignidad de la profesión. La verdadera fiesta será cuando la justicia deje de ser privilegio y se convierta en derecho efectivo para todos. “Porque la justicia no se honra con brindis ni aplausos huecos, sino con sentencias justas, con litigios defendidos con empatía y ética y con enseñanzas académicas que forman generaciones capaces de resistir al poder.”
*Director general del despacho De la Peña y Rivera S.C. Fundador de Justicia que Transforma México A.C.
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